Definición de "Dj" = Un disc jockey, deejay, diyei, sonidero o pinchadiscos es el encargado de escoger, poner y mezclar la música, grabada en discos, en fiestas ...
Vamos a contar que se siente cuando eres el pinchadiscos de un bar de copas y tienes que intentar contentar a la parroquia, la cuál, y en la mayoría de los casos por culpa del exceso del alcohol, tiene por costumbre hacerle pasar al Dj la velada más horrible que él hubiera imaginado en sus peores sueños.
Al principio, cuando alguien sale de marcha y llega a un pub, es de imaginar que es para pasar un buen rato con los amiguetes, o mejor aún, conociendo a nuevas personas. Dentro de este ambiente y entre copa y copa, pues que mejor que estar escuchando la música que suele estar amenizada por ese honrado trabajador, que no se mete con nadie, y sólo intenta agradar a los clientes lo mejor que puede, siempre cumpliendo con su deber. En ese mismo instante es cuando comienzan los problemas.
En primer lugar nos encontramos a la típica tía buena a la que le gusta insinuarse hasta la médula y ser el punto de atención. Para ello, no tiene mejor idea que acercarse al Dj a pedirle que le ponga una canción y se la exige de la siguiente manera:
-¿Me puedes poner la canción esa que no se como se titula ni quién la canta pero que la pones muchas veces?
En ese momento de la noche el Dj, dentro de la profesionalidad que lo caracteriza, asiente gratamente a la petición mientras intenta que no se le caiga la baba ante ese escote diabólico que asoma por su cabina, mientras piensa:
- ¡Vamos a ver! La canción que pongo yo muchas veces ¡Si pincho más de 100 temas por noche, cómo voy a saber cuál es la suya!
Aunque también es verdad que es preferible esto a que te tarareen la canción: -¿Me pones la canción esa de Tiritititi? - ¿O la de Pum pim pum?-
Verdaderamente, tiene que tener paciencia uno, ¡y no poca!
Pero al fin y al cabo, que una chica guapa te pida una canción pues tiene pase. Pero que te pida la música un tío, eso ya pasa de castaño a oscuro. Faltaría más, si en vez de perder el tiempo con las peticiones lo aprovecharan conociendo a las chicas del lugar, mejor les iría. Pero claro, hay gustos para todo.
El caso más extremo que se puede presentar es el del típico bohemio-pijotao al que siempre se le ocurre pedir algo fuera de lo normal, un tema que no conoce ni su padre y que sólo le gusta a él, de un grupo con nombre impronunciable, pero según este sujeto es lo mejor que se puede escuchar, debido a que nunca se ha oído en los 40 principales (aún) y por tanto no es comercial y sí de calidad.
En estas situaciones, lo mejor que puede hacer el DJ es decir que no tiene lo que le acaban de pedir, respuesta siempre equivocada, pues si se dijera directamente que no se la va a poner se ahorraría problemas posteriores como estos:
-Ah, pues si no la tienes te traigo yo el CD que lo llevo en el coche y así lo pones.
Vamos a ver, si lo tiene en el coche para que me pide que se lo ponga yo. ¿No es más fácil que vaya al coche y lo escuche ahí? Digo yo que sería más lógico pedir algo que no se tiene, porque si puedes escucharlo cada vez que quieras porque dispones de él, no se la necesidad que tienes de ir a darle la brasa al pobre pinchadiscos, que bastante tiene ya con estar trabajando mientras los demás se divierten. Además está comprobado que al poner la dichosa canción, todas las tías buenas del bar empiezan a abandonarlo en ese momento, buscando otro dónde haya más marcha y no pongan cosas extrañas que les corte el rollo. Y para colmo el bohemio que te ha hecho poner tal canción, tras escucharla se va también con las payas, sin consumir nada más, así que ni oficio ni beneficio.
Tal vez, ahora que lo pienso, sea un topo de la competencia, y utiliza esas tácticas para llevarse a la clientela, porque otra explicación no le encuentro, a no ser claro, que sea al manager del grupo y quiera introducirlo en el mercado.
Otro caso extremo es el de los extranjeros, por ejemplo si te llega un italiano y te pide Raffaella Carra porque es de su país. Es como si yo voy al extranjero y pido que me pongan a la Pantoja para escuchar algo de España. Si es que no puede ser
Y lo peor no es el italiano, sino la española que está ligando con el italiano, que es la que se tira la noche entera acribillándote a peticiones, aprovechándose de su físico que hace al DJ caer como un tonto a sus encantos. ¿Y todo para qué? Para eso, para irse con el guiri o cualquier otro maromo que conozca por el local, mientras tú te quedas con cara de tonto.
Por último se presenta el caso en el que alguna compañera de trabajo (léase camarera) te pide que cambies la música o le pongas tal canción. No tienes bastante con todos lo demás para que encima te exijan desde dentro ¡Y es que hay que ver que bueno es el compañerismo! ¿Le digo yo (como DJ) acaso si tiene que poner más o menos cubalibres? Al final acaba uno hasta el gorro y busca la mejor de las soluciones para no pegarse un tiro: ¡Poner a Manolo Escobar, pasan los años y sigue funcionando como nunca!
Por ello lo mejor que puede hacer un Dj es trabajar para la mayoría, y al que no le guste que se compre un MP3 que son baratos. Al fin y al cabo, todo consiste en pasárselo bien, y para eso no hace falta esclavizar a nadie.
¡Nos vemos en los bares, y respetad al Dj, el también lo haría!
NOTA DEL AUTOR: Cualquier parecido con la realidad NO es mera coincidencia, así que si te sientes identificado con lo aquí relatado estás en lo cierto: ¡ERES UN PESADO! Tus padres no se preocupan por que llegues tarde cuando sales de marcha, ¡sino porque llegues! pues así es menos tiempo el que tienen que soportar. No pasa nada, todo se soluciona con una par de copas con los colegas J (pero cuidado al volante).
Fin
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