LA PIERNA DE YESO. (Editado) modificación

Era lunes, comenzaba la semana y también comenzaría una historia, un pasaje de mi vida que colgué  en la galería de mi anecdotario.

 

Sucedió que a un camión, se le ocurrió hace un mes fracturarme la pierna por la mitad del fémur. Después de unos de días de internación me dieron el alta, a mi y ha esta pierna de yeso, pesada, rígida, pálida, y extraña que se propuso entorpecer mi diario accionar con el mismo empecinamiento que tiene una suegra.

 

La presentación de mi pesada amiga, fue en la guardia de traumatología del hospital. Unas vendas comenzaron a cubrir mi pierna desde el tobillo hasta la ingle. Fría y húmeda se fue endureciendo y secando hasta convertirse en un aprendiz de sarcófago.

 

Me habían prohibido pisar por el momento, y me prometieron que luego con un estribo de hierro colocado debajo y en el medio del pie podría caminar apoyándome en el suelo. Mientras tanto y con la ayuda de muletas y manteniendo  la pierna en el aire, podría deambular por la habitación compartida por otros dos pacientes.

 

Los pobres sujetos estaban hechos mierda, inmovilizados. Uno de ellos con las piernas abiertas y enyesadas, levantadas por un sistema de roldadas, y el brazo derecho doblado en ele también enyesado desde la muñeca hasta el cuello.
Tuve que mirarlo bien para darme cuenta que debajo de todo ese yeso, había una persona y que además estaba viva. No tenía expresión, sus ojos estaban clavados en un crucifijo que estaba en la pared de enfrente. Nunca supe a ciencia cierta si rezaba o puteaba en arameo antiguo. El otro pobre diablo, tenía enyesado el tórax hasta el cuello, una pierna y un brazo. Parecíamos  tres estatuas griegas en un  taller de restauración.

 

A la hora de hacer mis necesidades fisiológicas, la cosa se ponía seria, caminar hasta los sanitarios no era simple, paresia una torpe marioneta tratando de avanzar entre las camas de mis compañeros que me miraban aterrorizados rogando a todos los santos  que no  me cayera sobre ellos.   (Debo recordarles que no podía todavía  apoyar el pie) Las maniobras en el cuarto de baño, girar la cabeza  y darme vuelta eran similares a las que haría  un camión con acoplado en un jardín lleno de flores. No sabía  donde poner las muletas que chocaban con los sanitarios, sentarme en el inodoro apoyando el culo con suavidad, era un cometido imposible de lograr, uno cae pesadamente y el cimbronazo que  se siente es como un sismo grado 5 en la escala de Rigter y el  dolor de la pierna ni lo quiero recordar.

 

Eso era la mitad del camino recorrido, la vuelta no era menos fácil. Después de terminar con mi misión evacuativa, tenía que proceder a higienizarme. Incorporarme con dos piernas sanas y con mis 100kg ya es difícil, imagínense con una pierna rígida que no se puede apoyar y utilizando las muletas como apoyo,  herramientas que en la puta vida maneje. Una situación de lo más complicada y todavía me faltaba limpiarme la parte sur de la espalda, bueno un poco más al sur, se entiende ¿no? Para ello debía  soltar una de las muletas, (la del mismo lado de la pierna enyesada) tomar el papel higiénico, inclinar el cuerpo para un lado y hacia delante, doblar el papel con una mano para colocarlo en la misma, de modo tal que uno pueda manejar la situación con decoro y no ensuciarse los dedos.
 Esa era una práctica de malabares que nunca había hecho. Y que no siempre resultaba con éxito.

 

Lo recordaba en ese momento a mi padre cuando le  decía a mi madre, míralo al mocoso, se quiere ir de campamento y todavía no se sabe limpiar el culo. Si me vieras papi, no es tan fácil como párese.      

 

Hoy me faltan 15 días para despedirme de mi pierna de yeso. ¿Y quieren saber una cosa, me parece que la voy a extrañar?  

 

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Comentarios:

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Escrito por: S_Bustamante       11/05/08 17:56
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Hola, Ricardo.
Te pasaste, hermano. Super comico-dramatico el asuntito de la pierna de yeso, en particular cuando de limpiarse la parte sur se trata. !Si hasta el olor me quedo en las narices!
Atento al proximo relato tuyo.
Sergio.
Escrito por: Momo       07/05/08 22:12
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Divertidísima esta historia, aunque lo cuentas con tal exactitud que casi diría que te está pasando de verdad. Espero que no, porque me has hecho reir mucho. Un abrazo Ricardo y dos si estás escayolado. Chares.
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Escrito por: JuanCruzBordoy       07/05/08 15:41
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Desopilante,amigo.Relatas historias con una frescura y un color increible.
Un abrazo,esperando no se atrofie tu rodilla por inacción.miguel.
Escrito por: AndresMiranda       07/05/08 15:05
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Hola Ricardo, no se si es cierto esto que te pasó, pero a pesar de lo jodido de la situación, me causó gracia la imagen de la cara de los otros dos cuando pasabas entre ellos, y te veía intentando PARARTE en el baño después de semejante aventura.
Muy bien escrito.
¿Por qué (Editado) Modificación?
Un abrazo
Andrés
Online
Escrito por: renanalvarez       07/05/08 04:37
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hilarante!!!! y el aprendizaje que ocasiona los casos fortuitos vaya que te las trae.
buena compa
saludos
Renán
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