LA NEGACIÓN DE JOSÉ

El ángel que guardaba la puerta de entrada al Cielo, estaba intrigado desde hacía un buen rato a la vista de un joven que no hablaba con lo que tenía a su al alrededor, se movía inquieto de un lado a otro e incluso -cosa rara- había dejado pasar a un grupo que venía charlando animadamente. Cuando le tocó el turno comprendió en seguida lo que sucedía.

El muchacho acababa de sufrir un accidente de motocicleta en la tierra por llevar encima unas cuantas copas de más y por exceso de velocidad.

--Te has equivocado de puerta -le dijo el Ángel-; aquí sólo entran los que no tienen culpa alguna y la mayoría tras de haber pasado una buena temporada en el purgatorio. Y yo no puedo darte un pase para ir allá porque lo tuyo es grave.

--Sí, sí, ya lo sé, dijo arrepentido el muchacho. Pero he venido para hablar con mi buen padre San José. Hasta hoy le invocado todos los días y como es el patrón de los moribundos… ¿No podrías avisarle que estoy aquí, en la puerta por favor?

--Lo haré sólo para que no digas luego que aquí no atendemos a todos, pero te advierto que no hay cosa alguna que pueda hacer por ti. Mientras tanto espera en aquel rincón y deja pasar a los demás.

Unos instantes después el joven se encontró frente a frente con San José, quién al verle le preguntó sorprendido: Pero muchacho, ¿Tú por aquí? ¿Cómo has venido tan pronto? Yo te esperaba dentro de unos años y con virtudes acumuladas. Ya sabes que aquí lo que cuenta es el Amor, la capacidad adquirida mientras se está en la tierra.

--Oh, sí, mi buen patrón San José. Pero ha sido un accidente, cuando iba lanzado por haber bebido más de la cuenta y me sentía herido tras la discusión con mis amigos por el partido del domingo. Ya sabes que el fútbol me entusiasma de más…

Vaya, hombre. Pues la tienes muy mal. Aquí no valen las excusas ni las recomendaciones. Aquí no hay corrupción de ningún tipo.

--¡Ah! Pues estoy perdido San José. ¿Y tú vas a dejar que me condene porque no tuve tiempo de confesarme? Cuando iba con la moto me sentía culpable, pero me había enfadado tanto que perdí el control: se habían reído de mí…

--Pero ahora es demasiado tarde para arrepentirse: hay que pedir perdón enseguida que uno se de cuenta que ha metido la pata, con la idea de confesarse en la primera ocasión, con verdadero propósito de enmienda y reparación ¡esto ya lo sabías!

¡Oh, sí, pero fue todo tan rápido … pensaba que iba aturdido cuando al salir de la curva me he encontrado de repente con aquel tráiler …

Y que has chocado con él porque te has salido de tu carril, ¿verdad?

--Sí, tienes razón, San José. Pero tú sabes bien que me confieso con frecuencia y que si no hubiera sido por el accidente hubiera perdido perdón y hubiera hecho todo por reparar y corregirme. ¿No podrías interceder por mí ante el Señor? A ti te escuchará. Te he invocado todos los días como patrón de la buena muerte. ¿Me dejas fuera del cielo que es tu hogar, siendo tú padre mío?

--Me lo has puesto muy difícil, la verdad pero … voy a ver qué puedo hacer; espérame aquí.

El ángel que vigilaba la Celestial Puerta vió la cara de preocupación de San José cuando pasaba frente a él para entrar de nuevo en el cielo, y miró de reojo al muchacho que llorando, estaba aguardando en el rincón.

En ese momento San José se presentaba ante la majestad de Dios.

--Señor…

--¿Qué quieres mi buen José?

--Quiero mi amadísimo Señor, interceder por un muchacho amigo mío que hha venido a verme.

--¿Y qué le pasa? ¿Por qué no viene contigo?

--Verás buen Padre Celestial … Acaba de tener un accidente en la tierra y ha muerto sin confesar susu últimas faltas.

Pues, lo siento, mi querido José. Tú sabes muy bien el reglamento y aquí no hay excepciones.

--Sí mi Señor, pero lo conozco bien porque me invoca todos los días y si no hubiera tenido el accidente, se hubiera confesado.

---Pero, ni siquiera me ha pedido perdón en el instante del choque fatal. Era entonces y no ahora cuando yo le hubiera perdonado.

--Claro, Padre mío, claro, Pero … como Tú mismo me has concedido ser el patrón de los moribundos, voy a quedar en entredicho en la tierra y no puedo abandonarle.

--Ya sabes que me gustaría poder complacerte, mi amado José pero en este caso no puedo hacerlo.

--Muy bien, Padre, Tú mandas. Pero si Tú no le perdonas, yo … yo no tengo más remedio que irme con él.

..¿Pero qué dices?

--Sí, mi Buen Señor, creo que no debo escandalizar a mis devotos en la tierra y me hago solidario con el muchacho.

--Lo voy a sentir mucho, José, pero si tú lo quieres así … puedes marcharte. Te echaré mucho de menos, pero yo no puedo dar el Cielo a quien no trabajó para ganárselo.

--Bien mi Padre y Señor, pero … sólo toma en cuenta que si yo me voy, tengo que llevar conmigo a mi Mujer.

---¡Pero José!

---Y donde van los padres, Señor, van también los hijos; así que Jesús …

---¡¿Cómo?!

La mirada Divina, que todo lo penetra, se fijó en la figura sumisa y amable de aquel hombre fuerte y valiente que tanto había querido en la tierra.

Sonrió complacido por la misericordia de su querido padre Nutricio y añadió.

---Vamos arreglar este asunto, mi buen José. Vete a decir a tu protegido que voy a dar un aliento de vida a su cuerpo todavía en el hospital, para que tenga tiempo de confesarse, lo puedas tener aquí.

--¡Oh, muchas gracias Señor¡ ¡Cómo eres de admirable. Padre misericordioso! Te adoro amorosamente, Padre Celestial.

El ángel de la puerta quedó asombradísimo al ver el rostro sereno y sonriente de San José cuando pasó junto a él. Entonces lo escuchó despedirse del muchacho:

¡Hasta la vista, hijo, y ten presente el gran don que te ha concedido la Misericordia del Señor, no lo desperdicies y se bueno siempre.

 

 

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Comentarios:

Escrito por: oscar       31/05/12 04:35
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Impresionante,,, una de las mejores historia que aquí e leído.-. No por lo del credo,,,, me gusto por que la historia en sí encuentro que esta muy bien narrada... saludos amigo...desde chilito..omn.-.
Escrito por: PTousani       30/05/12 22:48
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Hola Sodican me impresiono esta historia, según la biblia todos somos iguales para
el todo poderoso, ¿no es así?, sabes yo no soy creyente, pero si respeto a todas las
religiones, el muchacho tuvo un fatal accidente, pero no lo veo culpable, podemos
mas bien culpar a los que elaboraron la bebida alcohólica, no es una tentación al pecado.
Por ejemplo Jasper Newton "Jack" Daniel — nació en septiembre de 1850, que ya
No esta entre nosotros, pero si dejó su legado, claro también que hay que controlarse
A la hora de servirse una copa… tú historia es un ejemplo a todo esto, más bien
una advertencia, esto ocurre todos los días, y en cualquier sitio, accidente fatales
y mueren otros, sin esperárselo. Es terrible
Te envío un abrazo…mi amigo Cineasta.
Páginas: 1

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