La lluvia nos acariciaba (Parte V, Final)

Categoría(s): lluvia, amor

Quedé llorando bajo mis sábanas, por la ventana se oían como los rayos tronaban, y mi corazón estaba apagado. Estaba llorando por un sueño, por un sueño tan real que había dañado a mi corazón… Dejé de llorar, estaba ya cansado, sabía que ese sueño era algo más que un sueño, lo había sentido en mi alma.

Me levanté y me vestí. Salí de casa corriendo, me estaba mojando, pues llovía a cantaros. No sabía a donde iba… Aparecí en tu casa, la lluvia marcaba el pulso de mi corazón, mis manos temblaban, pasaron unos minutos antes de que pudiese reaccionar, el sonido de un camión pasando a mi espalda me sacudió para despertarme de mi sopor. Miré al cielo, las gotas de lluvia inundaban mi cara, y rogué a dios que me diese el sueño de antes…

Me senté en las escaleras de enfrente de tu casa, pude sentir en mi cara el alegro de la sinfonía que había creado el cielo, estaba en su máxima expresión, llovía desmesuradamente. El sueño se repetía, se abrió la puerta y allí estabas tú, con la ropa que vestías en mi fantasía. Arranqué una flor roja del matorral de un pequeño jardín. Me dirigí hacia ti, estabas completamente mojada, solo te veía la espalda, pero podía sentir que el sueño se repetía. La lluvia, los truenos, y el mismo frío… Me acerqué con sigilo por tu espalda para sorprenderte con la flor. Tenías frío, o eso noté cuando acaricié tu espalda. Te diste la vuelta, pero… no eras tú, me había confundido de persona… Quedé avergonzado, pero me di cuenta que el error era evidente, le di la rosa a tu madre, con la que compartías un parecido físico tremendo. Estaba llorando, y esas lágrimas aumentaron cuando le ofrecí la rosa…

-          Tu eres ese chico verdad… - me susurró con la voz cortada - … el chico ese del sueño

No sabía que responder, pero sentí en su voz que estaba muy afectada.

-          Tu eres el chico ese que la sorprendió en un sueño mientras iba a comprar… - me confirmó

Si, si era yo, habíamos compartido un sueño, un sueño magnífico en la que nos demostrábamos que nos amábamos… Nuestras almas habían coincidido en una poesía irreal, pero que ambos habíamos compartido. Pregunté por ti, quería verte para simplemente besarte, quería sentir de nuevo tus labios en los míos. Tu madre me dijo que estabas arriba.

-          ¿Puedo subir a verla? – pregunté animado – querría verla

-          Te acompaño – respondió invitándome

Subió de nuevo las escaleras del portal y yo detrás de ella, abrió la puerta y subimos al piso. Al llegar a la puerta de la casa la luz se fue, quedándose todo en la penumbra. Solo entraban unos pocos rayos de gris luz que daban con su tenue llama daban un escenario sombrío. Tu madre me invitó a pasar, entré yo solo, y directamente busqué entre la oscuridad tu habitación.

Entre sigilosamente, dejando un rastro de agua por el suelo. Allí estabas, pude vislumbrarte con los ojos cerrados pero sin dormir, parecía que pensabas. Estabas preciosa, por la ventana entraba la débil luz que dejaba ver en tu rostro lágrimas. Me acerqué a ti, y coloqué la flor sobre tus manos. Abriste los ojos y me miraste, no veías nada, y te aclaraste los ojos con las manos… Pudiste verme bien, pero solo llorabas. Me extrañó, pero lo único que acerté a hacer fue abrazarte. Mis brazos te rodearon, y suspiraste más desconsoladamente. Sentía en tu pecho tu corazón que latía exageradamente rápido. Estabas temblando y no era de frío, estabas arropada con mantas y sábanas. No podía oírte llorar, o la tristeza me inundaría. Cogí con dulzura tu cara, y con los pulgares limpié tu cara de lágrimas.

-          Lo soñaste tu también… - me preguntaste mientras te ahuyentaba las lágrimas de tu cara – dime que también lo soñaste

-          Por ese sueño estoy aquí - respondí apartando los pelos que me impedían ver tus ojos – estoy aquí porque te amo

Rompiste a llorar, y podía oír perfectamente a tu madre llorar desde la puerta de la casa. Me respondiste tocándome con tus dedos mis labios, pasándolos dulcemente a lo largo de ellos. Luego tocaste los tuyos y me besaste. Recordé los besos del sueño, este no se parecía a ninguno de los que nos dimos. Me extrañe, pero seguía besándote. Tu mente, mientras, me decía a gritos que me amabas, y lo demostrabas con tus labios… Paramos de besarnos, y me separé unos centímetros de tu cara. Quería ver sin pestañear tu belleza, tu dulzura, no quería perderme ni una milésima de la belleza a la que me había unido…
…En aquel momento me di cuenta, mi rostro cambió a la desesperación, me lo decías con tus lágrimas, tu mirada estaba clavada en el suelo, no querías mirar a la persona a la que amabas… a la persona a la que ibas a abandonar.

-          No puede ser – conseguí balbucear – esto no está ocurriendo…

-          No – me señalaste hundiendo la cabeza – esto es real

-          Como que es real, tu estás ahí, yo aquí, y ahora…. Te beso – dije para besarte sin acabar de creérmelo – no puedes irte ahora.

Mi corazón dio un tijeretazo a la vida real. Me había dado cuenta de qué estaba ocurriendo. Con la mirada me decías que había llegado tu final, que te sucumbías ante la fuerza de la muerte…

Abandoné la casa, en las escaleras del portal estaba tu madre, llorando, mojándose con la lluvia, que hacía que este momento fuese más amargo. Mi mente creaba las notas que nunca debieron de crearse. Me incline para abrazar a tu madre…

-          Ya acabó – lloré en sus brazos

 

Ahora sigo amándote, y cada día vendré a este cementerio, para dejar una rosa en ti. Y cada día te contaré esta historia, y cada noche soñaré con nuestro sueño. Algún día estaré junto a ti…

Te leeré los poemas que escribo para ti, tocaré el piano, para que las notas lleguen al cielo y sepas cada día que te amo… Te amaré para siempre, y siempre recitaré la inscripción de tu mármol:

“La lluvia nos acariciaba… en nuestro eterno sueño”

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Comentarios:

Escrito por: _NeReA_       09/11/08 02:37
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sinceramente prefiero tus poemas pero esto esta bastante bien asi que tambien merece la pena que loescribas .
Escrito por: flor26       24/06/08 17:09
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Me ha encantado aunque es muy triste. Me imagino que no te ha ocurrido de verdad. Me gustaria que me contestaras.
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