LA CRUCIFIXION

 

De que tamaño es tu fe? ………….. Y tu amor


 Pedro, que ha pasado?, veo desorden en las calles, y mi hijo, a quien te he encargado que lo instruyeras;  Anoche llego corriendo y desnudo, alguien lo ha golpeado. Se ha encerrado  sin decir nada.
Pedro; recostado en el suelo, callado y sin aliento, lloraba en la oscuridad. Aun teniendo un corazón duro, fue vencido por sus lágrimas.
Al voltear, observa la silueta del recién llegado.
Entra amigo mío y alumbra un poco mi alma con tu vela, que aun no logro ver el amanecer.
Pedro, que ha ocurrido, tus lágrimas no me son gratas.
¡Cálmate¡ Simón de Cirene, no hagas mas dolorosa la realidad, no soportaré mas.
Simón de Cirene, intenta calmar su rabia, y se sitúa al lado del discípulo. Su presencia, sin duda pudo reducir la amargura en el corazón de Pedro.
Simón han arrestado al Maestro
Un silencio lleno el espacio entre los dos; la rabia de Simón estaba a punto de rebalsarse.
Pedro coloca sus largas manos sobre la cabeza de Simón... Sucedió esta noche, en el monte de oración.
Pero…., que dices? …fue traicionado Simón
Pero,… quien es capaz de blasfemar la presencia de Dios entre nosotros; dame su nombre, debe pagar por su traición..... Maldito traidor.

El discípulo aun cabizbajo y aturdido, penetraba su mirada en el suelo. El Sol lograba dejar ver sus primeros rayos en la habitación.

Quien ha sido el traidor?, me preguntas

Pues él, se escondía entre nosotros, él ayudaba a nuestra misión, y amaba al maestro al igual que nosotros. Pero la serpiente antigua lo cegó,...y lo llevo al abismo.
Pero quien ha sido capaz?
El discípulo, desenfunda su espada y la coloca a su lado. Seguía manchada de sangre.
Al ver el color rojo, vino de nuevo a su mente las escenas del Getsemaní. Recordar el beso del traidor lo llenaban de odio.

Aunque él, sabia que haber abandonado al Maestro, y luego haberlo negado; era un acto de traición….De esto de se debe enterar Simón, se decía.


 Pedro, contesta. He preguntado quien ha sido el traidor; Y tú, callado y cabizbajo no me respondes.
Ante la necedad de Simón de Cirene, el discípulo se voltea, arrastra los pies y los coloca bajo su cuerpo, quedando de espaldas a Simón.
Todo es confuso amigo, déjame solo, ha amanecido y aun no he podido dormir. ...¡Por favor retírate¡.   Hoy, será un día en el cual, podre ganarme el cielo con mis actos.
El arresto del Maestro, sumió a Pedro en un letargo, en ese momento cargo con toda la culpa; era incapaz de pensar que esto sucedería en la semana de pascuas. Y menos que el traidor estuviera entre ellos.
Su agonía crecía.
Ante la mirada de Simón, el discípulo se levanta y derepente cae de rodillas.
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento
Pedro, con sus ojos cerrados, oraba en silencio. Su mano sostenía su espada. Su fe decaí, pero su amor crecía con cada latir de su corazón.
Luego, una voz penetro sus oídos, era solo su imaginación, ó el recuerdo de las ultimas palabras del Maestro entre sus discípulos…. Oyó decir.
Todavía un poco y no me verán; y de nuevo un poco y me verán

¡Y ahora no lo veo¡ …grito Pedro.  Que significa esto?
El discípulo se levantó de golpe, y sin dudarlo, clavo su espada en la pequeña mesa situada frente a él.
Lo hizo con tanta fuerza, que Simón, asustado se levantó dando un paso hacia atrás.
Que hay contigo Pedro?. Hace un instante te vi meditar…..
¡Acaso has tenido una pesadilla¡ Ó....... acaso el Maestro te ha hablado en tus sueños.
Pedro, con la vista perdida, parecía inconsciente. Tenia la misma mirada cuando el Maestro lo saco del agua, luego de haber caído, por su falta de fe; cuando él intentó caminar sobre el agua.
Al ver que Pedro perdía el equilibrio, Simón lo sujeta con sus fuertes manos; dignos de un hombre de campo, y lo abraza. Instantes después, el discípulo reacciona y lo recuesta frente a él.
Mi espada, gemía Pedro.
Simón de Cirene, se voltea y levanta la espada; que seguía clavada en la mesa.
¡Pedro¡…. Suspira Simón. Acaso es sangre lo que veo en tu espada?
¡Has matado al traidor¡…. Te has adelantado a mi, por eso no has contestado a su nombre.
¡Calla Simón¡. No he matado al traidor; Desearía haberlo hecho. Pero el Maestro me detuvo.
Y la sangre?
Es sangre derramada en el nombre de Dios. Y la razón fue para defender al Maestro.
Sucedió en el Getsemaní, vi llegar a los acusadores, vi cuando arrestaban al Maestro y lo golpeaban. Me abalancé sobre el primero que encontré en el camino; y le clave mi espada en el pecho. …Murió al instante.
Al levantarme, quise rebanar al traidor que se encontraba frente mí... Pero el Maestro me detuvo.
Después, ellos nos atacaron..... A tú hijo y a mi; los demás nos habían abandonado.
Pude escapar en medio de ellos; pero tu hijo fue arrestado, golpeado y despojado de su vestido. Seguido de actos vergonzosos.
Pero me alegra que ya este en tu casa; su vergüenza fue tan grande, que no te ha contado nada.
No te preocupes Pedro, pagaran lo que han hecho; ahora levántate amigo, ya amaneció del todo, si han arrestado al Maestro, no hay tiempo que perder. Debemos rescatarlo…. Date prisa.
Lo dudo Simón, el Maestro me detuvo a noche, y lo volvería hacer. El sabia lo que pasaría, lo anuncio muchas veces entre nosotros. Lo recuerdo en sus últimas palabras.
Un poco y no me verán; y de nuevo un poco y me verán. ....Lo recordé cuando intentaba descansar.
Da igual, Yo iré a vengar la vergüenza de mi hijo.
En ese momento, Simón de Cirene se dispone a alejase del lugar; al llegar a la puerta, escucha la voz grave y directa de su amigo.
Fue Judas el Iscariote
Al voltear, observa a Pedro parado en medio de la habitación, y con una voz relajada; como sabiendo de antemano quien habia sidol, contesta.
Pedro, no me sorprende la traición del Iscariote. El mal siempre quiere que se haga el bien, solo así nos aleja de la presencia de Dios. Y el Iscariote, cayó en el engaño.
Después de estas palabras, Simón de Cirene se retira. Tras él Pedro confundido con las palabras que acababa de escuchar, lo sigue.
Horas después en casa de Simón, seguían planeando como poder rescatar al maestro; se les había unido el joven que huyo desnudo. De repente, escuchan la llegada de alguien. Al voltear, observan a una mujer llorando... Era la esposa de Simón
Ella entra corriendo y cae en los brazos de su esposo.
¡Han condenado al Maestro¡… gritó;   Va camino al Gólgota.
Pedro sin dudarlo un segundo, sale corriendo. Tras él sale Simón.
Entre las estrechas calles de la Antigua Jerusalén, iban corriendo, empujando a todo el que se les cruzaba en frente.
Al llegar al camino que los dirigiría, vieron una gran multitud. Muchos lloraban, otros celebraban.
Malditos sean, murmullo Pedro.
Mira, allá traen al Maestro; grito un niño que iba en los hombros de su padre.
Pedro y Simón también lo observaron. El Maestro estaba sangrando, iba cargando una cruz; su espalda había sido litigada.
¡Simón¡ debemos hacer algo, dijo Pedro.
Que se te ocurre? No podemos rescatarlo en medio de la multitud.
Simón, él Maestro esta sufriendo, no soportara llegar muy lejos.
Pero en un palpitar de ojos, Pedro se llena de valor, desenfunda su espada y se la ofrece a Simón.
Toma mi espada, guárdala en mi ausencia, Yo, cargare la cruz del Maestro, dame agua, él tendrá sed.
¡Pedro¡... no puedes hacer eso, te arrestaran y te crucificaran; te deben estar buscando por matar a alguien.
¡Pero el Maestro me necesita¡, le falle anoche y no le volveré a fallar.
Déjame a mi Pedro, Yo cargare su cruz, soy solo un campesino, y no me reconocerán, en cambio tú, eres su discípulo. Te han visto con él.
En ese preciso momento, la caravana iba pasando frente a ellos; entre estos, estaba él Maestro.
Sin dudarlo, Simón de Cirene, se abre pasos entre la multitud que se abalanzaba siguiendo los sucesos. Le costo pasar, pero en unos pocos segundos, se encontraba de frente al Maestro.
Con su pequeño cantara, le dio de beber. El Maestro tenía los labios secos. Pero sus ojos ocultaban su dolor.
Una sonrisa en sus labios le dio las gracias a Simón.
Luego, Simón con mucho cuidado, retira la cruz y la coloca en sus hombros, él sin duda era mas fuerte que el Maestro, pero su gesto bajo la cruz, era de dolor.
Bajo la cruz, Simón de Cirene había perdido de vista al Maestro. Arrastro la cruz hasta el final del trayecto.
Al llegar, sin darse descanso, Simón corre desesperado entre la multitud; buscaba a Pedro…. Pero no lo encontró, ni a nadie de los discípulos, siguió dando, vueltas, preguntando por Pedro, pero era en vano.

Su búsqueda había fracasado, él no podía hacer más.

Quizá Pedro tenga un mejor plan para rescatar al maestro. Se decía.
Pero era demasiado tarde, entre la multitud, a lo lejos, Simón observa una cruz elevarse. ¡Era la del Maestro¡.
Lo habían crucificado
Se oían gritos  de dolor, mujeres y niños lloraban; otros se burlaban.

Una lágrima recorrió el rostro de Simón, habían fracasado todos, todo fue tan rápido, y no pudieron actuar.

Simón inmóvil entre la multitud, no creía lo que ocurría, ni palabras para describirlo…..
Las palabras de Pedro volvieron a su recuerdo.
Él sabia lo que ocurría, Un poco y no me verán; y de nuevo un poco y me verán.
Quizá Pedro tenga razón; aturdido se dijo. Un poco mas y lo veré de nuevo.
Al acercarse un poco más a la cruz, pudo ver a María, la madre del Maestro conversar con su hijo. Luego rompe en llanto; a su lado un hombre joven la abrazaba. Simón no pudo ver su rostro; seguro es uno de sus hijos. Se dijo.
Instantes después, él Maestro gritó..... y murió.
Pero la fe de Simón era tan grande, y regresó buscando a Pedro para darle las buenas nuevas, que habían de venir.


 

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Comentarios:

Escrito por: Siniestro       27/08/08 20:00
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Bien, me gusta la forma en la que narras, en cuanto al tema, pues, no me sé muy bien lo sucedido esa noche, pero es bueno que le des otro punto de vista a lo ya escrito....:)
Escrito por: Renanalvarez       14/04/08 05:15
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guay que tal punto para extender la religiosidad con tus parametros.
de muy buen gusto
saludos
Renán
Escrito por: missimiau       03/04/08 04:31
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Interesante!... me parece una historia bastante interesante, tanto por las versiones como por el marco de la historia. Comparto con algunos de los comentarios el hecho de que la versión cuando suele cambiar un poco su forma, crea ideas erroneas del marco origina, tu versión esta muy buena, pero hay ciertos detalles que me hacen dudar un poco, que me hacen sentir hasta cierto punto que el personaje principal es quien cambia el contexto de la hitoria original, solo por unos cuantos detalles, pero en general me gusto mucho, además porque comparto esas figuras religiosas... te deseo la mejor de las inspiraciones ... att. tu paisa. =
Escrito por: Loreto_Silva       12/03/08 03:21
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Una muy buena dramatización de lo que pudo ser. Sugiero que un trabajo tan dedicado lo lleves también a ese nivel en cuanto a tiempos verbales y ortografía.
Loreto.
Escrito por: KARYNNA       06/03/08 23:17
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Hummmm...este es un tema que no acostumbro a comentar,aùn asi veo tu empeño en el ,tu trabajo,cada linea provoca algo,no sè que serà en mi,pero lo lei,no me detuve y me parecio buen trabajo el tuyo,sobre todo,las lineas iniciales..."de que tamaño es tu fe?...y tu amor...",me parecieròn,como ya he dicho (escrito),frases como para vivir en ellas...felicitaciones por tu excelente trabajo.

dos besos
Escrito por: CaribeOro       06/03/08 05:58
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Una nueva versión como dicen otros y como tal lo acepto, si debes tener cuidado con los tiempos y algo que si quiero recalcar y es que Cristo le decían el gigante de Galilea y tenía una complexión atletica, dudo que alguien pudiera cargar esa cruz bendita como el a pesar de que cuando lo hacía ya le habían dado más de cuarenta latigazos y exactamente en las partes más vulnerables de su cuerpo como los riñones, vejiga e higado según la barbara costumbre de la época, esto lo digo no con la idea de redimir al maestro pues un ser como él no le hace falta tal cosa, solo como consejo cuando vayas a hacer una versión hazlo con cuidado en aquellas partes que tergiverses demasiado la historia, pues los lectores a veces no perdonan.
Te felicito pues atreverse con este tema es muy delicado y manejaste con ritmo tu narración y deseo que sigas en este mundo de las letras.
Ah mi fe no tiene tamaño, si lo tuviere ya no sería fe.
Un abrazo sincero y que Dios siempre esté contigo.
Escrito por: nefilin       04/03/08 02:04
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Muy buena historia, muy cinematográfica.
Escrito por: Vilma       27/01/08 19:09
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El texto está bien y la historia llena de mucha acción.
Saludos. Vi.
Escrito por: isabellamarquin       25/01/08 01:32
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me parece una historia interesante y sin animos de ofender a poesiacarnivora los hechos no son lo que buscabas y es muy valido que crees algo basado en una historia conocida es tu version y te apoyo en ella tienes talento para las letras amigo pero debes cuidarte de el tiempo que usas hay momentos en que usas pasado (El discípulo se levantó de golpe, y sin dudarlo, clavo su espada en la pequeña mesa situada frente a él) y en la linea siguien usas un presente continuo (Lo hizo con tanta fuerza, que Simón, asustado se levanta dando un paso hacia atrás.) cuida eso disfruto siempre leerte sigue trabjando y yo estare pendiente de ti
respetos
isa
.
Escrito por: Poesiacarnivora       23/01/08 02:55
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Bueno compañero, la narración esta bien, una versión diferente del Evangelio según San Juan.
Sin ser de las personas más versadas en religión, si he leido la Biblia muchas veces como texto literario, ya que considero a ese conjunto de libros uno de los más excelsos ejemplos de todos los generos literarios, encontrando en ella, poesía, narrativa, documentos, crónicas, etc, etc.
Tu texto se presenta como una versión diferente de la pasión de Cristo, Pedro no mata a nadie, si le corta la oreja a un guardia Romano, Simón de Cirene no era discipulo de Jesús y fue obligado a cargar la cruz (según el relato biblico).Así mismo, se me entreveran un poco los tiempos de la narración que parece ir del recuerdo de Pedro de lo sucedido (pasado), a la acción misma de la crucifixión (presente)
Insisto, un buen relato,muy poético por momentos pero que debe tomarse con cuidado y al cual voy a reeler .( Crucifixión ,con c)
Un abrazo, que las hadas te acompañen.
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