


| Escritor: | ysaiasnunez |
| Públicado: | 03/09/2008 |
Esto es un secuestro, papitodijo Caréjeva apuntado al que manejaba. Los dos tipos y las dos tipas se vieron las caras en la oscuridad, ambos se cagaron en guapo. No joda, cuando vi eso, supe que ya eran nuestros. Barrigaémierda, apuntó al copiloto, un tipo con candadito, así, y el otro, aún no creía lo que pasabase descuidaron, papitos.
Las jevas, se abrazaron al vernos, y ahogaron sus gritos, eso supuse. Dos sendas mamitas riquiquitas. Le hubieses visto las tetas a la de rojo, naguará. Bueno man, éramos tres, yo pensé, de hecho habíamos pensado que esos tipos echarían a andar como locos al vernos, pero la sorpresa no los dejó actuar. Todo fue mi plan.
Bájate de esa mierdadijo Barrigaémierda, el tipo se bajó casi temblando y el otro se montó, al tiempo que nosotros dábamos la vuelta para montarnos. Cuando se suponía que iba a echar a andar, Barrigaémierda nos echa la verga:
¿Qué fue compa?preguntó Caréjeva.
Coño marisco, no sé manejar sincrónico.
Marisco, ¡yo tampoco!dijo Caréjeva botando plumas otra vez. Sí, era un maricón, pero serio.
Guevón apúrate que van a venir los toldos dije yo.
Caréjeva se montó adelante, con los dos tipos, y Barrigaémierda atrás conmigo, yo, yo no llevaba pistola, no puedo. ¿Ves cómo tengo mi mano? Bueno, eso fue en un tiroteo cuando tenía catorce años. Un chamín ¿no? Las tipas sobresaltaron al montarnos y estar a su lado.
Maneja por la costanera, y nos vamos directo a Ciuda Bolívale dije al chofer mientras iba con el cañón en la cabeza.
Ustedes están equivocadosdijo el chofer al fin.
¿Equivocaos?dije yoUstedes mismitos son, creieron que no los íbamos a agarrá si esos policías son unos pendejos. ¿No eres tu el administrado del Banco Gratitud?
No, no lo soy, están equivocados.
Mira carésapo, eres tu y deja ya la marisquera, ¿ok? Igualito vamos a llegar a Ciuda Bolíva y ya veremos
¿Cuánto vamos a pedí?Preguntó Caréjeva.
No sé, pero un millón de verdes sería buenovi como el otro abría los ojos como un sapoMira, tu carérana, no intentes hacé nada que te estoy viendo te estoy viendo.
Con eso se tranquilizó, siempre da resultado.
¿Verdad mamita?dije a la tipa. Lo único que podía ver allí era la silueta de las tetas. Barrigaémierda no decía nada, pero seguía apuntando a los dos tipos de adelante.
Mosca y se te sale un tiro y matas a esos dos, puedes matar a Caréjeva
Ve a vé, ve a vé.
Como a la media hora agarramos carretera. Vi el reloj y eran las cuatro de la madrugada.
No joda, vamos a ser ricos dije.
Ricos como este tipodijo Caréjeva y le dio un beso al copiloto, este no dijo nada, después, le gritóBésameel tipo no hizo nadaQue me beses coñoy lo apuntó, el hombre lo besó, y de pronto el chofer le soltó un manotazo a su acompañante.
Ay verga, éramos mucho y parió la abueladijelos dos para tile dije a Caréjevaque a mi me dejas a estas dosy le di un beso a la otra que llevaba al lado, ella respondió a mi beso, eso me gustó. Me gustó el olor de la tipa, era como a rosas, una verga así.
Cuando me percaté que nos acercábamos a una bomba advertí:
Si les da ganas de mea, o cagá se mearán y se cagarán encimamás que nada fue para las tipas, por experiencia sabía que mean más que una cucaracha.
Era inevitable, al tanque le faltaba gasolina, en ése momento aproveché a darle otro beso a la jeva y de paso una agarraíta e tetas. Marisco cuando yo se la agarro la sentí rara, y de pronto, la teta se me ¡quedó en las manos!
Vergacióngrité, todo pasó tan rápido, Caraéjeva que se estaba dando una lata con el otro tipo volteó, y ambos vimos la cara de Barrigaémierda, parecía un muelto, gón. Y fue ahí cuando el travestí me apuntó. Eran dos toldos, maricones, ¿Quién los viera? Me entraron unas ganas de reír, no sé si era por la cagazón o quién sabe, pero me dio risa. Marisco pero tenía miedo, pensé que en cualquier momento nos iban a matar.
Apunta al maricón de mierda ésegritó el que tenía desde hace rato encañonado a Barrigaémierda. Y así lo hizo, le puso el cañón en la cabeza, gón, y esa era la cadena de muerte, o de vida. Los carros atrás pitaban para que nos moviéramos, pero nadie lo hizo.
Tira la pistolale ordenó el policía a Caréjeva. Él me vio con el retrovisor, no sé si yo moví mi cabeza, no recuerdo, pero él tradujo que no. Guevón ahí de pronto las puertas se abrieron, y entraron cuatro tipos más al instante. Marisco, me fui en guafle. Dije vamos a morir.
Están secuestradosdijo el tipo, el mamarroénegro. Todos nos vimos las caras. Sólo dije:
Esto es una equivocación panas, esto es una equivocación.
Ysaías Núñez 2008®
|
Imprimir |
Enviar historia |


