


| Escritor: | Hector690 |
| Públicado: | 22/09/2007 |
Llueve. El viento helado sopla calando huesos y heridas. La ley natural se ve biológicamente convulsionada. El ayer, el hoy y el siempre no permiten dibujar en la mente la puerta que da salida a la violenta necesidad del traidor.Sube, baja y se mueve... juega con la obstinada paciencia del otro frente.
- ( ¡La orilla!)...)
Esta se parece a los finos caminos ocultos en plantillas de sucia curtiembre. El nudo que ata la existencia, es la acción contrapuesta a las palabras... Ellas, son como huecos infantiles, vertidas en el campo de una gramática olvidada.
- ( ¡Si pudiera llegar!)
Cobarde actitud con ilusiones nefastas, llenas de "in video"... Serpiente caliente, cargada de ponzoña cegadora que abre la vena para envenenar la corriente endógena de la vida...
No hay palabra que sobreviva en la boca traidora. Se pudre, se descompone... el olor desagradable cala la encía de la vida penetrando hasta lo m s profundo del ser...
- (¿Qué hago?)
La indecisión, la lenta manía de buscar la orientación en el desequilibrio, lleva a la equivocada elección de la tabla salvadora.Llueve. El viento ha dejado de soplar. Los huesos y las heridas se abrazan buscando el alivio en un rincón del cuerpo. La ley natural frena el ayer, el hoy y el siempre...Las sombras, el miedo, la preocupación, el hambre y la muerte, danzan... Lo hacen sobre la serpiente que se oculta detrás de la traición.
- (¡...!).
Héctor Hugo Lattuada.
|
Imprimir |
Enviar historia |


