


| Escritor: | Sidra |
| Públicado: | 17/03/2008 |
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Te he notado algo triste y confundida, alegando que se escurre entre tus dedos la felicidad, por ello.
Quisiera hablarte de la felicidad, decirte cómo es ella, decirte donde puedes encontrarla.
¡Es tan sencilla la felicidad en este mundo! pero la buscamos donde no está, la felicidad no está en ningún lado, no la podrás encontrar si no está dentro de ti.
No depende de las personas ni de las cosas, depende de ti solamente.
Y contrario a lo que pensamos no está en la realización de nuestros deseos, pues nuestros deseos cambian según el día y la hora y lo que deseamos hoy podemos no desearlo mañana.
Si mis deseos de niña se hubieran realizado, posiblemente hoy sería un ave, porque mi deseo era ser libre como un pájaro, para pasar volando sobre techos y árboles, y después de dar un grito agudo perderme en el espacio... o sería un árbol, porque anhelaba ser un árbol con raíces muy profundas y hasta con la última de mis ramas erguidas hacia el cielo... o tal vez estaría muerta, porque cuando era pequeña quería morirme cada vez que me encontraba ante una dificultad que me parecía insuperable.
Ninguno de esos deseos se realizó, no soy pájaro, ni árbol y estoy viva y hasta feliz de vivir.
Los deseos de los hombres, como los de los niños, son a menudo insensatos. Pero la vida es demasiado sabia para concederlos, sabe lo que nos hace falta y a través de sufrimientos y de alegrías que nos son necesarios, nos conduce hacia la felicidad que nos ha reservado.
La felicidad tampoco consiste en poseer cosas, porque los hombres estan hechos de tal manera, que mientras más tienen más quieren y así pocas veces satisfechos o agradecidos nos mantenemos ante la vida como perpetuos mendigos... y asi mismo he descubierto que ninguna posesión material puede darnos la felicidad... no, ninguna.
Eres un ser humano y quieres ser feliz.
Es muy natural tu deseo, pero si un jardinero quiere flores en su jardin... comienza por plantar las semillas.
Y tu, si quieres felicidad, empieza por darla a otros.
Que... Cómo hacerlo?
Se consistente con la vida, olvidada de ti misma y dispuesta siempre a dar, haz tu labor cotidiana lo mejor que puedas, no todos los días serán alegres, los habrá tristes también, pero los habrá tan bellos que querrás retenerlos, hacer de tal manera que no puedan acabarse. También terminarán, pero eso no importa...
Se consistente con la vida, y no olvides nunca que, entre el bien y el mal, has escogido el bien, y apaciblemente, sin precipitación, sin inquietud, camina por la senda del bien, no olvides nunca que si deseas la felicidad debes empezar por darla a otros.
Regalale a los demás lo que tú tienes - de sobra - tu alegría y tu fuerza, tu inteligencia y tu ternura, tu sonrisa y tu paz.
Si vives de esta manera, regalando alegría, fuerza, inteligencia, ternura, sonrisa y paz... puede ser que alguna vez, en el jardín silencioso de tu alma, sientas la felicidad.
Solamente un ligero perfume...pero será tu felicidad.
Porque la felicidad no está en ningún lado si no está dentro de ti, no depende de las personas ni de las cosas, de ti solamente
y despues de Dios.
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