


| Escritor: | melina_11 |
| Públicado: | 23/04/2008 |
Llevaba en la cabeza una lechera el cántaro al mercado con aquella prestaza,
aquel aire sencillo, aquel agrado, que dice a quien lo advierte: "¡Yo sí que tengo suerte!".Porque no apetecía más compañía que su pensamiento,que alegre le ofrecía inocentes ideas de contento.
Marchaba sola la feliz lechera, y decía entre sí de esta manera:
"Esta leche vendida,en limpio me dará tanto dinero;y con esta partida un canasto de huevos comprar quiero, para sacar cien pollos , que al estío me rodeen cantando el pío,pío.
Del importe logrado de tanto pollo , mercaré un cochino ; con bellota, salvado, berza, castaña, engordará sin tino; tanto , que puede ser que yo consiga el ver cómo arrastra la barriga.
Lo llevaré al mercado; sacaré de él ,sin duda ,buen dinero; compraré de contado una robusta vaca y un ternero que salte y corra toda la campaña desde el monte cercano a la cabaña."
Con este pensamiento enjenada, brinca de manera que , a su salto violento , el cántaro cayó.¡Pobre lechera!
¡Adiós , leche, dinero, lechón, vaca y ternero!
¡OH loca fantasía!.¡Qué palacios fabricas en el viento!.
Modera tu alegria, no sea que , saltando de contento al contemplar dichosa tu mudanza, quiebres su cantarillo la esperanza.
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