LA OPERA DE LOS INMORTALES V

 

V    EL PEON QUE QUISO SER DAMA

 

Me molestaba tener que deshacerme de Lucca, tal vez de tanto compartir su deliciosa humanidad se me había contagiado algo, Dafne tenía razón, “la vida es una enfermedad  infecto-contagiosa” me decía en nuestros ratos de tertulia, recuerdo eternidades mirándome en sus camaleónicos ojos siempre claros, era total delgadez mi querida Dafne, su pálida piel parecía de cristal y sus cortos cabellos rojos dejaban ver un eterno cuello plagado de pequeños lunares que  la mostraban indefensa, mientras acariciaba mi espalda con dedos tan finos que parecían cuchillas afiladas
 
Fue así como en 1470 Annon Domini, yo  en disposición absoluta para ofrendar a Dafne con el sacrificio, inicié los arreglos convenientes de modo que Lucca solo viera la verdad en el ultimo instante, o nunca la viera.  Lorenzo me había pedido formalmente  desposar a Lucca ya que estaba bajo mi tutoría, haciéndome notar su poder económico y su cultura, mezclado con el hedonismo de la maravillosa estudiante, la dicha estaba asegurada, yo por mi parte había indicado a  la discípula mi intención  de desposarla con el mozuelo, ella anhelante de poder y riqueza aceptó, asegurándome entre lagrimas amargas que era yo a quien quería entregar todo su fervor, que siempre me sería leal, yo no lo dude jamás, era demasiado para ser humana.
 
Mantuve largas charlas con Lorenzo después de la boda,  el se declaraba débil ante los encantos de su bella esposa, y ella se declaraba débil ante mi influjo, así los conduje a ciertas desavenencias con Francesco un poderoso hombre de fé, era el tiempo, la ciudad se expandía y florecía de la forma mas bella, arregle cierta entrevista con el tal  Francesco en la que lo puse al tanto de el interés de Lorenzo por hacer de Florencia una ciudad dominante, así acaparar el comercio que comenzaba su bonanza, por su parte Lucca incitaba a su esposo en contra de Francesco, la familia apoyaba a la nuera.
 
Logré citarme con Sixto, Jacopo y Fernando, por separado por supuesto aguijoneando sus mentes con pequeños piquetes de ponzoña que vertía mi lengua, por fin después de ocho años, logré el anhelado desenlace, se orquestó un atentado contra Lorenzo, durante la misa de la mañana, irrumpió un hombre a la catedral levanto su brazo con ira y desafortunado desacierto asiendo un puñal que fue a encajarse en la pobre humanidad de Juliano el hermano menor de Lorenzo quien con mirada atónita tomo a su mujer por el brazo y huyo para poner a salvo a la preñada Lucca.
 
Llegada la noche Lorenzo me busco para pedirme una explicación, se había enterado de mis encuentros con aquellos caballeros, yo le recomendé prudencia, le hablé acerca de unas cartas obviamente falsas que según yo le habría incautado a Lucca, le dije de mi ignorancia sobre su origen y mi intento por hacerla recapacitar, la forma como la había conocido sembrando en su mente la desconfianza,  después de  asegurarme de haberlo destruido moralmente, dispuse la llegada de Dafne.
 
El poderoso Lorenzo, lloraba la muerte de su hermano y la supuesta traición de su esposa, sus aliados se enteraron y desataron su ira contra la pobre mujer, mientras la ciudad se enfrascaba en una carnicería despiadada, alejándome en la noche pude ver en medio de tanta sangre el cuerpo destrozado de Lucca llevando dentro aún el cuerpo del hijo no nacido, sobre ella, Dafne satisfecha en poder elevaba su canto soprano ejecutaba la “Quant'e bella giovinezza, quise aborrecerla pero no puedo, quise llorar por Lucca pero tampoco  pude, mi tarea estaba terminada, debía partir, Dafne me desterraba con una sonrisa sosteniendo es su mano la cabeza de Lucca.
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Comentarios:

Escrito por: jacoescribe       19/05/08 18:47
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Como siempre, no hay crimen perfecto. Pero tu excelente pluma le imprime movimiento literario desde el preludio al colofón, haciendo de su lectura una delicia literaria. Felicitaciones.

JACO
Escrito por: Rina       14/04/08 03:35
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Me quede con la boca abierta con este movimiento tan inesperado...Dafne consigio finalmente su objetivo, tuvo en sus manos la cabeza de Lucca, quien murio con aquel pequeño sin nacer. Realmente la jugada que realizo fue genial, fria y muy calculada...
Nos estamos leyendo
Besos
Escrito por: ClemenRock       10/04/08 16:15
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Muchas veces es mejor seguir siendo peon desde un punto estratégico, que ser dama y caer derrotado. Es como una frase que conozco y dice: "Al terminar la partida tanto el peón como la dama vuelven a la caja".
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