La estatua
Sólo quedaban restos de los arcaicos vitrales que adornaban la galería. El sol del atardecer se colaba, tenue, a través de estos, formando lanzas incandescentes que zaherían el polvo, los restos del capitel y los frescos del techo que ahora reposaban como osamentas sobre el piso de piedra. El aroma del bosque penetraba a través de las múltiples oquedades, mezcla de tierra y de pinos. El silencio reinaba como una presencia impalpable, vivo. Una niña con manchas de hierba en los pies descalzos y sin otro abrigo que un camisón de algodón, avanzaba resuelta hacia el final de la galería donde un amplio arco de piedra tallada semejando una fronda precedía el ultimo salón del edifico.
El último salón era circular; en penumbras, iluminado solo por la luz que quedaba atrapada en el tragaluz de una cúpula central. Aun quedaban vestigios de los frescos de la cúpula, San Pedro, San Miguel con su lanza al ristre y el pie en la nuca de Satán, todos mirando hacia abajo con la mirada ingenua de los iconos de tiempos de bizancio. A la derecha, en un nicho, una pila bautismal desgarrada en el piso, sollozando en la oscuridad. En el centro, bajo la mirada de los santos y los demonios, una plataforma de mármol a manera de catafalco; sobre ella, tendida, una estatua quizás.
A simple vista era una estatua, con una presencia al principio atrayente, que poco a poco, mientras los ojos se iban habituando a la penumbra, transformaba la escena en una pesadilla. Tendido, como si hubiese sido herido repentinamente por la muerte, yacía tallado en mármol negro, el cuerpo antropomorfo de una ser mitad bestia mitad quién sabe qué. Sus grotescos brazos, tendidos desordenadamente, mostraban largos vellos y poderosas garras, tallado todo con un grado de detalle surrealista, como si lo hubiesen perfilado hebra por hebra en el alabastro. El vello de la espalda, aun más largo, se convertía en espinas hacia el centro de esta, donde el espinazo se marcaba protuberante hasta terminar en un rabo corto he indescriptiblemente deforme, las piernas relajadas con muslos demasiado cortos y patas demasiado largas, que daban la impresión de un caminar como el de las aves; la piel del pecho escamada, y el rostro alargado simétrico pero irregular, carente de nariz o de boca, parecía a medio tallar. Los ojos, la misma expresión del mal, oquedades como ventanas hacia el abismo.
La niña cruzó la estancia con pasos lentos, sus pequeños pies a penas marcaban huellas en el polvo. Subió a la plataforma con convicción, resignada a un destino inexorable;
Cuando se extinguió el día con las áureas luces del crepúsculo, en el silencio del bosque, en la última sala de una antigua iglesia cristiana, los santos y los demonios de un fresco ya corrompido por el tiempo y la humedad, contemplaban la estatua de una niña, tendida sobre una plataforma de mármol blanco. Yaciendo como si hubiese sido alcanzada repentinamente por la muerte, no había lágrimas de cristal en sus ojos. Tal vez los santos en la oscuridad si lloraron con lagrimas de ceniza y polvo.
Con un agradecimiento especial para Ysa_Himura, que se tomo la molestia de corregirla...
A:.G:.
3 de julio del 2007
Literatura fantástica fuerte… Un texto que considero dentro de los mejores que he leído en la plataforma. Muy buena descripción. Sin duda que es un título infaltable para el libro en proyecto.
Interesante y atrapante relato. Eso sí, el final me dejó varios interrogantes.
Hola Arg. Esa estatua, en el escenario descrito, me erizó la piel. Realmente me gustó mucho como detallas cada parte del lugar, en especial los frescos del techo y el detalle del polvo que apenas fue marcado por los pies de la niña, punto crucial para percibir el dejo en el que se encontraba aquél sitio. Te felicito.
Besos cósmicos,
Andrea
Te contaré que tengo una especie de fobia a las estatuas, tanto así que en los museos o iglesias católicas, paso rígida sin mirarlas. No sé que recuerdo de mi subconsciente infantil se asocia a esta situación, pero he aprendido a vivir con eso.
Si no hubiera sido por la generosa narración que realizas, no habría podido leerlo.
La forma delicada de describir esta horrorosa escena es la que me cautiva.
Un abrazo
Paula.
te felicito. es una excelente historia.estoy de acuerdo con perrosabueso. hay algunas cosas que se pueden corregir, pero de todas maneras el escenario es espectacutar, tanto, que por momentos no se puede sostener en pie.
¿Reescribiste el cuento? Creo que si, y ahora te digo que es de las mejores narraciones que he leido... Felicidades. Digno de nuestro libro.
Muchas Gracias a todos por sus criticas, realmente eso era lo que estaba esperando las criticas, es dificil aguzar el lapiz sin criticas.. las tomare en cuenta con muchisimo respeto.
Hola Arg: Muy buen relato el tuyo, aunque pienso que luego de un inicio casi perfecto con una descripción del ambiente que te lleva a estar ahí, el ritmo de la narración decae y no llega a un buen cierre. Creo que te faltó algo. (Aunque te confieso que a mí también me fallan muchas veces, si no siempre, los cierres)
Te felicito, vas por buen camino.
Un saludo maestro.
Hola Arg.
Magnificas descripciones y ambiente. Cuidate del uso de -que- a veces es mejor -cuyo- por ejemplo, por cuyos bla bla bla. -vitrales cristianos- no estoy muy seguro, en mi caso intentaria un adjetivo mas preciso, quizas de epoca, bizantino, no se, habria que buscar toda la historia de los vitrales para dar con una palabrita exacta. Cuidate de -estos- cuando dices -a traves de estos-.Puedes aprovechar para recalcar un dato mediante la ampliacion de la descripcion de los vitrales rotos, que se yo... a traves del arpegio difuso... quiero decir aprovechar para mantener la poesia que sustenta todas las avenidas de tu excelente narracion. Vuelves a usar el adjetivo -cristiano- en -iconos cristianos- y en -iglesia cristiana-. Yo cambiaria algunas comas por puntos. En -A la derecha un nicho y una pila bautismal desgarrada en el piso...-.En mi caso alejaria nicho de pila bautismal, o no mencionaria nicho, o le daria un espacio propio segun su importancia en la narracion. A veces es mejor cortar. Otra vez, en mi caso huyo de frases como -quien sabe que-, o -quizas-, o -tal vez-a menos que sea un texto escrito en primera persona y de ese modo acentuar la personalidad, la duda, la subjetividad de la voz narrativa. Perdona que me meta en tu estilo, yo tengo fallas grandes como escritor, es cuestion de gustos y colores. Como escritores, sabemos que escribir -escribir bien- es lo mas dificil del mundo. En tu caso, por lo bien afinado de este escrito, creo que vas por el camino correcto.
Edwin
Es muy bueno. Las descripciones ayudan a entenderlo.
A que le mataron los Santos jejeje. Me ha gustado, aunque la verdad no me gustan tanto las descripciones...pero en este caso eran necesarias. Muy interesante ;)
Un saludo