Hermosa historia, con un final que da esperanza. Creo que yo también cometí errores parecidos y ahora echo de menos la presencia de mi hijo mayor, quien viene muy a lo lejos a vernos.
Me gusta tu manera de describir situaciones y lugares; eres una maestra pintando con palabras.
Felicitaciones.
Otra preciosa historia, y esta con muchos aditivos.
Las historias se repiten, es el karma o los círculos de vida, eso lo sabemos, como sabemos que cambiarlos representa abdicar de ciertos formulismos y el esfuerzo de olvidar hasta de ciertos condicionamientos, genéticos y adquiridos.
Tu los solucionaste en esta historia abierta, porque el resultado depende del esfuerzo continuo de todos los involucrados, sin claudicar nunca, porque lo contrario es volver al origen genético.
Podemos tomar esta historia para mirarnos y ver que nos toca a cada uno… y poder resolver algún desencuentro.
Muy buen trabajo María
Un beso
Andrés
Ay que bonito relato!!!
Pero me has hecho sufrir Ome, pues lo primero que veo al abrir tu página es ese pastel de manzana...qué delicia!!
Muy bien narrado, como siempre. Te extrañaba, amiga.
Un texto como para inculcar valores. La familia, valioso tesoro.
Un abrazo enormeeee y gracias por volver a deleitarnos con tus escritos.