La Orquesta de las Letras

Categoría(s): Historia
La Orquesta de las Letras

 

Cuando se piensa en escribir, resulta sencillo pensarlo y armarlo, aunque todo de manera mecánica, esto resulta fácil. Sin embargo, cuando lo analizas y le buscas la profundidad de todo ese conjunto de letras, realmente te bloqueas y te preguntas: por qué dije esto?…
La niñez pasó rápidamente, y es en ese pequeño mundo lleno de fantasías y regalos prácticos de la vida que encuentras tus pasiones y aficiones. Por otro lado, es el momento exacto y perfecto para proyectar tu propia historia. La escribí y es ahora que la estoy viviendo…
Las primeras líneas sólo bordean la realidad de mi existencia, y es así que me percaté que cuando tomaba el lápiz y transcribía mi sentir o mis deseos sobre el futuro, todo aquello cobraba vida. En una ocasión me dio la curiosidad de probar lo mágico e increíble de hacer realidad lo que uno escribe, fue así que tomé un papel en blanco y me dispuse a escribir. Lo primero que hice fue pensar en qué pondría, finalmente lo ejecuté: _Sería fabuloso ver una lechuza de color blanco. En el instante no ocurrió nada espectacular, y llegué a pensar en lo incierto y fantasioso de todo lo que había imaginado. Todo era una ilusión de niña, una idea fuera de la realidad. Sin embargo…
Unos minutos antes del anochecer, por la ventana que da al patio y por donde ingresa el brillo lunar hacia mi habitación, fue que ingresó un exquisito y suave viento que traía consigo una pluma blanquísima. En primera instancia, pensé, es alguna casualidad o tal vez podría ser una pluma de los tantos gallos del gallinero. Así lo creí, pero lo que vino a continuación me dejó perpleja y desconcertada, debido a lo mágico del ave. Su resplandor era intenso, su plumaje era maravilloso y superaba todo lo imaginable. Vino a visitarme una lechuza. Se cumplió lo escrito.
Después que me recuperé de aquella sorpresa, recuerdo, tomé un vaso con agua. Muchos vasos con agua. De saber lo ocurrido, no hubiese escrito algo tan sencillo, así que mi curiosidad y terquedad permitió que vuelva a tomar mi hoja y lápiz y me atreva a escribir algo más espectacular: _Que hermoso será tener en frente una rosa como ninguna otra en la tierra. A pesar de lo ocurrido anteriormente, imaginé, que esto no volvería a ocurrir ya que todo lo atribuí a una súper casualidad. Dudé demasiado de que esto volviese a suceder y me escudé en la posibilidad de que una lechuza podría venir de cualquier otra parte, mucho menos de lo mágico. A lo que…
Sin terminar de pensar y dudar, fue que un aroma extraño, muy agradable, se posó en mi habitación. Siendo una niña imaginé que tal olor era resultado del suave viento de la noche que impulsa el exquisito perfume de las flores hacia mi habitación. Sin embargo, me extrañó que tal viento también pudiese impulsar un tallo de rosa hasta posarlo sobre mis manos. No pude mover ni un músculo y, al parecer, creí que mi corazón no palpitaba con normalidad. Lo sorprendente fue la forma y fondo de aquella rosa que destilaba un rico olor, puesto que su estructura demostraba que no había sido hecha en el planeta tierra. Del centro de los pétalos se apreciaban colores vibrantes, y la tonalidad iba incrementándose hacia las puntas de la misma. El borde era de un dorado intenso, que en la oscuridad de la media noche era capaz de reflejar luminosidad, dejando la habitación radiante y perfecta. Era espectacular. De modo extraño fue que seguí sorprendiéndome mucho más, perdiendo el temor en cada instante y llegando a entenderlo todo tal cual. Las letras cobran vida cuando nos tomamos el trabajo de impregnarlas en un papel, siempre y cuando éste tenga un significado profundo y con finalidad respaldada por el sueño y fantasía. No sé ni como llegué a esa conclusión, pero salió de mi corazón.
Esto no era resultado de una casualidad, todo aquello fue lo grande que es saber lo que estamos escribiendo. Quise hacer un último intento, pero, no pretendía ser frívola o infantil en mi pedido, luego de descubrir tal maravilla, mi intención era otro. Si con la pluma mágica podía transcribir lo que posteriormente anhelaba tener, debería usar este poder con sumo cuidado y responsabilidad. Sin embargo…
Una niña de doce años no conoce mucho del mundo y, mucho menos, de los problemas reales. Incluyendo toda mi niñez e inmadurez, no pretendía usar aquel don en una tontería o pedido egoísta. Tenía tantas carencias, tantos vacíos, y había muchas personas que así lo creían también. Medité, si a todos les falta lo mismo que a mi o, en peor situación, no tienen nada porqué ser feliz, ¿Por qué no ayudarlos y colaborar en su felicidad?
Escribí: _Quisiera que cada letra, palabra y frase escrita en aquellas cartas del día de la madre se cumplieran no sólo por un día, sino por toda la eternidad. Sería perfecto si aquellos carteles de admiración dirigidos a artistas de cine, música o cualquier artista, sean cambiados y atribuidos a sus padres con la misma devoción inicial. Cuan maravilloso podría ser que cada discurso elaborado por un político, padres de la patria, se los tomasen enserio y con responsabilidad cumpliesen cada letra de su escrito. Fabuloso y precioso sería que cada persona cuide y ame su espacio, no queriendo irrumpir en lo ajeno. Y que cada letra mía, que con dulce ilusión escribo en este cuaderno, revolotee y salten de emoción. Todo ello, debido a la fiesta que se ha creado por motivo de la felicidad…
Mañana sería otro día, lo imaginé. Han transcurrido quince años y, aunque lento, todo esto está en proceso. Hoy volveré a escribir algo con mi lápiz mágico, siendo que en un inicio olvidé colocar en aquella carta titulada “La Orquesta de las Letras” que desaparezca lo más cruel que pudo posarse sobre la tierra, la misma que hace lenta y difícil el cumplimiento de ese mágico pedir. Escribo: _Quiero que desaparezca la Duda, el temor y remordimiento.

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