No es justo que con mis pies en el suelo y mi frente en alto se me impida hablar de lo que se me plazca. La inmoralidad no representa mas que un punto de vista excéntrico de lo que “no funciona en mi lo quiero ver en los demás”. Mi energía es jugar con esas palabras que tanto enferman a las personas que se lucen de morales, pero es tan agradable ver ese cosquilleo que aparece en las personas que cruzan con mi juego, que invoca a que yo hable mas, ese cosquilleo que se muestra en el brillo de los ojos del receptor, que se muerde los labios, suda, aprieta las manos, mueve las piernas en un tic frenético nervioso por querer ver que una boca como la mía, emita sonidos que chocan al que las escucha al construir el abstracto significado indecente o un tecleo de letras que forman palabras, forman enunciados y construyen un mar de descontrol de estética moral. Porque? Porque lo humano brota con desesperación dentro del pecho del pobre receptor de mis palabras, que perdió su esencia por comportarse como un inhumano, herramienta y personaje de entretenimiento de no se quien…. Dame una oportunidad y retame, pienso al ver a mi siguiente presa moral. A los que no les gusta en total, envidian mi política incorrecta de evocar palabras y callan para fingir no oír, a los que fingen no gustarles lo que digo, hablan parahacerme hablar mas, y los mas interesantes son los que no tienen interés por mi o lo que digo, ese es el verdadero reto, porque se convierten en los primeros de mi clasificación. Hablar por hablar, me gusta hacerlo, pero me gusta mas destruir conceptos y dejar la amenaza de romper lo que ya existía.