La Gata

Por Lino Sangalli  Conocí a Paulina Goicoechea cuando aún ambos éramos muy jóvenes en un campeonato de caballos de paso en la asociación de criadores de Lurín, cerca de Lima. Uno de esos eventos divertidos que se realizan varias veces al año y que sirven, además de venderles caballos sobre valorados a los gringos, para que los aficionados nacionales socialicen ¡y de qué manera lo hacen!Normalmente las exhibiciones derivan en almuerzos pantagruélicos en los que casi todos se conocen y los nuevos se integran rápidamente. Verdadera oportunidad para levantar mujeres de pura raza, a veces hasta con consentimiento de los maridos ocupados levantándose a las esposas de sus colegas. Cuando me la presentaron, temprano al inicio del evento, noté enseguida que era diferente a las demás y no me equivoqué pues mientras que las chicas del grupo de mis amigos solo habían ido para divertirse y ligar con alguno, ella era una amazona consumada que presentaba los productos del criadero de su familia y hasta participó de la “barrida” de las amazonas. Y era una de las mejores. Hasta  la vi discutiendo y regateando con una tejana y sacarle muy buen precio a uno de sus potros. Pau, como la conoce todo el mundo, no es una belleza pero sí tiene algo que la hace destacar y es imposible que pase desapercibida. Tiene porte aristocrático, es alta y delgada como una top model y se mueve como si lo fuera. Lleva casi siempre el cabello rubio y rizado en un moño que cuando lo suelta, deja caer sobre sus hombros una cascada dorada que es un encanto. Impresionante en verdad. Justamente por eso es que lo recoge en moño. No le gusta ser bella. Pero lo que más impresiona de ella son sus ojos verde oscuro; no son demasiado hermosos ni grandes, pero tienen una mirada profunda y penetrante que parece que pudiera alcanzar hasta el alma misma y te desarma y te haría imposible decirle que no a cualquier cosa. Es como la mirada crepuscular de esas madonas renacentistas que observan desde el fondo de sus cuadros con una áurea de santidad y que provocan reverenciarlas. Esa sensación induce Pau cuando te mira y siempre ha sido conciente de su poder. No la volví a ver hasta mi retorno al país unos siete años después,  pero siempre estuve al corriente de su vida. Me enteré de cómo murió su padre asesinado por los terroristas y de que a falta de hermanos fue ella quien se hizo cargo de las haciendas en Huanuco, siempre luchando contra todos; terrorismo o fuerza armada, parientes ávidos de aprovecharse y banqueros codiciosos. Nunca se casó, quien sabe porque le faltara tiempo pero supo conservar sus propiedades y salir airosa de cualquier dificultad. Cuando nuestros destinos volvieron a cruzarse, se encontraba en dificultades con la SUNAT (organismo de recaudación del Gob. peruano. Nota de autor) y con los cupos que le exigía SL. (Sendero luminoso, grupo terrorista. Nota de autor) Necesitaba con urgencia un abogado astuto, pero sobre todo barato. Yo acababa de llegar de Venezuela luego de varios años de práctica legal allí y en varios países centroamericanos y precisaba empezar a hacerme un campo en mi país. Algún amigo común nos presentó y nos reunimos en uno de los innumerables y nuevos restaurantes en San Isidro. Ella no recordaba mi nombre pero en cuanto me vio me dijo: “concurso nacional de caballos de paso en Mamacona hace seis años, ¿verdad? Nos presentó Carito Olaechea mi prima querida”. Y me tendió la mano dedicándome una radiante sonrisa y una de sus profundas miradas, que me hicieron sonrojar pues me hizo presentir que había adivinado que estaría dispuesto a aceptar cualquier asunto que me planteara. El almuerzo se desarrolló en forma normal y la conversación fue sobre temas generales; política, economía y sociales. Me fue sondeando acerca de mis contactos y familiaridad con la legislación nacional de una forma encantadora que parecía no estar decidiendo si me tomaba o no a su servicio. No fui conciente de eso hasta un par de días después de esa primera entrevista, cuando ya estaba instalado en una oficina del edificio desde donde manejaba su imperio. Fue en la segunda semana que empezaron los problemas. El lunes a primera hora Pau me citó a su oficina. Me recibió con una enorme y amable sonrisa y me ofreció asiento. -         Hola Gino, ¿Cómo has estado? Espero que la gente te haya recibido bien y que ya estés adaptado a la familia.-         Sí gracias Pau, todos me tratan muy bien y ya me voy enterando de los problemas de la corporación.-         ¿Conoces Huanuco?-         No, nunca he tenido la oportunidad de ir, ¿por qué?-         Porque nuestro vuelo sale dentro de tres horas, lleva un par de pantalones y botas si tienes, si no las compramos allá. Sonia te tiene preparado el carro para llevarte a tu casa a sacar tus cosas y de allí al aeropuerto. Yo estaré allí.-         Claro, enseguida estaré listo. Exactamente tres horas después estábamos en un Lear jet, de su empresa rumbo a Huanuco donde poseía vastas extensiones de tierras con ganado y cultivos diversos. Diez minutos después de despegar me lo contó todo. -         Gino, como mi abogado tienes un compromiso sagrado conmigo, me han dicho que es algo así como el secreto de confesión que tienen los sacerdotes, ¿no? Y que nadie te puede obligar a divulgar lo que hablemos, ¿cierto?-         Bueno, sí tienes razón, ¿pero por qué esa cara seria? Vamos Pau dime qué es lo que te preocupa.-         Gracias, ahora que estoy segura te lo diré sin rodeos: el cultivo más importante de mis tierras es la coca y quien la saca es SL y tenemos a la SUNAT sobre nuestra nuca indagando sobre posible lavado de dinero, que de hecho existe. ¿Tienes alguna solución para el problema? Te contraté porque me dijeron que eres un abogado excelente y que podías resolver cualquier cosa. Tragué saliva y me solté un poco la corbata. La revelación me había caído como un piano desde tres pisos de altura directamente a la cabeza. -         No nos desesperemos y explícame un poco las cosas le dije para ganar tiempo.-         Bueno no sabes que al morir mi padre dejó muchas deudas y estuvimos a punto de perder todo, fue cuando se presentó el miserable de Perales, Augusto Perales al que le dicen Calígula, tú lo debes conocer.-         Sí, lo recuerdo vagamente. Creo haber escuchado que lo mataron o algo así.-         Lo mataron de tres balazos y bien merecido se lo tenía. El asunto es que me propuso sembrar varias hectáreas de coca y que él tenía el contacto para venderla. Se trataba solamente de sembrar y no de procesar. Para no cansarte terminaré diciendo que ahora cosechamos maceramos y procesamos en mis tierras y que los colombianos llegan en avión a llevarse el polvo procesado. Sendero llegó hace unos cuantos meses a cobrarnos “protección”, la SUNAT nos ha notificado para exhibir libros y auditarnos dentro de tres semanas y ahora solo faltaría que se presente el ejército a cobrar su tajada. Tienes que ayudarme Gino me dijo poniendo una mano sobre mi rodilla y dándome una de esas fatales miradas suyas, mientras me dejaba mirar entre su generoso escote.-         ¿Pero qué quieres exactamente que haga Pau? Le dije sudando frío, más por su cercanía que por la situación. -         Es obvio querido, arreglar los problemas No hablamos más el resto del vuelo. Me dediqué a hacer un  profundo análisis de la situación para tratar de encontrar una salida airosa y segura ya que las papas quemaban y estaban en juego nuestras vidas.Al aterrizar en la ciudad y después de abordar la camioneta que tardaría cuatro horas en llevarnos a la hacienda le empecé a detallar el plan que había trazado.-         Mira Pau, le dije. El problema principal que tienes es Sendero, hay que resolverlo primero y lo de la SUNAT no es tan urgente, lo podremos arreglar en Lima. ¿Tienes cómo contactar con la firma compradora?-         Sí, respondió.-         Pues has una cita para mañana mismo si es posible. Tomó un teléfono satelital y llamó a un tal Pablito y luego de una amable carla cortó la comunicación y me dijo que todo estaba listo para el día siguiente a las once de la mañana, que hablaríamos de negocios y almorzaríamos una pachamanca que ya había mandado preparar. Faltando cinco para las once del día siguiente, un helicóptero pequeño aterrizó en el patio de la Candelaria y bajaron tres sujetos muy bien vestidos y armados todos de Uzis, rodeando a un pintoresco personaje trajeado de cow boy de película antigua, lo que contrastaba con sus guardias, todos de traje negro y corbata. El vaquero era de complexión robusta, no muy alto de pelo ensortijado y bigote a lo Pancho Villa. Pau me lo presentó como Pablo E. resultó ser  un tipo muy simpático y divertido. Contaba unas anécdotas y chistes bastante buenos. A no ser por sus ojos de mirada siniestra hubiera pasado como un hombre de negocios común.Al terminar de comer nos levantamos de la mesa y salimos a caminar para entrar de lleno a los negocios. Yo había convenido con Pau que me dejaría hablar y cerrar los tratos en su nombre.    -         Mira Pablo, le dije, la operación va muy bien y da beneficio para   todos pero desde hace poco ha aparecido un elemento perturbador que amenaza con traerse las cosas abajo. Es SL que ha visto en nuestro negocio una fuente de financiamiento y nos está exprimiendo demasiado, tanto que ya empezaron a mermar las utilidades porque cada vez se ponen más exigentes y además existe el peligro de que con su presencia atraiga a las autoridades lo que sería ya catastrófico, pues sabes que eso traería también a la DEA.-         ¿Tan complicado es el asunto? Dijo. Eso no le conviene a nadie, creo que tengo la solución.-         ¿En serio? Pregunté aliviado.-         Sí chico, allá en mi tierra tengo amigos de los que los están molestando y ellos los convencerán de que se alejen de ésta comarca. Es cuestión de billete, como todo en la vida amigo Gino. Me caes bien. ¿De dónde sacaste a éste chico Pau? Es brillante.-         Es mío desde hace mucho tiempo y no lo compartiré contigo Pablito, respondió la aludida, con una de sus mejores sonrisas. Al poco tiempo el problema de SL se solucionó. El camarada Sergio avisó que su columna se retiraba porque tenía otra misión y que ya no necesitábamos de su protección. Obviamente los contactos de Pablito habían hecho el milagro. Ahora era mi turno de tratar con el ente fiscalizador.Tres días después de regresar a Lima me comuniqué con Paparulo Benavides, viejo condiscípulo, en aquella época Director General de Contribuciones.Nos reunimos en el club Nacional a sugerencia suya ya que yo no soy miembro.  -         Bueno conchetumadre ¿qué ha sido de tu vida? Me       preguntó afablemente después del primero de muchos tragos.-         Regresé apenas hace un mes después de estar en Venezuela y Centroamérica bastante tiempo porque ya extrañaba ésta mierda. No hay como Lima hermano. Trabajo a tiempo completo para una empresa agrícola y no me quejo.-         Sí ya me enteré de que la Gata Goicoechea te tiene en sus garras amigo. En Lima todo se sabe, ¿recuerdas?-         Claro, pero es una relación estrictamente profesional, respondí con aplomo.-         Sí huevón, hasta que se vayan a la cama. Ya conoces a la Gata.-         No, en realidad la conocí cuando éramos casi niños pero no sé nada más, le dije con cara de asombro.-         Bien amigo, además de ser una de las mejores hembras de esta ciudad tiene fama de come hombres. Macho al que le tira ojo, se lo lleva a la cama.-         Bueno, yo no he tenido ese gusto. Será que le gusta separar el trabajo del placer, le respondí inteligentemente.-         Ya huevón, hazte el cojudo conmigo. ¿Y bueno para qué me has invitado?-         ¡Suave! Respondí cauteloso, eres tú el que me invitaste acá. Todavía no recibo mi primer sueldo y estoy muca.-         No seas huevón Ginito, me dijo. Era evidente que ya al cuarto whisky estaba empezando a marearse. Claro que yo te he invitado pero no te hagas paltas por este sitio. Así como lo ves, lujoso como en la corte de los zares y con cuatro criados de librea atendiéndonos, no es más caro que cualquier restaurante de la ciudad. Te apuesto carajo, que si vamos donde el cabrón de Astrid & Gastón nos saldría mucho más caro.-         En ese caso yo pago mi querido Paparulo, dije envalentonado. Yo también iba ya por el cuarto trago.-         Bien, habla ya, casi ordenó mi amigo.-         Ya mencionaste a la Gata, te aseguro que no hay nada turbio (los abogados hablamos así) en sus negocios. Tengo entendido que uno de tus muchachos le ha puesto la puntería, ¿podrías amarrar a tus perros por un par de semanas para ordenar los libros? No es nada del otro mundo pero el contador que tenía la pobre, era una verdadera bestia.-         ¿Y eso es todo Ginito? Me preguntó.-         Sí hermanito, todo va bien y si hubiera algún impuesto mal calculado, pues pagaremos la diferencia acogiéndonos a la última amnistía que has concedido ¿trato hecho amigo? Le dije.-         Bueno, por tratarse de dos buenos amigos y por los viejos tiempos, mañana daré las instrucciones. Y ahora ¿te parece bien si ordenamos la comida? Esta langosta me parece bastante buena y si la rociamos con un par de botellas de la viuda “C” sabrán mucho mejor.-         Yo creo que tienes razón, entonces un par de langostas y dos botellas de la viuda. Yo pago amigo, dije. Asunto arreglado. Los dos contadores expertos en arreglar entuertos que había conseguido a través de un amigo financista, pusieron los libros en orden de tal manera que todos los ingresos aparecían perfectamente sustentados y en lugar de deberle al fisco, éste resultó debiéndole a la empresa. ¡Admiro a los buenos contadores! Aunque su trabajo sea terriblemente aburrido y tedioso.  Esa misma noche saliendo del Nacional llamé a Pau a darle la           buena noticia. Se alegró tanto que me exigió celebrarlo y fuimos a La Santa Sede, una discoteca en una antigua iglesia abandonada, que por supuesto le pertenecía. Bebimos mucho champán, de la vieja viuda C como no podía ser de otra manera. Bailamos mucho hasta que llegó el momento romántico, en que nos sobamos y besamos febrilmente. -         Vamos a otra parte, ordenó antes que sugerir.-         Donde quieras respondí excitado al máximo. ¿Dónde quieres que te lleve?-         Yo te llevo a ti, fue su respuesta, se levantó y me arrastró de la mano decidida como ella sola. Terminamos en su departamento del decimoquinto piso de un edificio frente al malecón de Barranco con una espectacular vista de la bahía de Lima. Era una noche clara y la luna llena iluminaba hasta la isla de San Lorenzo. Me condujo a la terraza donde estaba la piscina, se quitó la ropa, se lanzó desnuda al agua y me invitó a unírmele. La obedecí en estado de trance e hicimos el amor por primera vez. Fue una experiencia casi mística por las alturas, física, de placer que logramos alcanzar. Puedo decir que jamás había experimentado una sensación siquiera parecida a eso, pero no voy a comentar más acerca de aquél coito profundamente húmedo pues esta historia no pretende ser pornográfica si no todo lo contrario. A la mañana siguiente muy temprano desperté en la cama solo. No había ningún rastro de Pau. Me duché y salí hacia la oficina donde me ocupé del aspecto legal del problema.Cuando los contadores hicieron su labor, el gerente pasó la auditoría como por un tubo y los funcionarios fiscales sellaron, olearon y sacramentaron los libros y confirieron los certificados correspondientes. Goicoechea y Agrícola SAC era una empresa totalmente legal y saneada ante la ley y sus ingresos y recursos financieros estaban perfectamente en regla. ¡Nada de lavado de dinero ni desbalance patrimonial carajo! Los encargados de la imagen institucional se encargaron de filtrar la novedad en los medios y todo bien, gracias. Estos eventos duraron un par de semanas, desde la piscina hasta las buenas crónicas en la prensa. En todo ese tiempo a pesar de los numerosos intentos que hice por contactarme con Pau, ni siquiera pude hablarle por teléfono. Era como si me estuviera evitando, sí eso era exactamente lo que estaba haciendo. Decidí olvidar el asunto y seguir mi vida tranquilamente. Así pasaron unos tres meses hasta que una mañana repentinamente, Pau se apareció radiante, como salida de una revista de ricas y famosas, en la puerta de mi oficina. -         Hola Ginito, ¿cómo has estado? Dijo mientras me estampaba unhúmedo beso en los labios, acercándome a ella tomándome de la corbata.-         Paulina qué sorpresa, ¿que haces por acá? Pregunté con mi mejor cara de idiota.-         Te he estado extrañando tontito, ¿te escondías de mí? dijo mientras me dedicaba una de esas miradas que ustedes ya saben.-         No, ¿cómo se te ocurre? Respondí, es que he estado muy ocupado solucionando tus asuntos.-         Sí querido, ya lo sé. Es por eso que estoy aquí, quiero agradecerte todo lo que has hecho por mí. Esta noche daré una fiesta en tu honor para que todos se enteren de lo importante que eres para mí. No te olvides; a medianoche en mi penthouse, ya lo conoces. Vestido elegante, muy elegante, aunque no te lo debería mencionar ya que ese es tu estilo. Hasta entonces querido. Beso muy húmedo y profundo, con sobadita de pelotas a modo de despedida. Me dejó como burro en primavera, con los porongos llenos, como el hombre lobo en víspera de luna llena, como un adolescente a punto de probar su primera motocicleta, como a un aguilucho lanzándose al abismo para probar sus alas. En fin podría darles muchísimos ejemplos más de las sensaciones que provocó en mí aquella despedida. Por mis contactos sabía que se le habían presentado nuevos y peores problemas pero por tacto no quise comentarlos aquella vez. Por otro lado no pasaba por mi mente perderme una de esas épicas y legendarias soirées de Paulina Goicoechea Exebarría, que infaliblemente eran reseñadas por Hola, edición española, la verídica, y en la que nada menos que YO sería el invitado de honor. Por ningún motivo me perdería esa ocasión, tomé el teléfono, marqué el número de mi amigo Jackie Ryan, agregado cultural de la U.S.A. Embassy in Lima y le pedí que pospusiera nuestra reunión para dos días después. Como Pau me había dado carta blanca, aproveché para invitar al gringo a la fiesta en mi honor.El domingo siguiente la prensa anunciaba la sensible desaparición de la exitosa empresaria Paulina Goicoechea debido a que su Lear jet se había estrellado en la selva de Huanuco.    
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Comentarios:

Escrito por: Linosangalli       28/10/07 23:11
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Gracias Camille por tus palabras de aliento. Espero que te gusten mis otras obras.
Escrito por: CAMILLE       28/10/07 23:08
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no había tenido la oportunidad de leer tus historias. Lo más notable para mí es la fluidez y la naturalidad de tu lenguaje. A veces la anécdota es lo de menos, jalas al instante la atención. Un beso.
Escrito por: Aurelio       16/10/07 23:31
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Es una constante en tus escritos las relaciones con mujeres excepcionales, tanto hábiles como físicamente.
Escrito por: guadalupe40       24/09/07 21:03
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Buena historia, muy bien llevada, con un final que al menos yo no esperaba...Guadalupe, jubilada de Santa Fe capital Argentina
Escrito por: Abedul       19/08/07 01:35
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Debía morir, si no fisicamente, tal vez hubiera bastado con desaparecer. Por varias razones:
-Empezaste rememorando el primer encuentro.
-La describes idealizada, lo más cercana a lo perfecto. (solemos describir así solo a los muertos).
- Además si no moría el narrador jamás podría perdonarse el haberla perdido. Eso creo.
Un abrazo
Paula.
Escrito por: skylar       18/08/07 22:17
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Coincido un poco con eso de matar a Paulina,pero supongo que hay un fondo interesante en esa decision del autor, espero la segunda parte.
Escrito por: skylar       18/08/07 22:15
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Eso del formato es un lio no? pero quiza dandole dobles espacios se solucione, quiza cuando sean muy extensas tus historias te convenga subirlas por partes, eso seria mi sugerencia ya que también subí una muy extensa. El relato es agradable y ligero, diría que de nueva cuenta hay ciertos detallitos que atoran la la lectura, asi como te lo comente en otra de tus historias....supongo que es la primer parte de algo mas, yo esperaré por su continuación, me ha gustado pues me pareció interesante, plagado de muchos detalles ingeniosos y divertidos, fluyendo sin importar su extensión. Saludos Lino.
Escrito por: osito151065       17/08/07 23:23
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Pierde cuidado, ya estamos mejorando en el uso de esta cosa dedicada para escribir que agrupa el texto al pasarlo de Word incluso. (esa crítica ya habia recibido)
Buena la historia, una vez más pone al descubierto el nexo de la subversión en américa y la corrupción de autoridades.
Como siempre, hecho la ley, echo la trampa.
Era que no mates a PAU tan pronto y repentinamente, esperaba más detalles de ese segundo encuentro, claro encuentro de trabajo, por los nuevos problemillas que te habias enterado.
Me gusto.
Un abrazo.
OMAR
Escrito por: Linosangalli       17/08/07 22:45
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Nota del autor: Pido disculpas adelantadas y apelo a la buena voluntad del lecto, pero una vez más al subir la historia el sistema hizo caso omiso a los signos de puntuación, silencios literarios y separación de párrafos convirtiendo todo en un ladrillo.
Lino
(Ojalá alguno se anime a leerla)
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