


| Escritor: | nesravazza |
| Públicado: | 28/06/2008 |
Dentro del cementerio de la Recoleta, en un Buenos Aires neblinoso y mágico, se alza una escultura que inmortaliza a la joven hija del escritor argentino Eugenio Cambaceres.
Nacido en Buenos Aires, e hijo de una argentina y un francés, este polémico escritor fue quien con sus ácidas obras desnudó la hipocresía de la alta sociedad porteña. y al que se repudió por haberse casado con una bailarina italiana, Luisa Baccichi, a quien la gente bien apodaba La Bachicha.
Su obra, sin embargo, distaba mucho del rigor literario.
El matrimonio tuvo una única hija y cuando Cambaceres murió joven ( antes de los cincuenta años) Luisa y la joven Rufina quedaron solas, con un palacete en la calle Montes de Oca, entre otros bienes.
La niña desarrolló un carácter introvertido y solitario que se profundizó cuando su madre, cuatro años después de la muerte de Cambaceres, se convirtió en la querida del futuro presidente Hipólito Yrigoyen. Para entonces Rufina tenía catorce años, era hermosa y muchos jóvenes rondaban la casona de Montes de Oca, pero ella sólo les mostraba indiferencia.
El 31 de mayo de 1902 Rufina cumplía 19 años, su madre había organizado una gran fiesta y luego escucharían música lírica en el Colón. Cuando finalizó el festejo y debían partir hacia el teatro, Luisa escuchó el alarido aterrador de una de las mucamas, corrió a la habitación de Rufina y la encontró tendida en el suelo, rígida, muerta.
Un médico confirmó que había sido un ataque cardíaco.
Al día siguiente, Luisa e Hipólito Yrigoyen, la sepultaron en la Recoleta. Poco más tarde, el cuidador de la bóveda de los Cambaceres, avisó el macabro hallazgo del ataúd de Rufina abierto y con la tapa rota. La versión oficial sugirió un robo, ya que la niña había sido enterrada con sus mejores joyas; pero Luisa vivió el resto de su vida torturada por la convicción de que su hija había sufrido un ataque de catalepsia y que fue sepultada viva.
Cuenta la leyenda (aunque esto nunca fue confirmado) que la joven Rufina logro salir del cajón arañando y golpeando las paredes del féretro, y que luego se perdió huyendo velozmente por las callejuelas del cementerio desierto.
Otros cuenta otra versión. La misma afirma que, al encontrar las puertas de la bóveda cerradas, Rufina se impresionó tanto que volvió a morir realmente de un ataque al corazón atrapada dentro del recinto.
Por eso es que una estatua de lánguido art noveau, (probablemente encargada por su madre) la representa con una mano aferrada a la reja de la bóveda, o como tratando de abrir sin éxito el picaporte de una puerta.
Lo cierto es que Rufina Cambaceres esconde una pena de amor que seguramente terminó con su vida a corta edad.
Muchas historias se cuentan sobre la vida de la joven que murió de catalepsia, Se la suele denotar como La Dama de Blanco. Y muchos afirman que suele cruzarse a quienes caminan de madrugada por las veredas exteriores a los muros del cementerio de la Recoleta. E incluso hay quien dice que basta con apoyarse en la pared, alguna madrugada de luna llena, y esperar que llegue la joven que nunca besó.
Y entonces el caminante (esto lo dicen muchos) sentirá, junto con el viento, el inconfundible roce de una joven piel en sus labios.
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