
La Casa Solitaria.
Todos los días debía pasar por aquella apartada calle cuando, caminando, debía ir y volver del Liceo. La casa parecía abandonada, con el pasto seco y la maleza que invadía el antejardín; su color oscuro, indefinido, que alguna vez fue pintura fresca y alegre, atraía mi mirada. El cerco de fierro forjado, muy antiguo, impedía la entrada de intrusos; como siempre me encaminé por esa vereda, pero
ese día no fue como los otros.
Iba meditando sobre los deberes de mi clase, cuando mi pie tropezó con una piedrecilla; no era como para caerme, pero perdí el equilibrio y desesperado me cogí del cerco de la vieja casa. La cosa no quedó allí, había tomado la puerta con sus oxidados fierros y prácticamente caí dentro del que un día fue antejardín. Avergonzado me puse de pie, mirando hacia la calle, pero nadie se percató de mi pequeño accidente. Estaba recogiendo mis cuadernos, cuando por el rabillo del ojo noté que una de las ventanas había corrido unas antiguas cortinas y una niña de unos 11 años, rubiecita y de ojos azules sonreía, tal vez divertida.
Le hice señas con una mano, más que saludarla para salir airoso del porrazo y ella contestó con el mismo gesto.
Desde entonces pasaba mirando hacia esa ventana y siempre estaba allí la muchachita hermosa. En una oportunidad me detuve y traté de hablarle, ella se puso seria y cerró la cortina; me sentí algo ofendido, pero al día siguiente de nuevo la pequeña me sonreía y saludaba con sus manitos.
Intrigado le pregunté a mi padre por esa casa, más bien quería saber de la linda niña.
_Uuuh, hijo, esa casa se encuentra abandonada desde hace unos treinta años.
_Pero papá, allí vive una niña que me mira por la ventana cuando paso. Deben ser nuevos inquilinos.
Mi madre, que escuchaba nuestra conversación, se interesó en el tema.
_Seguro que llegaron nuevos vecinos.
Un día me decidí y, al verla en la ventana, entré para preguntarle por qué no iba a clases. La chica no escapó y entreabrió la ventana, su voz melodiosa y sonriente nunca la podré olvidar.
_Hola, me llamo Liber, de Libertad. Y tú ¿Cuál es tu nombre?
E iniciamos una breve conversación; le pregunté por qué no iba a clases como todos los niños.
_Mis padres no me dejan salir.
_¿Estás enferma?
Una sombra de tristeza oscureció su mirada.
_No, pero nunca podré salir
Sus bellos ojos se llenaron de lágrimas y cerró la ventana. Me retiré intrigado, pues la situación era misteriosa.
Al día siguiente no podía dar crédito a lo que veían mis ojos; la casa estaba en llamas y los bomberos trataban de apagar el incendio. Mi padre estaba con un vecino como espectadores.
_Hijo, de acuerdo con lo que nos contaste, acabo de averiguar con otro vecinos. Allí no vivía nadie, debes haber soñado viendo a una niña.
_¡No, padre, no lo he soñado! Allí conocí a una niña llamada Liber o Libertad.
Mi viejo y su amigo se miraron con cara de espanto.
_No puede ser hijo, ocurre que hace treinta años vivía allí un matrimonio que fue asaltado y los bandidos los mataron a los tres. La niña, de unos diez u once años se llamaba Libertad
Transcurrieron quince años desde ese extraño incidente, regresé a mi ciudad y, al pasar con mi automóvil, me detuve en ese lugar. Ahora había una hermosa escuela para niñas que jugaban en un gran patio de recreo, parecían alegres pajaritos que corrían de un lado a otro.
Creí ver entre sus delantales blancos la sonrisa de Liber, sonreí también y me dispuse a seguir mi marcha, pero con sorpresa la vi que venía hacia el cerco metálico con el uniforme del colegio. Me hizo señas y corrió a jugar con las otras niñas; me bajé de mi coche y llamé a una niña cercana, me dijo que no conocía ninguna Liber y cuando señalé a la pequeña que nos sonreía, se encogió de hombros.
_No la conozco, debe ser alguna alumna recién llegada.
Año tras año he visitado el colegio a la hora de recreo, siempre sale la rubiecita a saludarme. No ha crecido, está igual, pero hasta esta fecha nadie parece conocerla.
Me consuelo el saber que al fin es feliz, en una dimensión que no es la nuestra, y que pasarán los años por mí y ella será siempre Liber, la rubiecita que me saluda sonriente.
Comentarios:
Escrito por:
sonsire
02/10/08 00:36
QUE HERMOSO CUENTO, ES ENRIQUECEDOR
CREER EN LO QUE NOS RESULTA IMPOSIBLE
Muy buena.
Me gustan las historias paranormales y la tuya termina con un apunte interesante: los niños son los que mejor pueden ver a los fantasmas...
Felicidades.
Que hermosura de cuento. Interesante de principio a fin. Le das un viso de realidad que hace que uno mire a la niña mientras te sonríe. Saludos amigo cuentero.
muy bien saliendonos de los sargentos... me gusta el misterio encerrado en este cuento.

Online
Muy buena historia, segun veo eres el lider de las historias que bueno te felicito, que bien leerte, exitos
Que hermoso cuento!!!, felicitaciones Jaime, realmente enternecedor y bello. Bendiciones y cariños. tibi
Escrito por:
sumysel
04/09/08 01:56
Bellísimo tu relato, Jaime.
Realmente bello y muy tierno a la vez.
Fantasía? ¿realidad?..."jugadas de la mente"?...humm
Bueno, me encantan este estilo de relatos.
Lo disfruté muchísimo.
Un abrazo en la distancia, amigo.
Betob, agradezco tus palabras; tal como te conté, acertaste pues de algún modo los recuerdos de mi adolescencia se infiltraron en mis sueños y dieron origen a este cuento.
Omenia, amiga escritora de buenos cuentos, agradezco tus palabras.
Soldeluna, mi alma está llena de buenos y algunos malos recuerdos; afloran para transformarse en historias adornadas por mi imaginación. Gracias por tu comentario.
Conec, gracias por tus amables palabras; siempre he dicho que sólo mi aspecto es duro, soy fácil presa de la ternura.
XimenaX, amiga, no sólo a ti han saltado lágrimas de emoción al leer una historia que nos toca el corazón, me ha sucedido en Escribe Ya y lo he confesado. Se trata únicamente de un cuento, pero basado en recuerdos de mi juventud; quien sabe si la narración trajo a tu memoria una situación parecida. Gracias por tu hermoso comentario.
Perrosabueso, es un tremendo agrado tenerte de nuevo comentando mis modestos cuentos; es bueno que los escritores aficionados te tengamos cerca para aprender
de ti. Gracias por tu comentario.
Ángeles, gracias por tus palabras, aprovecho para felicitarte pues escribes muy bien.
Un sueño, recuerdos y algún hecho cotidiano dieron origen a este cuento que, francamente no pensé les iba a gustar tanto; me siento regresar a mi juventud, cuando escribía con amor, con ternura.
Gracias a todos ustedes, un abrazo de este chileno que los aprecia a la distancia.
Jaime.
Buen ritmo. Yo mas o menos me imaginaba de que se trataba, pero hilas muy bien la trama y la haces interesante.
Escrito por:
XimenaX
02/09/08 18:44
Ay Oscar, debe ser mi dia de tonta , no puedo creer q me hiciste saltar las lagrimas al leerte, de pronto el teclado se nublo y no pude contenerlas.Es extraña la emocion tremenda q me produjo leerte.Esas cosas suelen ocurrir y son mas comunes de lo que mucha gente cree, sobre todo cuando hubo muertes violentas de inocentes.
Un calido y reconfortante abrazo,lo necesito
Ximena
Escrito por:
omenia
01/09/08 23:04
Excelente, me encantó este hermoso cuento.
Escrito por:
betob
01/09/08 18:14
La fantasía camina por los caminos intrigantes de la imaginación. En un recodo se encuentra con el recuerdo. Conversan como viejos amigos; la realidad los sorprende y les propone un juego... el tiempo no transcurre, no hay ganadores.
Oscarcito, ¿es posible que dí en la tecla?
Sea como sea, lo disfruté mucho.
betob
Andrés, Ricardo, Octaviano, Oscar:
Les agradezco sus comentarios, con tan emotivas palabras que me llegan al alma. Aunque cueste entenderlo, de alguna manera la mente trabaja mientras dormimos; es mi caso, despierto y escribo un bosquejo acerca de lo que soñé; redacto la historia y la pulo hasta quedar aceptable.
Ahora, en este momento, curiosamente no recuerdo el sueño con exactitud; lo único que me queda claro, es que debía escribir una historia limpia, que me gustara A MÍ. Para cuentos picarescos ya habrá tiempo, también para dramas, pero el romanticismo y las historias pulcras deben tener también su espacio.
He quedado sorprendido de sus reacciones ante un cuento tan trasparente, como aquellos que escribía en mi juventud.
Gracias amigos, sus palabras han calado profundamente en mi corazón y siento que me guían en este bello arte de las letras.
Un abrazo.
Escrito por:
oscar
31/08/08 22:28
Extraordinario.-. me dejo un sabor de pena, lindo cuento, más aun con la facilidad que tienes para contarlo.-. saludos.-.o.m.n.-.
Estimado Jaime, es este un relato cargado de imágenes, unas a pleno dibujadas por la aguda consistencia de tu narrativa; las otras, guías tácitas que desencadenan la imaginación del lector: lo cual torna tu obra un exquisito recorrido que satisface todos los sentidos. Y qué decir de tu loable versatilidad; tienes el talento y el conocimiento para revelarnos historias que van del más estremecedor misterio a la elegante comicidad en las situaciones más cotidianas de la vida. Tu genio para renovar, y hacernos apreciar, todos aspectos en apariencia sencillos, cotidianos, en el quehacer diario: es de agradecerse y alabarse. En esta historia en particular, quiero resaltar la calidad y cualidad de una prosa que dice mucho más de lo escrito; que sumerge en la trama y dota a tus personajes de vida, de calidez. Emotiva de principio a fin, en todo momento creíble y sorprendente; digno de traspasar todas las barreras del tiempo. Amigo, Jaime, te felicito y admiro, siempre es un memorable placer adentrarse en tus insignes historias de vida!!!.
Precioso cuento Jaime te felicito tiene encanto y cautiva de principio a fin ´
Un abrazo
Jaime, es lo más hermoso que te he leído, tiene un ritmo increíblemente “Bossa”.
No es un relato, es un poema en prosa de una calidad superior.
Te felicito
Un abrazo
Andrés
Páginas: 1