LA PROFECÍA (Un testimonio literario)

Categoría(s): Relato histórico.

 

 A la memoria de Fray Bartolomé de las Casas.
 
     La novela –el arte en general- tanto como la historia, permite comprender sustancialmente la naturaleza del ejemplar humano que deambuló entre dunas y caldenes, toldos y fortines; y mezcló no sólo su sangre con la del español en la primera conquista  y con la del gaucho en la segunda, sino también su alma, su intimidad, su mentalidad, más allá del hecho concreto de los combates, en el enfrentamiento de dos concepciones vitales.
     No deberíamos apresurarnos a dictaminar que el pasado está muerto o inoperante. No sabemos hasta qué punto los gérmenes pasionales, supuestamente esterilizados, dinamizan nuestras reacciones actuales.
    
     Mi intensión no es debatir ni entrar en especulaciones metafísicas, pero convendría no ver en el siguiente diálogo una mera expresión literaria:

     Cacique –dijo con voz temblorosa el viejo soldado a quien no le agradaba la orden del capitán-, le vengo a informar que dentro de unos momentos será fusilado.
     El indio miró al sargento sin decir una palabra.
     ¿Tiene algo que decir? –insistió-
     A usted no, a mi pueblo sí. Pero... ¿Cómo hacerle llegar mi mensaje? Pocos indios me acompañan y no creo que los dejen vivir ya. Estoy rodeado de huincas traidores.
     Se fusilará a todos, cacique.
     Lo presentía. Gualichu anda entre ustedes.          
     Si usted quiere mandar decir algo a su pueblo...
     No podría llevar nunca mi mensaje. Es muy posible que la llanura sí lo lleve. Lo dejaré en el aire, en el médano, en los pastos. Quedará en este lugar por los siglos de los siglos. Mi dolor no permitirá nunca que el huinca viva en paz. No tengo la menor duda, sargento. Este mensaje llegará a mis tolderías. Deje, sí, que me despida de mi gente.
     Puede hacerlo.
     Los indios abrazaron a su cacique. El silbido del viento Pampero puso su acento de mal presagio entre los soldados. Gauchos todos, les desagradaba dar cumplimiento a la orden del capitán. El viento arreciaba.
     Es Cuchahuentrú –dijo el cacique-, el Padre de todos, que nos anuncia que está de nuestro lado. No olvidemos que la muerte no es muerte cuando se deja un sentimiento clavado en el espacio. Algún día alguien lo recogerá en nuestro nombre. Nadie podrá sacar nuestras almas del desierto. Es nuestro.
    
     La voz del cacique se cortó. Las balas mordieron la carne de su cuerpo. Cayó sin un quejido.-
 
* Basado en un hecho histórico.

 

FUENTES:
*      “Caldén Rojo bajo la dinastía...”
*      “Archivos de campaña”  y manuscritos anillados sin impostar su procedencia.
*      (Biblioteca de los herederos del Dr. Alfonso José Corso). Buenos Aires, 2001.
*      “Historia y literatura de contenido épico”
*      (Samuel Tarnopolsky).
*      “Con la transgresión en la sangre”
*      (María Rosa Lojo). Diario “La Nación”, Buenos Aires, 5 de enero de 2003.

 

 

 
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Comentarios:

Escrito por: Norberto       28/10/07 02:55
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Lamentablemente es así, Javier. Por suerte hay (al menos en mi provincia de San Luis) una suerte de vindicación al parecer sincera (quiero decir, no tan política) hacia los aborígenes ranqueles de esta región. Los abusos fueron crueles, hubo depredación. En cuanto a otras cosas no opino tanto, toda conquista llevó nuevas culturas y habría que remontarse a la época para opinar sin parcialidad. Gracias por tu visita.
Escrito por: Norberto       14/10/07 01:51
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Gracias por tu crítica, Edwin, que te das tiempo para estar en todo y con todos. Respecto al relato, acuso las fuentes; en ellas tomé el hecho de la historia. No hay creatividad mía, sólo aporté la redacción literaria y las supuestas circunstancias del desarrollo previo al fusilamiento.
Escrito por: Norberto       14/10/07 01:43
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Es simple, Cynthia, pero no lo había pensado de ese modo y vos tan rapidamente sí. Fue una revelación y espero que en parte sea así. Gracias, eres uno de mis lectores más asiduos. Lo tengo muy presente.
Escrito por: Norberto       14/10/07 01:31
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Sí, Ricardo, concuerdo contigo. Hay que hacerse la composición de lugar, volver al pasado antes de alimentar odios; en cambio tratemos de reparar en parte aquello que pudieron nuestros ancestros haber hecho mal. Un granito de arena a veces es suficiente. Por cuanto me dices de tu bisabuelo, el cacique Pincén tenía sus tolderías en Trenel, en el entonces Territorio Nacional de la Pampa Central (hoy provincia de La Pampa). Te saludo a vos y a tu familia. Gracias por visitarme.
Escrito por: Norberto       14/10/07 01:21
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Mauricio, nuestros aborígenes de ambos lados de los Andes sufrieron igual destino, pero no juzgo a nadie por ello. Fueron otros tiempos, otras circunstancias; trato sí, de apoyar toda vindicación a quienes hoy habitan nuestro suelo, la mayoría en paupérrimas condiciones de vida. Gracias por leer mi rincón literario.
Escrito por: perrosabueso       13/10/07 22:06
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Bien escrito. Literatura de nivel superior.
Escrito por: Poesiacarnivora       13/10/07 06:22
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" –Es Cuchahuentrú –dijo el cacique-, el Padre de todos, que nos anuncia que está de nuestro lado. No olvidemos que la muerte no es muerte cuando se deja un sentimiento clavado en el espacio. Algún día alguien lo recogerá en nuestro nombre. Nadie podrá sacar nuestras almas del desierto. Es nuestro."


En tu relato se ha cumplido la profecía.
Que más agregar.?

Que las hadas te acompañen.
Escrito por: ricardo48       13/10/07 05:19
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Hola Norberto linda historia, me trajo recuerdos de mi bisabuelo el Mayor Antonio Garay expedicionario del desierto que lucho contra el cacique Pincen hombre rubio hijo de una cautiva y a quien le tenia un gran respeto. Esto fue por los pagos de Trenque Lauquen. Te diré que yo soy de los que piensan que se a cometido una gran injusticia con nuestros hermanos aborígenes. Pero eran otros tiempos y no soy quien para juzgar a nadie y menos sin tener el conocimiento suficiente. Pero es una asignatura pendiente lo de la historia de nuestra patria que tendré que estudiar para recibirme de argentino. Un abrazo coterráneo
Escrito por: Buenlector       13/10/07 04:29
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Sabias palabras del Cacique. Una realidad que se repite una y otra vez en nuestra historia latinoamericana. Bello.
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