


| Escritor: | ALFONSINA |
| Públicado: | 21/09/2007 |
La Dama de Gris
Recuerdo perfectamente la primera vez que la vi. Sobresalía en medio de la multitud. No fue su belleza, sino la expresión triste de su rostro la que me conmovió y grabó su imagen en mi memoria
Hace frío, la gente camina presurosa por el andén, me uno a la multitud que se mueve a un ritmo alucinante. Estoy rodeado de gente, pero me ahoga la soledad.
Al abordar el tren, cada quien se hunde en sus pensamientos. Anochece, el tren avanza veloz. Sentados o parados frente a mí los mismos rostros cansados, inexpresivos, de mirar opaco, los mismos cuerpos húmedos que dejan un hilito de agua en el piso del vagón. ¿A dónde irán? ¿Quién les espera en casa?
Los días de la semana se suceden sin mayores variantes, nada cambia en mi vida, ni siquiera la figura del andén que a fuerzas de verla se me ha vuelto familiar. ¿Esperará a alguien? Una idea loca cruza por mi mente, quisiera iniciar una charla. Pienso algunas posibles excusas: - ¿Hace frío, verdad? no, que tontería,- ¿vive usted por aquí?, pensará que voy muy rápido,- no la había visto antes, ¿es nueva por el rumbo? ,esa esta mejor.
Esta noche no la vi, había tanta gente, que a lo mejor se me paso inadvertida, es tonto pero la extraño, era al menos un destello en mi opaca existencia. Espero no le haya ocurrido algo.
Me levanto más temprano, incluso dedico un tiempo más a mi arreglo personal, me siento ridículo. Al llegar a la estación noto que hay más gente de lo común, música y luces por doquier, la gente se ha vuelto loca de repente , sonríe e intercambia abrazos, apretones de manos, hasta la señora de los churros me ofrece uno, - tome es Nochebuena- ! Nochebuena! lo había olvidado.
La busco entre la muchedumbre y no la veo, - En estas fiestas seguro tendrá quién la acompañe -. Viene mi tren y subo a él, ¡casi no puedo creerlo! En el viene la dama de gris, a su lado hay un asiento vacante, le pido permiso para sentarme y ella con una sonrisa me invita a ocuparlo. ¡Hoy estoy de suerte! .El tren se desliza sobre los rieles velozmente, en los cristales se adhieren unos copos de nieve que brillan con el sol.
Una explosión de luces sacude el vagón, el fuego se extiende rápido, el calor es sofocante, a lo lejos se escuchan gritos, lamentos, La dama de gris está a mi lado y me sonríe, toma mi mano y me rodea la paz
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