


| Escritor: | natysh |
| Públicado: | 21/02/2008 |
Cansada como siempre lo estuvo, la mujer con senos de plata desabotonó
con cautela su blusa gastada
Callado el hombre desde el umbral de la
puerta cerrada, observo los cojines brillantes tornasolados y la
exuberante mata de cortinas sucias de la ventana
- Pon el dinero sobre la mesita le ordeno con voz ronca de tanto fumar
Así
como ella ordenó el lo hizo con sumisa timidez, se sentó en la orilla
de la cama como para no desordenar, al girarse para ver a la seca mujer
esta yacía a su lado con las piernas abiertas monumentalmente y una
expresión bastante desgarradora en el rostro.
El se saco la chaqueta gastada y remendada, y se la puso encima como cubriendo un cadáver.
-
no señora, yo no vengo a eso
- ella con su rostro blanco surcado de
arrugas ocasionales arqueo las cejas asombrada y entre abrió la boca
pequeña.
- ¿entonces a que viene uste?
- yo solo vine a ofrecerle un trago de whisky y hablar sobre la vida
Ella
se largo a reír, con una estruendosa bocanada y la boca abierta a sus
anchas
de la risa gozosa paso a la risa forzada, de la risa forzada a
la risa histérica
de la risa histérica a los lamentos sofocados
y así
con un torrente poderoso las lagrimas le fluían desbocadas por la cara
- ¿señora quiere que me vaya?
- No
has algo mejor, vete hasta ese anaquel y saca los cigarrillos
la vida es larga y siempre hay cosas que contar
Hablaron toda la noche
ella no le cobro cuando se pasaron de la hora, al contrario
lo invito a venir más seguido
Años
más tarde cuando la prostituta murió el fue el único que la lloro,
porque en esas noches de interminables conversaciones, el la había
buscado
Había viajado kilómetros y cruzado océanos
lloraba por lo mucho que la había extrañado toda la vida
Metió
la mano a su bolsillo y ahí apretó el retrato oscuro y antiguo de
ella
el único recuerdo que tubo de niño, de lo hermosa que había sido
su madre...
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