LA OPERA DE LOS INMORTALES IV

IV    MATE DEL PASILLO

 
Cuando conocí a Lucca  el barco no llevaban a nadie vivo, alcanzamos las costas de Italia, solo llegamos con vida ella y yo, siempre me pasa lo mismo, no lo puedo evitar, es un fastidio,  delata inmediatamente mi posición, era 1464  y me llamaban Cuss.  Fue un deleite ver el rostro de Lucca al encontrarse en medio del puerto queriendo ver todo, llena de ilusión, parecía una niña con nuevo juguete, tiraba de mis ropas como queriendo involucrarme en su alegría .
 
Durante unos días estuve explorándola, ganándome su confianza, decidió abandonar la idea de encontrarse con su familia, fugarse conmigo en un acto irracional e impulsivo raro en ella que no dude en aprovechar, ella disfruto la posición que le daba mi poder, sin querer alardear, también me complementaba con su brillantez mental.
 
Ya mi tarea estaba trazada, el destino, Florencia, estuve observando la su juventud y frescura de Lucca  aunque imposible era para mi sentirla podía verla en sus ojos, absorberla y a través de ella, analizar esas sensaciones que la hacían brillar entre tanta criatura gris que encontraba en mis viajes.
 
Pensé como suelo hacerlo en la utilidad de mi nueva amiga, decidí envolverla con mis palabras lisonjeras, adulé su belleza, fue inmune, rápidamente noté que era demasiado inteligente para caer en ese barato truco, ya lo había oído miles de veces, la analicé hasta hallar su falla, era una buena mujer, solo que disfrutaba en demasía de la riqueza, se deleitaba al saberse poderosa, admirada y envidiada, yo por mi parte alimentaba sus necesidades mientras disfrutaba de su humor y algo más.
 
Entramos a Florencia en la noche, inmediatamente me presente en casa de Lorenzo el no me conocía pero al ver mi atavío no dudo que tenía poder, mi acompañante terminó por convencerlo con una ruborizada sonrisa oculta tras su abanico, fue así como nos vimos involucrados con la clase adinerada de Florencia, cosa que no molestaba en absoluto a Lucca, se sentía apoyada por mi en forma económica y moral, debo decir que siempre quería destacarse por sus finas joyas e indumentaria entre las damas en los bailes.
 

Yo por mi parte me entrevistaba  con los caballeros opulentos aunque no fuera normal en mi hacerlo, las charlas alcanzaban el alba  y el ocaso sin ninguna vergüenza, era moda la visión humanista y erudición,  ellos me llamaron Zazzerino como mofándose de mi cabellera, así dejé transcurrir el tiempo, estudiando aquella ciudad.  Llegó el momento, pues Minas ya se había presentado como emisario de Dafne, ella se manifestaba harta de  la presencia de Lucca , ¿Que podía hacer yo? La necesitaba, debía soportar el dolor que me causaba la cercanía de Dafne, Lucca se convertía en un problema solucionable.

 


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Comentarios:

Escrito por: Rina       14/04/08 03:21
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Conque asi conocio a Lucca...y a que se referia con sus palabras finales?
Dafne es un personaje que me tiene intrigada...
Espero tu proximo movimiento
Besos
Escrito por: AlfaTau       08/04/08 21:10
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Hmm!
Esos nombres tan de Colombia...
Escrito por: lorebl       08/04/08 16:10
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En un puerto de ilusiones las piezas más importantes de la fantasía y el arte, se estrellan con la realidad. Me deja con la idea de que el destino se cumple de cualquier manera, con o sin viajes, exploramos nuestros sentidos hasta cruzar límites de pensamiento. Dafne se impone en los deseos internos de Zazzerino, creo que esta persecución es irremediable... Vas muy bien, te felicito, todo está escrito con cuidado y maestría. Un beso amiga.
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