La perspectiva demoníaca
El
aire, si podía llamársele así, era
caliente, y el hedor del
azufre y el
amoníaco impregnaba sus pulmones, su piel, sus vísceras.
Dante estaba sentado encima de un
demonio pequeño
y servil, que se agitaba ocasionalmente, seguramente presa de pequeños
calambres y retortijones. El sufrimiento, en el infierno, era para
todas las criaturas.
-
¿Donde tengo que firmar?-
Dante rompió el silencio existente. Ni siquiera el eco se atrevió a responder.
El
demonio le miró, inquisitivamente. De sus manos (si podía llamárseles así) surgió un
cuchillo, aparentemente de la nada, con la punta roma y unas runas inscritas en color rojo en el filo. Lo extendió hacia
Dante, con extrema delicadeza, y una voz, como de
rocas chocando, le respondió:
-
En cualquier parte del manuscrito. Preferiblemente con sangre del antebrazo. Por eso de no dañar la mercancía.-La
sonrisa del demonio, presumiblemente tranquilizadora, no lo era tanto viniendo de una
masa informe de tentáculos, pústulas y deformaciones en todas las tonalidades que van del rojo al negro. Con un
escalofrío recorriéndole el cuerpo,
Dante acercó el cuchillo a su antebrazo izquierdo, y
apretó levemente el cuchillo contra la piel, blanca y lisa. Una sensación
cálida y familiar recorrió su antebrazo cuando la
sangre manó, en pequeñas cantidades, al tiempo que la
recogía con una
pluma grande y estilizada, y
firmaba...
un
momento...
...en realidad, la
pluma de cuervo no era una pluma. Era un boligrafo.Dante miró hacia el
demonio, y vió un
hombre con corbata, impecablemente peinado, y con una cartera de cuero en las rodillas. Miró a su
asiento y vió una
silla de roble, con un estampado estilo Luis XIV. Miró a su
lado, y a las
paredes. Estaban en una sala con grandes cuadros en las paredes, y agradablemente iluminada, merced a un gran
ventanal que daba al bullicio de
Castellana. A su lado estaba su
esposa.
Y él no era Dante.
Y en el
manuscrito, una
frase coronaba
30 páginas de letra apretujada y aburrida.
"Contrato Hipotecario"
Gracias, pero este no es merito mío; en este caso le debo todo a mi hipoteca, que hacía un par de dáis que acababa de firmar. :-DDDD
Genial.
Tu sei molto bravo.
Loreto.