KURU KURUPAN KUPALI (PARTE I)

Categoría(s): Historia: Cuento

 

KURU KURUPAN KUPALI

(Allá en la tierra del agua donde el pez revolotea)

(A 

           De regreso a su tierra, Toribio cabalga sobre el Orinoco, se dirige a Nueva Jerusalén - como el misionero llamó a su tierra- sin embargo, Toribio sabe que pese a su nuevo nombre, allí estará su Kuru kurupan kupali, aguardándole.
       El alto Orinoco le guía, mientras en la chalana sus recuerdos se entremezclan,  ha dejado la “civilización" después de tres largos años, hoy volverá anhelante a su terruño, es un pemón y de ello se enorgullece.
        Las aguas del Orinoco le salpican dando frescor a su cara, suenan tamborines en su pecho, cual acelerados potros que corren sabanas desafiando al viento.
        Una hora, y otra, y otra…, ensimismado remonta el pasado señero en el que pequeños pemones corren perseguidos por su madre para hacerlos ir a la escuela. Espacios al aire donde una hermana pemona transculturalizada, casi criolla enseña a los niños las matemáticas y la extraña lengua.
        No se da cuenta del tiempo ya el calor se disipa al bajar el sopor, las ávidas aguas del río parecen tragarse el sol, Toribio sonríe recordando el ayer cuando al atardecer corría tras la lapa, tras el báquiro …tras la mujer niña…
        Rememora las mañanas cuando el pez revoloteaba y con sus manos ganaba la lucha por  la supervivencia, victorioso llenaba de peces la canasta que llevaba orgulloso a la aldea.
        Ya disfruta la tranquilidad del adusto torrente en un atardecer que trasmuta  en noche y ha dejado al viajero a expensas de la negritud del momento, absorto de nuevo, corre tras su identidad, tras el sol, tras la luna…Se recrea en la paz del instante en que el velo nocturnal cubre el cielo de luceros, larga travesía para el reencuentro.
        Al alba se dibujan los entretejidos de verdiazules ramas, inmensas enredaderas. Cada chispa del cristalino líquido acaricia su rostro despertándolo de mágico ensueño de la añoranza. El sol comienza a dar luz a los espacios, ahora está seguro que sus días entre criollos han terminado.
        Recuerda con tristeza aquel día cuando quiso conquistar un mundo nuevo, desconocido, fascinante…que prometía un mejor  estatus de vida, riquezas que le harían realizar su sueño de ser un señor,... un criollo.
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Comentarios:

Escrito por: AndresMiranda       02/04/08 04:49
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Es un placer leer tus trabajos, la descripción es como ver una película tan clara como si fuese la realidad.
Por todos lados están intentando ser “criollos”, y los golpea su esencia tarde o temprano.
Un abrazo
Andrés
Páginas: 1

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