La mujer extraña en la cama

 

Cuando Ricardo despierta, ve que una mujer extraña duerme en su cama. Se sienta intempestivamente, agrandando los ojos en señal de total sorpresa. Ve hasta donde la sábana le permite: una espalda contorneada y el inicio de unos prominentes glúteos. Tiene buen cuerpo, una modelo quizá. Es alta, incluso más que él. Piensa que podría tratarse de una prostituta, cuando está ebrio suele traerlas a su departamento. Flexiona la pierna izquierda, lleno de dudas, hasta donde recuerda, anoche no salió de casa.
Pretende alargar la mano para tocarla. La toca. Se queda abrumado viendo que todo es esencial en ella aún siendo desconocida. La mujer se mueve, se pone boca arriba, ahí se desparraman sus carnes todavía en rígidos músculos. Ella respira y él se desespera, teme despertarla, qué le diría si eso ocurriera, y ella puede que grite de espanto, sería natural que se comporte así, el extraño podría ser él. Entonces sigue la palma a milímetros del cuerpo, es tal la sensación que siente que lo recorre con los labios, aún cuando no sea él quien lo pidió. Pero todavía no se explica por qué está esa mujer allí.
Mira los objetos de su cuarto: una mesa, dos sillas, cosas elementales de soltero. Ve unas bragas en las proximidades de sus calzoncillos, un estuche de maquillaje, delicadas blusas de seda carmín colgadas en el closet y minúsculas tangas provocativas. La segunda sorpresa sobreviene cuando ve que gotas de sangre le bajan a la bella durmiente por la comisura de la boca, le gotea de la barbilla y llega a la cama, a centímetros de él. Piensa que ahora, una aventura plena, con sus riesgos y sus sorpresas, lo tiene atrapado.

Trata de guardar la calma pensando que servía de poco alarmarse. Quizá lo mejor hubiera sido abandonar la habitación en silencio digno y misterioso, dejar de lado toda clase de especulaciones y llamar a la policía. Ahora más inmensa es la desesperación que siente y una presencia constante es todo lo que los une, tiene cada vez más el sentimiento de una intimidad sin testigos, que ciertamente no oculta, pero que instintivamente exhibe. Después, cuando la mujer cambia de postura, se pone de costado, frente a él. Puede ver cómo el bamboleo de aquellos senos se acurrucan entre si. La sangre ha calmado de manar y la mancha roja sobre la  sábana es ahora del tamaño de un puño.

Y sin embargo siguen reapareciendo nuevos lenguajes de miradas, silencios y deseos que ocupan cada vez más lugar entre ellos. Por momentos le parece que a veces ella simula dormir dejándose desear sin ser capaz de rebelarse. Siguieron nuevos signos sutiles en aquel mudo lenguaje. Quizá ella no sólo disimulaba dejándose mirar, sino que empezó a estar segura de que si la miraran ardientemente ya era suficiente con eso. Ricardo se pone doblemente trémulo dejando ver el fugaz extravío que vela el destello de sus ojos. Se dice que después de todo ese tiempo no la conocía bastante y seguía completamente desorientado ante ella. Ya no puede seguir pensando que se trata de aquella lucha secreta que antes imaginaba entre el deseo y la prohibición, pero con una mujer diferente.
Entró Maruja, la dueña de la casa en donde tiene el cuarto alquilado.
—¿Durmió bien, señor Villoro?
—¿Que si dormí bien?
—Claro, con la nueva inquilina.
—¿Cómo? Pero…
—Le dije hace una semana que si no le subía la renta, tendría que compartir la habitación.
—Pensé que…
—No lo siga pensando, ya acepte. Mitad y mitad, yo contenta, ustedes contentos.
Una solución al elevado precio de los alquileres. Consejos de su abogado.

 

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Comentarios:

Escrito por: Danny1012       03/03/08 22:06
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Jaja, al principio pensaba darle otro final, luego se me ocurrió eso. Yo también quisiera alquilar la mitad de mi cama a cualquier dama.
Escrito por: almend       02/03/08 02:41
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¡Quién tuviera la suerte de Villoro! Aprovecho el espacio gratuito para anunciar que también alquilo la mitad de mi cama, a condición de que la inquilina sea tan liberal y sexy como la que mencionas, jajaja... Muy bueno el relato, sobre todo por su final.
Escrito por: Linosangalli       08/02/08 00:30
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Bueno Danny, muy bueno. Me gustó ese final inesperado y la forma en que llegas a él.
Escrito por: Momo       31/01/08 16:43
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Final original y sorprendente por lo inesperado.
Escrito por: Madelen       30/01/08 04:20
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Me gusto la historia, la manera que relatas las sensaciones del personaje, contagias la inquietud y el morbo del mismo, pero el final me desbarato el encanto que traia la historia.
Un saludo
Escrito por: ricardo48       29/01/08 17:51
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Amena y entretenida historia, Un abrazo compañero
Escrito por: Renanalvarez       29/01/08 03:26
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un gusto detenerme a leer tu relato, muy bueno
saludos
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