kiss banned (Cap I: Despertar)

Categoría(s): Romantica, triste, ....

Phoenix.

 

Cuando alce mis ojos, y observe donde me encontraba. El miedo al hecho de no recordar nada inundo mi ser. Busqué con desesperación algo de luz sobre mi pobre existencia. Al poder por fin despejar mis ideas, pude contemplar con plena claridad donde me encontraba. Era una especia de sótano, con apenas unas ventanas que desprendían una mínima luz posible.

 

Me alcé con las pocas fuerzas que tenia, y busqué una salida. Al ver que ese pequeño cuarto no disponía de entradas ni salidas, me deje llevar por el agotamiento, y me caí suavemente hacia el suelo. Aun no lo daba todo por perdido, por ese simple echo, me fui arrastrando hacia una de las ventanas, de ese pequeño cuarto. Mire a través, pero apenas pude distinguir nada, ya que estaba completamente cubierta de polvos. AL intentar limpiarla, con la manga de mi blusa. Al agarrar-la contemple por primera vez mi vestimenta llevaba unos pantalones cortos de color gris, y una blusa de color marrón. Intente limpiar-la con consistencia, pero como bien e  dicho apenas tenia fuerzas. Al oír unos pasos detrás de mi, me gire con rapidez intentando observar la cara de quien se suponía mi secuestrador. Se trababa de un joven chico de unos 18 años, su cabellos negro alborotado, y sus ojos verdosos hizo que me llamara realmente la atención. Además sin señalar la hermosura de sus facciones. Se empezó a dirigir hacia mi, y se quedo mas o menos a mitad de camino. Contemple que sus pasos eran cortos, parecía que no quisiera alterarme demasiado. Se agacho inclinándose, un poco mas hacia mi.

 

-         Quien eres- pregunte yo, mientras no dejaba de observar sus ojos hipnotizantes

-         Como te encuentras- me dijo eludiendo la pregunta que anteriormente dije, pero mi insistencia, no se iba rendir.

-         Quien eres- Volví a preguntar, con un tono mas desafiante.

-         Acaso importa- Me respondió para mi asombro, eso fue suficiente como para responder mi pregunta- Como te encuentras- Volvió a preguntar mientras cautelosamente se iba acercando hacia mí.

-         Alto, no te acerques mas- Le dije yo mientras intentaba buscar algo, con que atizarle por si las cosas se torcieran.

-         Tranquila, no pienso hacerte ningún daño, te lo prometo- Me dijo con un tono dulce mientras volvía a caminar cuidadosamente- Vamos ven conmigo- Me extendió la mano, indicándome que la cogiera de inmediato.

 

Le cogí la mano cuidadosamente, mientras escondía una especie de cuchillo roto en uno de los bolsillos, que había encontrado recientemente mientras el estaba distraído en mi. Me agarro fuertemente y se levanto de un golpe. Me fue arrastrando hasta la salida. Que resultaba estar escondida y parecía resultar que era más pared. Fuimos subiendo unas escaleras con dudosa resistencia, hasta llegar una sala llena de gente. Continuemos, y yo empecé a observar con mucho cuidado a cada uno de los presentes. Con sumo cuidado me hico sentar enfrente de lo que era una mesa, cubierta de un liquido espeso rojo. A primera viste pensé que podía ser algo de pintura, pero enseguida vi  con claridad lo que era. Era sangre. Mis ojos cubiertos de terror observaron al joven que anteriormente me había sacado de mi prisión. Tal vez resultaba ser una secta, que secuestraba jóvenes para luego matarlas y beber-les la sangre. Intente alzarme para huir. Pero enseguida me volvieron a sentar y esta vez sujetando mis hombros con una fuerza descomunal, incluso tenia la sensación que me los estaba rompiendo. Seguí observando, y vi que había otra butaca al otro extremo de la mesa. En ese se sentó un joven, de pelo claro con reflejos rubios, y de ojos de color miel. Este me miro de arriba abajo.

 

-         Bienvenida - Me dijo con una amplia sonrisa- bueno has dormido durante un día entero, espero que eso te haya ayudado a recordar.

-         Recordar, el que- Pregunte yo con extrema impaciencia, intentando hacer fuerza hacia arriba para salir de las manos del joven enigmático que me sujetaba- Me haces daño- Dije yo mirando con furia al joven, este miro al otro en enfrente mió.

-         Déjala, Richard –Así que se llamaba, Richard, por lo menos dejo de hacer esa descomunal fuerza en mis hombros y se limito a quedarme a mi lado- Perdona a mi amigo, a veces olvida los modales. Ahora dime donde se ha ido tu dueño.

-         De que demonios estos hablando- Dije yo gritando, mientras me contenía la furia sujetando a los extremos de la mesa.

-         Vaya, ya veo.- Me dijo mientras volvía a mirarme de arriba abajo. De repente Richard, me volvió a sujetar, y inclino mi cabeza observando mi cuello, cuando dijo- Limpia.

-         Que suerte tienes, bueno jovencita, yo creo que te has librado de una buena.- Me miro mientras, Richard volvía a sentarme en el butacón.

-         Que a pasado aquí- Pregunte yo mas calmada, como si intentara a convencerme a mi misma de que no me pasaría nada malo.

-         Te encontramos, en esta mesa cubierta de sangre, pensemos que tal vez habíamos llegado muy tarde, pero al ver que no tenías heridas decidimos esperar- Me dijo con mirada dulce- No te preocupes, te devolveremos a casa enseguida.

-         Espera un momento, cubierta de sangre has dicho, que demonios a pasado necesito una explicación- Le dije, mientras observaba con determinación y observaba algo muy extraño todos eran hombre- Por favor- Dije mientras vi la mirada del joven, que fugazmente miraba mas atrás de mi, yo me gire para observar donde miraba y vi una joven, muerta en el suelo.

-         Da gracias de que hayas salido con vida- Me volvió a decir mientras, Richard me levantaba y me arrastraba hacia la puerta.

 

Poco después salimos de la casa, y nos dirigimos al único coche que se encontraba aparcado. Me deslizo al asiento del copiloto mientras, con suma prisa se sentó al de piloto. Estuvimos un tiempo sin hablar, pero cuando comencé a ver las luces de la ciudad, observe que ya había oscurecido y que tal vez ya llevaba una hora de viaje.

Se paro enfrente de un motel. Apenas cuando quise darme cuenta ya me encontraba en una habitación. Me senté en una silla, mientras el se quitaba la ropa, con rapidez. Cuando dejo a cubierto su torso, pude ver como todo mi ser se quedaba perplejo ante su perfecta figura.

 

-         Me duchare yo primero- Me dijo mientras me miraba de arriba abajo, pude ver que susurra algo entre dientes, pero no le preste la suficiente atención como para enterarme de que decía- La puerta esta cerrada con llave, así que no intentes huir.

 

Mire de lado al lado de la habitación. Era una especie de habitación pequeña con dos camas separadas y un televisor, bastante antiguo. Intente encenderlo varias veces pero finalmente me rendí. Me senté en la cama, y intente recordar que había sucedido. Quien era, y como había llegado hasta allí. También pensé si debía fiarme de Richard, pero finalmente, pensé que ese debería ser una de mis últimas preocupaciones. Rebusque entre mis bolsillos buscando algo que indicara quien era. Y curiosamente, encontré un carnet, y unos 20 dólares. Mire, fijamente la foto de este, y pude comprobar de que era una mujer que se parecía a mi, pero que decididamente no era yo. Leí el nombre “Martha Mcantrei” vi la fecha de su nacimiento; al parecer tenia 24 años.  Me escondí el carnet, al ver que Richard ya salía de la ducha. Ahora ya sabía por donde podía comenzar, mi punto de partida era esa joven, donde debía buscar. Me dirigí hacia el baño. Al contemplar por primera vez mi rostro, observe que tenia el pelo claro, de un color castaño-rubio y los ojos de tono miel-verdoso. Cuando empecé a notar, las gotas que caían deslizando todo mi cuerpo, sentí alivio. Me sentí segura. Luego, me vino a la mente la imagen de la joven, aquella que tal vez podría haber sido yo. Ese sentimiento perturbo mi tranquilidad, hizo que me arrinconara a un lado de la ducha y empezara a temblar. Oí los gritos de Richard, que golpeaban la puerta. Pero poco a poco mis ojos se fueron cerrando hasta que me desmaye.

 

Al despertar pude ver la cara de Richard. Me estaba colocando a la frente con un paño frió. Su cara de preocupación, hizo que por un momento me sintiera mal.

 

-         Como te encuentras

-         Bien, creo- Le dije observando a sus ojos verdosos, que no dejaban de mirarme.

-          Supongo, que a sido duro para ti. No debía haber esperado a que pudieras quedarte sola.- Me dijo sacando el paño de agua, y volviendo a mojar, para después volver a colocar-lo- Fue una noche dura, ahora será mejor que descanses.

-         Como dices, yo, es que yo...- Apenas me salían las palabras, al ver mi rostro lleno de preguntas Richard se inclino hacia mi y me pregunto- Acaso no te acuerdas

-         Yo, no, no me acuerdo- Le dije con voz temblorosa mientras tocaba mi cabeza, como si ese hecho me hiciera recordar mas fácilmente.

-         Ya veo, cuando te encontré en estado de shock….- Mire su cara parecía que estuviera hablando consigo mismo- Bueno enseguida te desmayaste su pongo que ahí le diste al off a tu mente y…- Seguí hablando mientras se levantaba y marcaba en su móvil, un numero.

 

Oí una parte de la conversación, pero enseguida salio de la habitación para hablar con mas tranquilidad. Lo único que escuche era confirmando, que yo había perdido mi memoria. Cuando volvió a entrar, yo me encontraba inclinada, mirando fijamente la pared, buscando respuestas. Al ver que apenas me movía, se dirigió a mí con más rapidez. Se agacho suavemente y me giro hacia el. Me miro a los ojos y yo a los suyos. De repente me abrazo, y me susurro palabras como “no te preocupes” o “todo saldrá bien”. En ese momento me desplome, mis lagrimas salieron sin cesar. Como si antes hubiera puesto un tapón que ahora había sacado para liberar-las todas de golpe. Me acariciaba el pelo, mientras yo seguía llorando. Cuando por fin pare un momento, el me aparto cuidadosamente y me volvió a mirar.

 

-         No te acuerdas, de nada, ni siquiera de tu nombre- Me miro, de repente su mirada me resulto extrañamente familiar- Tu nombre es Maggie- Me volvió a acariciar el cabello, mientras yo me iba acomodando en la cama.

-         Maggie, dices- Le pregunte de forma retórica

-         Si, Maggie Forts- Me contesto con una media sonrisa- Intenta acordarte, tu nombre es la salida, solo inténtalo.

 

De repente millones de imágenes, cubrieron mi cabeza, como si de un puzzle se tratase. Y de repente vi todo con más claridad, vi la noche, lo vi todo. Ahora empezaba a recordad….

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