LA FUGA DE GEPETO
El recluso de nombre Gepeto, quien fuera hallado culpable de DAÑOS Y PERJUICIOS CONTRA LA DIVINIDAD Y HOMICIDIO CULPOSO durante el juicio celebrado en el Cielo (http://escribeya.com/Historias/el-juicio-de-gepeto-24122), se encuentra prófugo luego de que fuera confinado a una prisión atemporal. No se sabe cómo logró burlar la custodia de los arcángeles, pero se le considera peligroso, ya que Gabriel fue hallado sin alas, arrancadas éstas desde lo más profundo de sus omóplatos. Por tal motivo, Dios ha solicitado una exhaustiva investigación, convocando al más sagaz de sus súbditos, Mefistófeles, el cual, luego de una ardua tarea, ha redactado el siguiente informe:
Señor Dios
El Altísimo, Todopoderoso, Omnipotente
He revisado los antecedentes del acusado, así como su prolegómeno que, a manera de defensa, esbozó durante el juicio. El carpintero Gepeto, ex miembro de la extinta Cofradía Hermética Helios, alquimista y hechicero graduado con honores, según los pergaminos a los que tuve acceso, retomó las investigaciones de su difunto amigo Cereza para la realización de vida artificial utilizando técnicas y artilugios nigrománticos. Finalmente y tras haber exigido a su cuerpo y mente más de lo que el ser humano convencional puede soportar insufló vida a un tronco de abeto al que le había insertado un cristal de amatista molecularmente alterado y recombinado con los genes de cierta alga posiblemente la misma que crece en la ribera del río que alimenta el Árbol de la Vida. Durante su defensa, adujo haber sido sorprendido por cito textualmente: una masa informe de madera acuosa y fosforescente, que emitía soplidos y crujidos desgarradores, la misma que antropomorfizó, vistió y denominó Pinocho, su criatura.
El prófugo no detalla el asesinato, pero para satisfacción tuya, he podido acceder al pasado de los hechos: ante la espantosa sonrisa de aquel engendro, Gepeto no supo cómo escapar de la habitación; tropezó innumerables veces con los objetos que tenía detrás de sí, incluso cayó de rodillas dos veces, mientras su creación trazaba pasos irregulares en busca de un abrazo paternal. ¿Ya soy un niño de verdad?, le repetía sin cesar, y fue entonces cuando Gepeto tropezó con el hacha en su segunda caída. La tomó entre sus manos, la apretó contra su pecho para infundirse valor y determinación. Luego, se lanzó sobre Pinocho, hiriendo levemente sus vestiduras. ¿Por qué me haces esto, padre?, alcanzó a decir la criatura antes de ser alcanzada por el hacha nuevamente, cercenándole el brazo izquierdo. Un grito agudo retumbó por toda la habitación; la savia que manaba del muñón astillado era fosforescente, y su destello se reflejó en las gafas de Gepeto, acrecentando su determinación inicial. Blandió el hacha una vez más, pero Pinocho, aterrado, intentó huir de su creador dando brincos torpes; fue una verdadera orgía de zarpazos. El aire fue cortado en varias direcciones, las sillas, los escritorios, armarios, la pared misma, todo fue alcanzado por el filo del hacha lanzada ciegamente. Pinocho recibió múltiples ataques en distintas zonas de su cuerpo: tenía magulladas las rodillas y había perdido tres dedos de la mano derecha, sus vestiduras eran harapos embadurnados de savia que colgaban en jirones irregulares; no paraba de gritar hasta que, al tropezar nuevamente, el hacha escapó de las manos de Gepeto para incrustársele en la unión del cuello con lo que debería ser su clavícula. Pinocho cayó al suelo, dando espasmos y manando savia por la hendidura de la boca y los ojos, parecía atragantarse con su propio fluido vital. Padre, qué hice mal, dime qué hice mal, mascullaba a duras penas, hasta que el soplo vital abandonó su cuerpo por completo.
Ahora bien, el fugitivo parece contradecirse: ¿cómo habría podido confabular un cuento de hadas a partir de tal suceso, si tus arcángeles lo interceptaron en el taller, mientras envolvía el cuerpo en un sudario escarlata? Asimismo, no sé para qué tus especialistas investigan los vestigios del experimento de Gepeto, como si no fuéramos capaces de hacer lo mismo que él. Encuentro demasiadas suspicacias en su fuga, y por ello me atrevo a exponer las siguientes hipótesis:
Primero, que tus arcángeles pudieron detenerlo antes de que cometiera el asesinato y así haber podido estudiar al ejemplar en vida.
Segundo, que desde el punto de vista humano, el juicio de Gepeto fue injusto, ya que sus argumentos fueron más que suficientes para comprobar su inocencia.
Tercero, que la fuga de un mortal o inmortal, pero humano a final de cuentas de una de nuestras prisiones atemporales es completamente imposible, a menos que haya tenido cierto tipo de colaboración.
Cuarto, interrogando a sus compañeros de celda Fausto, Dédalo y José el Carpintero, me enteré que Gabriel últimamente se había vuelto casi tan arrogante y petulante como tú en el pasado remoto de la humanidad.
Sea como fuere, permíteme decirte que siempre tuve razón. No se puede confiar en el ser humano. No cabe duda que ellos han obnubilado tus facultades, ya que he resuelto este misterio. Tú lo ayudaste. Tú urdiste ese cuento de hadas para encubrir tu culpabilidad, incluido el asesinato de Gabriel, a quien viste como peligroso competidor. De nada te sirve reaccionar, pues en estos momentos, te depongo de tu cargo y te relego al puesto de Gabriel. De ahora en adelante, te enseñaré a regir al ser humano; Gepeto será mi regente; se encuentra a salvo, ha confesado todo y reconstruimos a Pinocho tal y como debió haber sido: un niño humano, no un experimento.
Atte.
Mefistófeles, Señor del Cielo y de la Tierra, desde ahora.
Carlos Aurelio Díaz Enciso
Hummm esta vez fueron suficientes los detalles, al igual ke las indirectas.
Te saliò bien como otros tantos, "Kerido" Aurelio.
Diana Hernandez
Me gustó como continuación de la historia, me causò gracia "Mefistófeles, Señor del Cielo y de la Tierra, desde ahora..." jajaja
ahhhhhhhhh, lo olvidaba no es tan macabra la muerte de Pinocho pero si muy detallada, mas no descabellada, lo que no vuelve vulgar al texto.
Muchas felicidades, Aurelio, veo que estas produciendo textos en "demasía". Como te envidio........arggggggggg...jajaja
VIVIAN
vaya, con dedicatoria era la cosa...
Buneo en cuestiones de gustos no me agrada mucho la historia, sobretodo porque no mencionas ningún tipo de fuga, lo que si me llama la atención son los personajes, ahi si la atinaste, conjuga bien con la historia.
VIVIAN
Para Diana, quien me pidiera más detalles de la primera entrega; a ver si esto satisface sus ímpetus criminales...