


| Escritor: | Andrea1968 |
| Públicado: | 20/01/2008 |
Seguro que fue la mano de la virgen quien me llevo ese dia a esa esquina en que te vi por última vez. Volvia del santuario de Lourdes con mi hija y pensaba ir a mi casa, pero en el camino me desvie y decidi pasar por el supermercado.
Cuando estacione y baje del auto te vi, llevabas a tu bebe en brazos lidiando con las bolsas y el capricho de Augusto de sacar un pedazo de pan de una de ellas, apurada me acerque y juntas acomodamos al niño en el carrito, le dimos el preciado tesoro que tanto se empeñaba en llevarse a la boca y nos sentamos en la perecita de una casa lindante con el super.
Hacia dos semanas que no nos veiamos, teniamos mucho de que hablar, te habias mudado hacia muy poco tiempo y estabas muy contenta con tu nueva casa.Te comente que te veia muy flaca, mas que de costumbre, y me contaste de tus recurrentes ataques de higado, por comer porquerias, afirmaste. Se te vei cansada y era logico, tres chicos que atender, dos ellas estaban a un paso de dejar la adolescencia y Augusto, un bebe enorme, sano y fuerte,que habia cumplido nueve meses te quitaba las pocas fuerzas que te quedaban para seguir con tu vida.
Nos reimos mucho esa tarde, recordamos muchas cosas que habiamos pasado juntas en tantos años de amistad, las vivencias del colegio, cuando nos haciamos pasar como hermanas.Teniamos un parecido fisico sorprenderte por eso todos nos creian, mantuvimos engañado a tu marido durante los seis primeros meses del noviazgo con esa historia, y hasta el dia de hoy, me sigue llamando cuñada.
Revivimos muchas etapas de nuestra vida mientras Abi y Augusto, en un idioma inentendible para nosotras, trataban de conversar sobre la experiencia de ser bebes mientras compartian un pedazo de pan manoseado y pegajoso.
De pronto recordaste que debias pasar por la casa de tu mama, tenias turno en el medico con Astrid. Te ofreci llevarte en el auto, pero me dijiste que preferias caminar. Nos pusimos de pie y entre nosotras se instalo el silencio, el tiempo se detuvo, un minuto, dos no lo se solo recuerdo que te acercaste a mi, me abrazaste y me dijiste ojala nuestros hijos puedan contar algun dia con una amistad como la nuestra.
Te aseguro Pola (como le gustaba llamarte a tu mama) que la virgen me llevo de la mano ese dia, a esa esquina. Ella sabía lo que nosotras dos ignorabamos y nos dio la posibilidad de despedirnos, de recordar viejas historias, de poder abrazarnos por última vez. Me dio la oportunidad de que me regalaras tu última sonrisa, tus últimas palabras, pedazitos de nuestra hermandad amigable que siguen anidados en un rincon de mi corazon.
No quiero contarte lo que paso tres dias despues, vos y yo lo sabemos.
El llamado desesperado de tu mama dandome la noticia,sus gritos de dolor.El encuentro con Alberto, ese hombre tan seguro de si mismo y tan fuerte, con la cara desencajada por la tristeza, abrazandome y llorando como un chico diciendome se me murio tu hermana. No podia ser verdad, tenia que ser un sueño, una pesadilla, alguien tenia que despertarme. No eras vos la que estaba alli, inerte, palida, fria. No Paola, no, definitivamente no podias ser vos.
Pase gran parte de la noche sin verte, no queria hacerlo. No queria ver tu cuerpo sin vida, tus ojos cerrados para siempre, no tenia el valor para cruzar la puerta que sepaban las dos habitaciones, en una de ellas todos sufriendote y en la otra vos, despidiendote de este mundo.
Cuando faltaba poco para amanecer, de la mano de tu mama y acompañadas por Alberto me acerque para despedirte, no hace falta que te cuente tampoco lo que paso en ese momento, vos y yo tambien lo sabemos.Nos despedimos Polita. Solamente nos despedimos.
En memoria de Paola Magallanes (06/05/68 20/05/00), la hija de Coco y de Marta, la hermana de Maxi, la mama de Ayelen, Astrid y Augusto. La esposa de Alberto, ese hombre formidable que despues de sufrir tanto tiempo comprendio que la vida sigue y se volvio a casar en noviembre del año pasado.Mi amiga , mi hermana de la vida, mi compañera, quien dejo un vacio inmenso que nunca nadie jamas llenar.
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