La Misa Negra (III)

Categoría(s): Relato, Terror

 

De mañana se despertaron ojerosos para el desayuno, nadie decía nada, ni comentaba lo que había ocurrido. Luego del pobre desayuno que tomaron porque nadie tenia apetito en ese momento, Anne se levantó de la mesa para ir a ver afuera como estaba el cuerpo del pobre rabino asesinado quien sabe porqué, pero para sorpresa de ella no había rabino, no había flecha, no había nada, ni siquiera un indicio de que alguien se lo hubiese llevado, solo estaba la bolsa con que Melissa y Christian taparon al cuerpo. Anne corriendo fue a decirle a los demás que el cuerpo había desaparecido, Christian fue el primero en salir, lo seguía Melissa y Anne y Mily que aún estaba en shock; estaba atrás de espalda hacia la ventana cubierta con una manta que le cubría el cuello y parte de la espalda. Miraron por todos lados registraron todo, pero nada absolutamente nada
–¡¡ya no aguanto más!!¿¿Que esta pasando??- zamarreando a Melissa-¡¡explícame que sucede antes de que me vuelva loco!!- Melissa desesperada pidió a Christian que se calmara porque la estaba asustando, Christian la soltó y esta entró a la casa, la siguieron los demás, ella se sentó a la mesa y los demás la rodearon también sentándose a la mesa
– ¿y? te estamos escuchando- dijo Anne quien se sentó cerca de Mily que no se sentía bien
-paso hace milenios, o eso creo, se escribió un pergamino en los que se culpaba a dos personas por un crimen de secta religiosa, se sacrificaba a personas por alabar a dos seres: Gog y Magog, dos supuestas divinidades controladas por las fuerzas diablescas, sus imágenes hechas de cera fueron incineradas y sus restos fueron transformados en una cruz la cual no se volvió a ver y se cree que de su escondite ha vuelto a salir, la secta y la imagen- dijo Melissa algo desanimada, los demás no lo creían, a lo menos Christian se convenció en ciertos aspectos pero Mily y Anne no le veían la cordura al relato de Melissa
– ¿y en que parte de todo esto nos incluimos tu yo y los demás?- dijo Mily-, porque si eso ocurrió hace tanto tiempo como dices…-
Melissa la interrumpe
–los que tienen esta marca son los que están en peligro, los descendientes de las personas que escribieron ese pergamino que delató la existencia de la secta somos nosotros –
Dicho esto Mily se paró de la silla y miró la ventana
–si no nos unimos a su secta, nos matan- Dijo Christian que no dejaba de mirar a Melissa
–no precisamente a nosotros, al mundo que no cree en la existencia de un ser superior, el equilibrio que se mantenía del bien y del mal, ormuz y ahriman se ha quebrado y si no se hace algo, te recomiendo que no vivas para ver que va a suceder – las caras de ellos no pudieron verse mas sorprendidas, no tanto por la historia si no porque como ella lo sabía, ¿quien se lo había dicho?
-¿Cómo te enteraste de todo esto?- preguntó Christian
– ¿no lo recuerdas verdad Christian? Se te olvida que nuestros padres siempre se reunían a conversar sobre esto y que nosotros nos quedábamos escuchando desde la otra habitación- dijo mirándolo
–no, no lo recuerdo pero ¿no conocíamos desde antes?- preguntó alarmado
–claro que si, éramos vecinos, me fui de ese lugar como a los 7 años, incluso hasta éramos compañeros del jardín infantil- respondió casi burlándose de él
– ¿Que extraño? no lo recuerdo- dijo dudoso
–pero bueno, en fin, eso lo escuché de nuestros padres, también dijeron de la preocupación por nosotros y por los integrantes que faltaban que aún no los habían podido encontrar, de eso hace unos 15 o 16 años- dijo
–¿esos que faltaban eran mis padres?- dijo Mily volviéndose a sentar
–los tuyos y los de Anne- contestó Christian.

-los niños están dormidos, sentémonos en la mesa por favor- dijo una mujer que venía saliendo de una de las habitaciones de su casa, accedieron todos a la petición de la mujer que no paraba de dar vueltas por la casa preguntándole a sus visitas si es que querían algo más, porque al parecer iban a tener una conversación bastante extendida.
–mi intención nunca fue asustarlos pero la situación ameritaba esa llamada- dijo uno de ellos que estaba en la cabeza de la mesa
- hubiese querido que las cosas fuesen diferentes y que viviésemos comos personas normales, por lo menos nada nos pasó en todos los años que vivimos aquí, pero ya es tiempo de que nos tengamos que separar- seguía diciendo el hombre, luego llegó la mujer que estaba en la cocina y se sentó junto a los demás
–¿crees que eso los va a salvar Jorge?- dijo una de las dos mujeres que estaban en la mesa
–no Ana, eso no los va a salvar, pero no debemos seguir juntos, el estarlo ya demuestra un problema, sería mucho más fácil y rápido que nos encontraran, pero separados y a largas distancias nos ….- le interrumpe otro hombre que estaba en la mesa
–eso los retrasaría, pero ¿cuánto? ¿Un año? dos como máximo-dijo apoyando los codos en la mesa y frotándose las manos
- jorge, lo que dice Christian es verdad, tenemos nuestras vidas hechas aquí y largarnos de un día para otro sería precipitado de nuestra parte-dijo la mujer
–¿qué es precipitado para ti Elena?¿¡¡ el querer salvar a nuestros hijos de esas personas!!?- dijo jorge golpeando la mesa
– ¡¡sabes perfectamente que los que van a sufrir son ellos y no nosotros!! Ellos necesitan de nuestra protección y cuidado más que ningún otro niño y sabes que les va a ocurrir si los encuentran ¿no es verdad?- dijo mientras una lágrima bajaba por su mejilla
– ¡¡y para colmo nos faltan dos parejas!!- dijo Christian mientras Elena trataba de tranquilizar a jorge que ardía de impotencia
– aún no he podido encontrarlas pero ya lo voy a lograr- dijo Ana tratando de animarse y optimizar un poco la situación
–hemos nacido con el peor regalo de nuestros antepasados y para mayor dicha todos nos manifestamos con esa herencia, somos familiares de milenios ¡¡genial!!- dijo Christian que no paraba de frotarse las manos
– ¿que culpa tenemos nosotros, e incluso peor, nuestros hijos de que nuestros antepasados hayan querido hacer lo correcto?- dijo Elena, en eso tocan la puerta y Ana se paró a abrir. Había en la puerta un hombre de barba negra y bastante gordo, más o menos 40 años y una boina oscura
–¡¡Kuhbideso!! Que alegría, que bueno que haya llegado, lo estábamos esperando- dijo Ana con gran exaltación; el hombre entro a la casa y se acercó a donde estaban los demás en la mesa, todos se pararon con gran respeto para saludarlo y luego tomaron nuevamente sus asientos.
– ¿ya han tomado alguna resolución en mi ausencia?- dijo con gran seriedad
– jorge había propuesto que una familia se mudara de aquí para que no nos encontraran tan fácilmente- dijo Elena, quien le tomó el brazo a jorge
–¡¡eso sería maravilloso!! Mientras más dispersos mejor, desde siempre que se los he estado diciendo y veo que ahora me han tomado en serio- dijo acomodándose en la silla.

Mily movió su silla hacia donde estaban los demás, puesto que estaba muy lejos, acomodó la silla y se sentó
–mis padres vivían en EEUU, mi madre era recepcionista de un hotel y mi padre era el botones- dijo mirando a la ventana algo triste -cuando cumplí los dieciséis me dijeron que los habían asesinado hacía un par de años y que no me lo habían contado porque temían mi reacción- dijo llorando
Anne trataba de consolarla mientras Melissa iba a buscar un pañuelo, Christian solo miraba algo sorprendido, no acostumbraba a ver llorar mujeres y menos a consolarlas
– ¿puedo suponer que los que mataron a los padres de Mily fueron “ellos”?- dijo Christian

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Comentarios:

Escrito por: arturo       04/05/08 02:56
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en serio que con esta parte ha consolidado una estupenda historia, donde el suspenso adquiere una sustancia de fantasia. felicitaciones.
Escrito por: Oscarhugo       27/03/08 00:36
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¡Vaya, tan oscura como la Misa Negra es la historia que nos estás presentando! Hemos quedado en suspenso, veremos qué ocurre en los próximos capítulos de este magnífico relato.
Un beso fraterno.
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