La magia de la sencillez

Categoría(s): sencillez

Suena el silbato del tren y  un suave traqueteo adormece mis sentidos e incluso el alma.Cansado por despertarme mucho antes del amanecer, mucho antes de que la más mínima luz roce la tierra. Me apoyo contra el frío cristal, frío como témpanos de hielo, viendo a través del mismo, como el tren donde parto rasga la oscuridad en silencio.

No logró dormir, la rígidez del asiento no me permite estar cómodo, así que me dedicó a observar a la gente de mi alrededor. Unos leen perdido en el mundo paralelo del significado de las palabras. Otros duermen con habilidad de sonambulista.Y otros, simplemente, con la mirada perdida, maldicen para sus adentros las tristezas de su corazón.

El tiempo va pasando por los minuteros de se reloj, que además de informarnos de la hora y de la calidez del ambiente, calor artificial, aunque también calor humano, de pensamientos que se escapan en cada metro que recorremos por la vía, nos previene de la próxima parada. Paradas en las cuales, suben y bajan gentes, individuos aislados, con historias personales, pero sin conciencia de las ideas de su compañera o compañero de asiento. Y es que el ser humano mantiene mundo paralelos, en un supuesto mundo que deberiamos de compartir. Es la complejidad del ser humano.

Este pensamiento me entristece bastante. Aunque no lo creamos el nihilismo vacío, es el superego que mata a importantes cosas de este mundo. Cosas que perdemos poco a poco, al igual que la vida, sin apenas darnos cuenta, como sacada a suspiros, suspiros que no percibimos, o no lo queremos sentir, hasta justo el momento en el que dejamos de sentirlo, justo como la magia. Pero no esa absurda creencias vagas, no me refiero a las vacías de contenido y con efecto narcotico. Esa magia precisamente no, sino aquella que nos inunda los sentidos y dan belleza a lo más cotidiano, o tal vez como escuché una vez, ese dios de las pequeñas cosas, pues no existe nada más complejo y bello que la sencillez.

Pero como ya he dicho en este mundo no existe lugar alguno para la magia, no al menos en un mundo tanb tecnificado e impersonal. Al igual que le damos valor a las personas cuando las perdemos, sucederá cuando los hechos cotidianos pierdan su encanto, o por lo menos eso pensaba hasta hace poco...

Un día de tantos viaja como de costumbre en el tren, camino de mis quehaceres diarios; las personas somos por defecto animales de rutina, cuando en mi bajada noté como alguien introducía la mano en mi mochila. No iba a encontrar grandes cosas, apenas un mono de trabajo y una novela rebjada de nombre muy muy poético. Pero aún así, me sobresalté, y girando sobre mis propios talones, intenté encarar al ladrón. Siendo tal mi sorpresa cuando vi que me encontraba totalmente solo. No había absolutamente  nadie, ni tan siquiera en la estación, por lo que pensé que todo había sido producto de la somnolencia, esta es aveces como un amante infiel que la mayoría de las veces te engaña.

Sin darle importancia caminé para tomar la salida. Andé sin prisas, disfrutando del momento. Un aire fresco me refrescaba la cara, despertándome del sueño, y abriendo paso al amanecer como un heraldo. Vi como las primeras luces del alba se abrían paso en el cielo muy lentamente, arañando el horizonte con firmeza. Esos primeros rayos de Helio me dieron que pensar, pues en cada uno de ellos vi reflejadas mis esperanzas, mis sueños y todo aquello que anhelo.

Enraizado en el sitio me di cuenta de que me volvían las ganas de vivir y de afrontar el día con ganas. Proseguí el camino cn una sonrisa dibujada en mi cara. Mi corazón botaba de alegría como la pelota de un niño travieso.

De repente, un suave olor me inundó los pulmones. Un aire cargado de sal me llenó las fosas nasales. Fue entonces cuando reparé que allí estaba el mar; un mar que nunca se había movido de allí, que apenas cambiaba, pero un lugar al que apenas prestaba atención. Las personas estamos tan encerradas en nuestros propios pensamientos que apenas nos damos cuenta de aquello que nos rodea.

Contemplé el agua como quien ve la inmensidad del universo, sin apenas dar crédito a mis ojos. Reparé en la intensidad de sus colores, y sobre todo de la espuma plateada de las olas que reflejan la luz del sol. La naturaleza nos ofrece las riquezas mayores sin necesidad de luchas ni dinero. Solo nos pide una cosa el basto oceáno; que le dediquemos al menos una mirada de admiración.

Mi día fue un día intenso en emociones, pues con cada trivialidad, descubría un complejo mundo de sensaciones. Descubrí como aquellas trivialidades se podrían llegar a convertir en fundamentales.

De regreso a mi hogar, cansado, pero feliz, retomé mi  habitual viaje en tren. Me acomodé disfrutando de cada emoción vivida. Medité unos segundos pensando en aquello que se perdía el mundo. Busqué en cada una de las miradas una explicación, algo que me dijera porque no sabemos disfrutar de este planeta, y fue así, mirando en los ojos ajenos, descubrí que en el alma de las mujeres y los hombres también se guarda la belleza. Hermosura para llegar a contemplar aquello que sin apenas ruido, la vida nos ofrece. El único problema es que no siempre tenemos las lentes adecuadas.

Cerré los ojos, relajando cuerpo y mente, cuando como un rayo en medio de una tormenta, un recuerdo se albergó en mi. ¿Quién tocaría mi mochila aquella mañana? Tal vez a ella le debiese todo aquello. Busqué en el fondo de la mochila algún objeto mágico que hubiese producido aquel encantamiento. Pero no hallé nada en especial, simplemente un trozo de papel con unos versos escritos a mano:

"Para ser poeta no es neceario
ni habililidades especiales ni destreza,
simplemente ver en las cosas más sencillas,
la Belleza "

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Comentarios:

Escrito por: helenstephenson       30/05/08 10:11
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Todos llevamos un peta en la sangre, aunque a algunos les cueste menos expresarse.
Un abrazo.
Escrito por: JuanCruzBordoy       26/05/08 16:55
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Tan sencillo como bello,amigo.Muy buen final.
Un abrazo,Miguel.
Escrito por: Anjenjo       26/05/08 03:50
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'las cosas mas tribiales se vuelven fundamentales' me gusto mucho tu historia, pero lo mas sencillo es mas dificil, la costumbre y la naturaleza nos hizo complicados, por el supuesto don del pensar y razonar es que complicado es el camino para resolver las cosas, no somos minimalistas despues de todo.
te mando un saludo y un gran abrazooo
Escrito por: acuarela       26/05/08 00:37
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Uff... qué hermosísima historia. Gracias por compartirla. COnfieso que me adentré tanto en ella que pude vivirla.
Un abrazo
Escrito por: lau       25/05/08 10:04
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Cariño felicitaciones!!!!.........en efecto por estar ensimismados con nuestras broncas o preocupaciones nos olvidamos de disfrutar los alrrededores, es importante nutrirnos el alma con las bellas cosas como los murales, la naturaleza que nos ofrecen los artistas y la vida.........percibir el aire, sentirnos vivos. debemos aprender a no ser egoístas con nosotros mismos. Gracias Edu por regalarnos un espejo más del día a día..............un abrazote!
Escrito por: salvino       24/05/08 23:03
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Encantador relato amigo mío. Verdaderamente encantador y epilogado de la mejor manera. Recibe el cariñoso abrazo uruguayo de siempre.
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