Siempre es un instante imperecedero, haber plantado en el alma un poquito de silencio, un olor de campo e invernadero, pero sobre todo, de la frescura del sol en los ojos de una mujer...
De las flores que le digo, ninguna puede atesorarse más que la que llega a nuestros ojos de esta manera, con el sentimiento pleno del reconocimiento a ese instante...
¡Bendita Camila, le pintó llanto y sonrisas al alma...!
Que linda historia! y muy bien narrada. El final es hermoso (cuando podemos recordar sin dolor y con una sonrisa).
Hermosa historia y narrada de maravillas. Te felicito compañero Un abrazo
Muy bien escrito y no ajeno a un dolor profundo espléndidamente expresado. Ha sido un placer leerte y espero otras entregas con expectativa. Un gran abrazo uruguayo.