LA MEMORIA

 

“¡Cómo todo el mundo sabe, soy muy importante!”, noté que me decían al oído. Ni siquiera abrí los ojos. Enseguida pensé que, una vez más, mi cabeza me jugaba una mala pasada. Era una de esas noches como tantas y tantas otras en las que me encontraba en duermevela y en las que mi medio sueño se veía constantemente interrumpido por frases, imágenes y recuerdos  muy concretos. Esto me sucedía desde aquel día en que mi vida dió una brusca vuelta y, sin pedirme permiso,  me arrastró con ella.

 

Me acurruqué todo lo que pude debajo de las mantas hasta que un escalofrío me recorrió cuando escuché claramente: “Oscar, es contigo con quien estoy hablando.”

 

Dando un respingo me incorporé y extendí una mano temblorosa hacia la mesilla para encender la luz, pero un “¡Alto, no hagas eso!” me hizo desistir inmediatamente del intento. Me quedé allí sentado, más bien diría paralizado, mientras oía esa voz que decía que no servía de nada que diera la luz, que ella no tenía ni rostro ni cuerpo y que, por tanto, no podría verla. Que ella siempre permanecía oculta dentro de mi cerebro y que yo la estaba olvidando. No entendía nada, aquello no podía estar ocurriendo, yo escuchaba perfectamente esa voz, estaba despierto y  sentado en mi cama. La voz continuó: “Atiéndeme, esto es importante. Me llamo Memoria. Me conoces perfectamente y por eso sabes que yo siempre he sido el hilo conductor de tu vida, que por mí eres quien eres, que por mí has podido aprender todo lo que sabes y que sin mí no podrías amar, ni sentir, ni distinguir lo agradable de lo desagradable. Pero, ahora, después de tantos años  juntos,  noto que te niegas a recordar, que me rechazas”.

 

Quería hablar, pero no me salían las palabras. Balbuceando y verdaderamente asustado al escuchar mi propia voz hablando con la oscuridad, me oí decir: “¡déjame en paz!,  por tu culpa he sentido mucho daño, no me has dejado vivir. Tú, al provocar mis recuerdos constantemente, me has robado la poca vida que me quedaba después de aquello”. Hubo un largo y estremecedor silencio hasta que oí: “¿prefieres vivir como hasta ahora,     renunciando    tanto   al presente como al pasado?”. “Desde luego”,  respondí.

 

Gruesas gotas de sudor corrían por mi frente “¿Continúas ahí?” -me atreví a preguntar-. “Ah, vaya, me alegra saber que aún me recuerdas” -dijo la voz teñida de ironía-  y prosiguió: ¿“No te das cuenta de que sin mí no tendrías historia, que serías como un libro con las páginas en blanco?”. Cada vez más alterado y casi gritando, dije:  “Claro que me doy cuenta y  eso es  lo que quiero ser. No quiero tener recuerdos  porque tú no me dejas elegir, diriges mis pensamientos. Ya me cansé. Puedes olvidarme, no te necesito”.

 

Se hizo un silencio absoluto que  ya no traté de romper. Extrañado noté que poco a poco me estaba embargando una agradable  sensación de paz. Es entonces cuando debí caer en esa especie de letargo que me tuvo en cama dos días. Al despertarme  sentí una placidez  casi olvidada y, al recordar lo que había sucedido o yo creí que sucedía comprendí que definitivamente  me había rebelado, pero esta vez no en contra de mi memoria sino contra esa oscura parte de ella que, durante mucho tiempo, se había convertido en una obsesión.

Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: Momo       29/12/07 00:12
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Victorhugo, me encantará leer tu historia. En cuanto al final de la mía es como tu dices: el protagonista sólo dejó atrás un recuerdo que le obsesionaba. Ah! y soy amiga. Saludos.
Escrito por: VictorHugo       28/12/07 20:33
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Me gustó mucho tu historia Momo, casualmente estoy escribiendo un borrador sobre algo parecido, aunque difiere en muchos sentidos, ya lo verás en un tiempo. Volviendo a tu escrito me pareció muy bien narrado, de breve extensión lo cual lo hace doblemente bueno y la descripción se conjuga perfectamente con la acción dándole una fluidez a la lectura acorde a la historia. Si no entendí mal el final, el protagonista no pierde todos sus recuerdos sino uno en particular, verdad? es como explicitar un acto inconsciente de censura, o algo así, al menos yo lo entendí de esa manera.
Saludos amigo
Escrito por: Agonia       27/12/07 22:27
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Momo esta lectura me mantuvo al pendiente todo el tiempo, entretenido, me parece una buena y peculiar historia.
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Anunciar    -     Publicar historias