


| Escritor: | Katar1819 |
| Públicado: | 09/10/2007 |
De un capullo grisáceo y seco
una mariposa de belleza exótica
extiende su lírica prosa
hacia el sol del amanecer
que la saluda brillante y gozoso
Que hermosa eres mariposa!
Si pareces una diosa!
Se decía dulcemente
al momento de secar
un poco sus alas al sol.
Mientras, en un rosal distante
de verdor alucinante
un botón de rosa extiende en rojo fulgor
su lozanía bañada en el rocío del frescor
del amanecer que abraza el sol tímido de la mañana
la naciente rosa se despereza contenta
con diminuta boca aguzada
sonríe sabiéndose dichosa y hermosa.
En la cúspide de su perfección,
observa con cierto desden,
un deschavetado abejorro
que con desparpajo alboroto
se acercaba zumbando
acechando la placida cumbre
de la rosa y su rosal.
Ella, vanidosa,
eriza tus tersas espinas y amenaza
Que creéis que hacéis, por aquí?
necio insecto del submundo
que rompéis la paz de mi reino
de belleza y de espinas!
Vete ya! Sucio! Inmundo!
Entre risas entrecortadas
el abejorro esboza una débil respuesta
mientras torpe trata de mantenerse
suspendido en el aire
Es que
pasaba por aquí
busco el néctar de las flores
que proceso sin descanso
para la ración familiar
La rosa bajo el sol de la mañana
comenzó a abrir sus pétalos
sintiendo imponente y poderosa,
con grácil meneo acariciado por el viento, espetó:
No mas palabras que entorpecen tus ideas!
Vete ya! Te lo digo, vete ya!
y mostró desafiante sus espinas.
El abejorro vacilante y ebrio
por el néctar de los dioses,
zigzagueó sin rumbo aparente
hacia otra flor cercana
más sencilla,
más simple en frescor y encanto
pero suficiente para volver a emborracharlo
ésta, dispuesta y conciente
lo arrulló entre sus diminutos pétalos amarillos
para recibir el polen benefactor,
que el abejorro traía en su seno,
a cambio de su néctar embriagante.
La rosa miró de soslayo
el abrazo entre el insecto y la vulgar flor
arrugando un poco la nariz
y entrecerrando los ojos
Ahí estáis bien! Juntadse entre ustedes!
Simples y comunes!
Mi belleza es solo para los dioses!
En ese momento su visión se vio enaltecida
por el más bello espejismo,
que la naturaleza le podría brindar,
un prisma de arco iris de mil colores y formas
Oh, que maravillosa experiencia,
me ha tocado por suerte presenciar!
Se dijo a si misma.
Esa imagen debe ser el reflejo
de mi propia alma que se acerca buscándome!
Pero el arco iris poco a poco
empezó a tomar forma física
y de alas se vistió
y en cuerpo de mariposa
se transformó.
Pero que ser del Olimpo eres tu?
Preguntó abrumada la rosa vanidosa
La mariposa respondió
Soy la diosa mariposa que reinara hasta la eternidad!
Ven a mi! Suspiró la rosa.
A ti! No! No quiero! La mariposa aleteó distante.
Ven bella diosa, relájate en mi belleza!
Juntas lograremos la belleza de la perfección!
Tu belleza no me importa! Resumió la mariposa.
Eres una simple flor sirviente,
ni siquiera me das el toque del néctar
que necesito para poner fuego en mis alas.
Y se alejó tan elegante y fulgurante
como había aparecido
desvaneciéndose en un arco iris,
entre las lagrimas de la rosa
que interrumpió su llanto
solo por el brusco y salvaje corte de su tallo.
La rosa sufrió en soledad
por tres días y sus noches
desoladas desilusiones
con sus pies congelados
en un húmedo florero
del velador de una moza enamorada,
La mariposa primorosa
de alta alcurnia y belleza
en poco tiempo y antes de que el sol
acunara su dulce sueño
se sintió muy débil
y cayó entristecida
hacia la tierra que lentamente la tragó.
Mientras el sol radiante y poderoso
se escondía rojizo e incandescente
en su sauna reparador,
un abejorro alborotado y zigzagueante
volvía a su hogar
cargando el rico néctar
para la ración familiar.
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