La espera de un alma envenenada

Tiempo despues la volvio a encontrar. Estaba ahi, como lo habia estado desde que las miradasempezaron a hacerse distantes y las excusas para encontrarse estaban ya demasiado gastadas. Era como si se encontrara atrapada en una espera anacronica que no le permitia soltar esas lagrimas, ya añejas de tanto haberlas guardado. No lo habia visto, tenia los ojos fijos en aquel jardin, protagonista de todos los recuerdos conjuntos, el mismo que aparecia en sus delirios, porque ella y ese rosal se fundieron en un solo anhelo. Si, la habia soñado infinitas veces, y ahora la tenia frente a si, como si las fantasias tantas veces repetidas se hubieran quedado grabadas en su realidad monotona para al fin darle sentido a su existencia inerte. Y mientras volvia a sentir esos besos con sabor al pasado, ella siguio inmutable, sin tan siquiera notar la presencia de aquel al que habia visto entrar por su ventana todas las noches, con recuerdos de aquella pasion prohibida que se fue transformando en un noviazgo metodico, lleno de caricias predecibles y palabras mecanicas. Si, era ella, su ser, su todo, su suspiro permanente; la misma a la que habia abandonado a la deriva de su llanto hacia ya varios atardeceres, porque ya no soportaba ver la pantomima en la que se habia vuelto el unico mariposeo en la sangre que habia logrado sentir. Por eso se dejo arrastrar hacia los rincones mas oscuros, reconditos y simplones de un mundo que tanto le habia negado. Desde entonces se arrastraba sonambulo de tanto arrepentimiento y deseo, suplicando por el momento de volver a rozarla siquiera, sumido en una melancolia de moribundo. Nunca la habia amado tanto como cuando decidio que ella siguiera contemplando las rosas ya marchitas sin el a su lado, porque solo entonces comprendio que no solo la queria sino que le era indispensable. La encontraba en todo, como si ella vagara para que su constante presencia lo enloqueciera de culpa y apuntara contra si el revolver, con su imagen en las pupilas, como una estampa maldita. En una ocasion, incluso llego a extrañar las cursis visitas arregladas y las conversaciones melosas. Entonces decidio volver, porque descubrio que huir habia sido un capricho cobarde y olvidarla era algo que no estaba dispuesto a lograr. Y ahora estaba ahi, con las disculpas y versos compuestos a la altura de los latidos del corazon, quieto y casi invisible para no asustarla, impaciente por probar de nuevo esa piel dulzona, curtida por el aire de mar y los dolores sazonados con multiples caricias de consuelo, que no hicieron mas que avivarle la imagen de los penetrantes ojos tristes que la habian encaminado entre rosales coloniales a un estado de sozobra eterna, la cual poco a poco habia pasado por un proceso de metamorfosis hasta llegar a ser una serenidad absoluta, la cual la protegia de su propio sufrimiento. Fue al mirar sus labios coloreados de un carmin descontinuado, sus ojos opacos y perdidos y al percibir esa aura pasiva cuando el finalmente acepto su mas grande temor: estaba atrapada dentro de una coraza de negacion; una armadura que el mismo la habia obligado a fabricar. Comprendiendo al fin como jamas seria capaz de rescatarla de su aislamiento y sueño eterno gracias a sus apresurados impulsos, la desesperacion tanto tiempo reprimida fue apoderandose de su ser a borbotones hasta alcanzar un grado de locura inconsolable que lo llevo a adentrarse en la que hubiese sido su casa y tomar la escopeta olvidada siempre en el mismo rincon libre de recuerdos. Finalmente, reverenciando a la fotografia que tenia en frente como si se tratara de un acto solemne, apunto hacia su corazon como si lo tantas veces imaginado se tratara de premoniciones de ese momento, y un disparo desgarro al fin ese silencio que durante tanto tiempo habia reinado....................mientras ella, antes impasible y catatonica, habia recuperado el brillo en la mirada y le sonreia al tiempo.
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