Érase una vez una hermosa princesa con los ojos brillantes como dos perlas oscuras y una sonrisa que iluminaba el pozo más profundo.
La bella princesita sólo tenía un pequeño problema: tenía la lengua muy larga.
Sip... larga.... por eso, tenía q cuidarse mucho cuando abría la boca, porque si la sacaba se extendía indefinidamente.
Una vez, llegaron al reino los hijos del monarca vecino, quienes entre broma y broma molestaron a la princesita y ella para manifestar su enojo les sacó la lengua.
¿¿¿¿¿¡¡¡¡Para q lo ha hecho!!!!????? le ha pegado por el ojo a uno de los niños con una fuerza tal que el pobre lloró por tres días y tres noches. La consecuencia directa fue que las relaciones diplomáticas se dificultaron entre los dos reinos, pero era una niña y ella no lo sabía.
Después de eso las clases de conducta se incrementaron convirtiéndola en una hermosa dama.
A los 15 años la princesa conoció el amor. Como una joven normal, en una noche de verano, la luz de la luna le otorgó el momento perfecto para que recibiera su primer beso y la princesa sintió con él mariposas en su estómago y una felicidad indescriptible. Recibió su primer beso y era feliz. Recibió su primer beso y dio también el primero. Fue en ese momento cuando empezo el problema, porque su lengua empezó a entrar en la boca de su amado sin medir el espacio. El chico casi muere ahogado y la princesa perdió en ese momento la esperanza de volver a sentir sus labios sobre los suyos.
Érase una vez una bella princesa, Josefina se llamaba. Una bella princesa, con una sonrisa hermosa y unos ojos generos.; pero la princesa tenía dos problemas: perdió su voz a los 15 años y nunca pudo amar.
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