Hoy, domingo, caluroso día de finales de junio, lo estoy pasando en casa, pegada a un ventilador (mi organismo no soporta el aire acondicionado) tranquila leyendo, escribiendo y compartiendo ideas y opiniones con l@s compañer@s de EscribeYa.
Cuando de repente, es interrumpido el pacífico y acogedor silencio que me envolvía en mi abstracción, es alborotada la ténue y tranquila hora en que el ocaso hace su aparición, con un estruendoso aplauso, estridentes pitidos y ruidosas explosiones de petardos.
Mi mente se altera y es arrancada de cuajo de ese punto equidistante entre la paz del alma y el placer del intelecto. Sale de donde se encuentra y es transportada al mundo de los recuerdos recientes, esos que me avisan de que hoy, España, se jugaba la copa de Europa en el partido final del campeonato, contra Alemania.
Corro a enterarme de la causa de esos estruendosos estallidos y griterío, pensando para mis adentros que España ya es campeona de Europa, cuando me entero de que lo que ha provocado tal dislocación y alboroto ha sido un gol marcado por España poco antes de la finalización del primer tiempo.
Me detengo y pienso sobre ese suceso, que tan poco me ha importado hasta el momento... Imagino entonces a ese grupo de hombres, jóvenes, sanos, robustos, fuertes, musculosos, sudorosos, atractivos, con sus hermosas piernas al aire, enredados unos contra otros en un cuerpo a cuerpo donde existen los roces, los atropellos, las agresiones, los abrazos eufóricos, los besos, las miradas, la ira contenida, corriendo detrás de ese objeto esférico como el mundo, luchando por conseguir introducirlo en la portería del contrario.
Y me pregunto: ¿hay algo más erótico? Me pregunto ¿qué siente un hombre cuando es sabedor o testigo de que su equipo ha metido un gol? ¿Es posible que sienta lo mismo que cuando introduce su miembro viril en la cavidad sexual de la mujer deseada? ¿Es tan fuerte el goce y tan susceptible de celebración?...
Y me quedo pensativa imaginando el gol que me gustaría recibir en mi portería. Imaginando un balón duro como el balón de fútbol, y un hombre luchando por introducirlo en mí después de un gran esfuerzo, de una gran competición; después de miradas, de roces, de lucha cuerpo a cuerpo, de empellones, de abrazos, de zancadillas, de suspiros..., con el cuerpo sudoroso y jadeante... Un hombre que haga posible ese 1 a 0 entre los dos.
Noticia de última hora: al parecer se está viviendo el mayor orgasmo futbolero desde hace tiempo. Todo me hace suponer que España es campeona de Europa de fútbol, pero no me pregunten cuántos goles hemos metido...
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