La venganza del mar

Categoría(s): mar, muerte, pescadores, pesca, peces, trabajo.
 

LA VENGANZA DEL MAR






La luna se recortaba en el horizonte, caía despacio y el mar se la tragaba poco a poco, su reflejo eran círculos de plata ondulantes y enigmáticos.

El sol en el otro lado emergía como un rayo vengador y terrible pero a la vez tímido y frágil, el agua entre la oscuridad de la noche que se iba y del día que amanecía tenia destellos de negro azabache y de fuego resplandeciente, tanto contraste de colores entremezclados traía la esperanza de una nueva jornada, cargada de alegrías y sinsabores, de tristezas y melancolías, de secretos y turbios pensamientos, de recuerdos perdidos y añorados.

El pequeño pueblo se despertaba una vez más, sus hombres se preparaban para salir en sus barcas de pesca, una pesca ansiada y temida, ¿cuántos de los barcos volverían sanos y salvos?,el cruel mar se cobraba a menudo muchas victimas, dejaba viudas y huérfanos, era una lucha contra lo imposible, pero no tenían mas remedio, sus vidas estaban en el mar y su sustento en el fondo de las aguas negras y profundas de los océanos.

Las mujeres rezaban, unas acompañaban a sus seres queridos para verles partir, otras se quedaban en las pequeñas casas blancas con los ojos llenos de lagrimas, el corazón atenazado y la esperanza de la vuelta en lo hondo de su interior.

El muelle se llena de rizas y algarabía, los pescadores no tienen miedo, ¡a ellos no les va a pasar nada!, preparan sus barcas, sus redes y bromean entre ellos quien va a obtener el copo mayor, a algunos aún les dura la resaca de la noche anterior de la juerga de la taberna, planean sus estrategias de trabajo y donde esta el caladero y el banco mas grande, todos lo último que piensan es en el peligro, si bien éste revolotea como un pajarillo travieso por sus mentes sin anidar en ellas.

Llega la hora y las barcazas salen, primero las mas potentes, luego las menos ligeras, pero unas y otras van al mismo destino, la inmensidad del océano, rompen el agua con bravura y salta la espuma blanca entre rizos y tirabuzones haciendo avanzar los barcos, el agua serena y azul se abre a su paso en silencio, con el dolor de sentirse violada en su intimidad y su soledad, en el fondo las algas flotantes danzan como sílfides bajo el estruendo de los pescadores, la cristalina agua se vuelve cada vez mas negra a medida que avanzan y se adentran en el mar, éste impávido pero sigiloso los vigila de cerca, sabe que si él es cruel también los hombres le roban sus pertenencias y sin pudor matan a madres y a hijos, ensucian su superficie y dejan rastros de petróleo que hacen perecer a todo ser viviente, es la triste historia de la supervivencia.

Las redes están echadas, los inocentes peces se ven enredados en ellas, poco a poco la pesca va siendo un éxito para los pescadores, éstos se sienten satisfechos, son hombres rudos, de pieles curtidas y semblante serio, no entienden de ecosistemas ni de leyes contra la pesca ilegal, solo buscan su sustento, hacen lo mismo que sus antepasados desde el comienzo del mundo, es su forma de vivir y de ganar el dinero suficiente para mantener a sus familias, es duro sobretodo por estar lejos de los seres queridos tantos días, por las condiciones climatologicas no siempre idóneas, pero a ellos no les amilana nada, solo es un trabajo.

A medida que pasa el tiempo el mar sereno se vuelve rizado, son pequeñas crestas de espuma, allá a lo lejos se visualiza una neblina, cada vez se va haciendo mas espesa, al final una espesa niebla cubre todo, es hora de recoger y regresar a tierra. El mar cada vez está mas enfurecido, siente un dolor profundo por los peces que le han sido arrebatados, el aire al principio brisa acariciadora es ahora un viento huracanado soplando con ímpetu.

Los barcos unos débiles y debilitados por los años crujen con tenebrosos sonidos, los rudos hombres del mar, los viejos lobos de mar, temen, se aferran e invocan a su virgen del Carmen, la esperanza no se pierde, el miedo esta presente.

Otros barcos mas modernos y nuevos son zarandeados como hojas en el aire, pero tienen menos miedo, quizás ellos si que puedan sobrevivir a la tormenta, sus patrones les gritan a los otros barcos que se pasen con ellos, el viento y las olas son muy fuertes, de pronto una ola gigantesca cubre un barco, sus hombres como muñecos salen despedidos, unos se golpean y mueren en el acto, otros se agarran a las tablas de l barco destrozado o nadan con sus salvavidas sin saber por cuanto tiempo, algunos son rescatados por los supervivientes, tiemblan de frío y miedo, lloran en silencio la muerte de sus compañeros, sentados en el suelo la cabeza entre las piernas rezan dando gracias a Dios, piden por el alma de sus amigos, todo es dolor y desconcierto. Pasan las horas, una..dos.. tres... no se sabe cuantas, el mar se va calmando y el viento enmudece, las olas se calman y parece todo volver a su serenidad.

El mar parece estar satisfecho de haber castigado a los violadores de su intimidad.

Los pescadores vuelven a tierra, los ojos de las mujeres muy abiertos buscan a sus maridos, padres, hermanos, hay caras alegres y otras.... la esperanza se ha perdido, sus seres queridos no volverán el mar una vez mas se ha cobrado su venganza.

 





 

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Comentarios:

Escrito por: oscar       18/03/08 02:52
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Excelente relato.-. una historia tantas veces real, tantas veces dolorosa, con detalles que sabes captar muy bien.-. felicitaciones.-. omn.-.
Páginas: 1

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