La piedra.
Me dijiste que la piedrecita que me estabas dando me daría suerte, que la guardara debajo de la almohada, ¿recuerdas?, que me traería felices sueños y mejores despertares, que todo me iba a ir mejor con ella... Pero la he perdido, esta mañana, he metido la mano para buscarla y no estaba, he mirado debajo de la cama, entre el edredón y nada. Tengo miedo, ¿y si me la he comido, sin querer, en la noche?, ¿y si ha entrado ella sola por alguno de mis orificios? No, creo que no la encuentro porque me la he dejado en algún sueño y no sé cómo diablos volver allí para recuperarla.
Deliciosa! que bien escribes continúo leyéndote.
Guadalupe de Santa Fe capital
Oh, qué bien, me ha gustado porque no logro saber si es un niño o una niña, un hombre o una mujer, es buena esa universalidad.
Buen microrelato.
Excelente... ¡Caramba, que no tengo nada para sugerirte! Una prosa completa, no le sobra ni le falta nada. Qué decir... Que sigas soñando.
Esta vez retomas tu estilo, un tanto pícaro (aunque levemente), pero con el mismo trasfondo... Habrá que dormir por las mañanas para buscar esa piedrecita de noche, pero bien despierto.
Es mas bien un poema ¿no? y lo siento demasiado, soy muy melancolica, y me duelen bastante las perdidas y si es una maravilla dejar en nuestros sueños cosas que amamos demasiado
¿Cuantas veces no hemos perdido lo que creíamos era nuestro amuleto?
Cuando lo que nos dá la seguridad y la confianza en nosotros mismos es la energía que ese alguien te entregó al darte cualquier prenda.
Soñar no cuesta tanto...
eguro que la recuperas más temparno que tarde.
Un abrazo.
Paula.