Katar - Primer capitulo

Inquietud

 

-Katar acuérdate de tus obligaciones -
-Si mama, ya lo se-respondió el niño mientras jugueteaba con sus sombras.
-hazlo antes de que se ponga el sol- la madre sutilmente ordenó al niño.
¿Cuál de los tres?...pensó el joven y miró el cielo estrellado a esa hora de la tarde. Freops, Kefrén y Lupán brillaban en el atardecer, dando una tonalidad azulina a todo el lugar, esa claridad que siempre acompaña a los pachamán, una luz sin sombra producida por el efecto de estos tres soles que en perfecto ángulo iluminan a Boldrán. Hermoso planeta azul, de océanos negros, ubicado en el décimo eslabón de la cadena de planetas que conforman el sistema Keirón. El décimo eslabón esta formado por un trío de planetas; Boldrán, el mayor, habitable en un sesenta por ciento, acoge a la civilización Pachamán; Purcia y Mentor, inferiores en tamaño a Boldrán, prácticamente deshabitados, pero ricos en minerales y materias primas.
Los Pachamán dominan este eslabón después de las guerras pluvianas, que los enfrentaron en los orígenes del medio tiempo a los rebeldes Waps, raza involucionada de seres que se autodestruyeron al no adoptar los dogmas establecidos por los Pachas, señores del tiempo primero que sentaron las bases civiles y religiosas de esta civilización, basadas en la igualdad de derechos y deberes de todos los seres, bajo el brazo protector de un único espíritu superior, Arepasto, señor de la ciencia, la justicia y la verdad.
Katar comenzaba su paso de niño a ser, contemplado a su alrededor a este planeta casi imaginario en el que viven, sueñan y transitan por esta vida los habitantes de este mundo, un mundo irreal, un mundo casi perfecto y, para él, un mundo indiferente frente al cual se enfrentaba en una lucha visceral contra si mismo.

 

-¡Kefrén!-respondió la madre conociendo el pensamiento de su inquieto hijo - es el primero que se esconde, así aprovecharas la luz de los otros dos para hacer tus quehaceres.
-Porq…?-Quiso preguntar Katar, pero su madre siempre atenta a sus pensamientos le respondió antes de que terminara la pregunta.
-la madre natura es así, nos dio tres soles que como agujas de relojes funcionan para mantener todo en orden-
-Todo en orden-pensó el niño.
-Algún día lo entenderás, y no solo entenderás eso; si no también porque puedo leer tus pensamientos y saber lo que quieres.-
-Si ya lo se,”todavía no logro controlar estos talentos que en cada uno de los pachamán se encuentran escondidos. Hay que estudiarlos y trabajarlos para poder hacer de estos una utilidad para la comunidad pachamana”, ¡puajh!.
-Te quiero hijo, eres mío y pase lo que pase siempre te voy a querer.-
-Eso si lo puedo sentir madre- pensó el niño sonriendo - y no necesito leer tu mente para saberlo. Yo no te lo digo porque tú ya lo sabes, tú lo sabes todo, sabes todo sobre mí.-

 

Kefrén comenzaba a descender y a consumirse en el frío mar de las leyes. Por un efecto óptico según su padre, el agua parecía entrar en contacto con el astro, burbujear y evaporarse, mientras el azul intenso se opacaba en la superficie del astro que supuestamente entraba en contacto con el agua. Es el mas grande y brillante de sus hermanos. Cuando se esconde, el lugar cae en una constante penumbra azul profundo, quedando freops y lupán como dos faroles extraños y lejanos que destellan en el cielo, testigos omnipotentes del diario vivir de esta raza perfecta.
Mientras ordena sus habitaciones y prepara las labores en su casa, Katar piensa en su tormento. Siempre tuvo esa semilla de duda en su ser, se creía diferente, así lo sentía y así yo lo sabia, realmente era diferente al resto, cosas de pubertad decía su madre conociendo siempre su pensamiento, la eterna búsqueda del ser interior y superior. Pero no era paranoia suya. El ya a sus trece años lupanares no había desarrollado ningún talento, como ya todos los alumnos de su clase los poseían, era algo normal, telepatía, telequinesis, levitación,… Nada, absolutamente nada, simple y sencillamente nada. Sus compañeros se miraban y comprendían lo que querían comunicar, el en cambio tenia que utilizar las palabras, - “el lenguaje oral es una limitante para la comunicación, ya desde hace algunos siglos que se estaban dejando de utilizar, gracias al dominio de la telepatía” – Decía su profesor de historia y otras ciencias, con ese acento gutural de la región de Komo, que lo hacia parecer huraño y desagradable a pesar de ser un sabio y afable maestro respetado por las altas esferas de los legos del planeta.
Muy pocas personas hablaban; pero todas tenían que hacerlo para comunicarse con el, de nada servia que respondiera porque siempre sabían lo que les iba a decir, esta era una situación que ya le estaba incomodando, no le gustaba que cualquier persona lo escaneara.
Desde pequeño sus padres le enseñaron a no tener malos pensamientos, ni tampoco mentir, no solo porque no era  bueno hacerlo sino porque no los podría esconder, a las personas pecaminosas las enviaban a lugares especiales donde con amor  y respeto las encaminaban en el sendero de la vida, decía su mama, aunque ya eran pocas esas extrañas personas.
Pero el no era pecaminoso, ni tampoco tenia malos pensamientos, si es que lo que sentía en ese momento no eran malos pensamientos.

 

-Porque… uf!! Si fuera Judash levantaría fácilmente esta litera solo concentrándome. El es de capaz de levantar una casa, si se le propone.

 

Pero Katar no tiene ese poder, incluso sus diferencias con los demás niños no solo son sociológicas e intelectuales, van mas allá de la comprensión casi innata de la vida  y de conceptos tan inconmensurables para el, como teología, metafísica, alma, Karma, equilibrio, etc.… que poseen sus compañeros y que para  el es casi imposible de comprender; aunque, es talentoso en otras ciencias básicas como matemáticas, física quántica y de las otras, comprende fácilmente conceptos lógicos, pero se pierde en los conceptos abstractos de la vida casi imposibles  de descifrar para el.   
No solo era eso, el tiene diferencias físicas ya visibles, gran parte de su cuerpo esta cubierto por  vellosidades, especialmente ciertas zonas que por propia estimulación  se ha dado cuenta que son las mas sensibles de su cuerpo. Un pequeño bigote asoma  tímidamente sobre  su labio superior escondiéndose bajo su nariz, y esta le da cierta dureza a su cara de niño. Aunque de rostro proporcionado, su nariz párese un monstruo al lado de las de sus compañeros, rectas y afiladas, con la tez blanca y mortecinas y sus ojos claros y transparentes, parecían  pequeños muñecos comparados con el, incluso los mayores tienen tez de bebes, suaves y perfumadas. Su estructura física ya ha sobrepasado la medida normal e incluso es superior a muchos de sus pequeños profesores. De buen calibre de torso y hombros extremadamente anchos, en comparación con la medida de su edad, le encanta la actividad física. Extrañas manías que tiene desde pequeño, corría y corría, saltaba, se tropezaba y caía, se levantaba rápidamente y sonreía, abrazaba a su madre y seguía revoloteando todo a su paso, curioseando ante la mirada atónita de los que lo  veían por primera vez sin explicarse la naturaleza indómita del chicuelo.
Sonreía, si siempre fue un pequeñuelo alegre. Aunque con el tiempo se empezó a dar cuenta de la falta  de sonrisas entre sus congéneres, nunca se lo había cuestionado, pero ahora le llamaba la atención, porque muy pocas veces se encontró con otro compañero de risa. Todos los suyos siempre están más ocupados de sus estudios y la superación interior. Extraño, para el la sonrisas es en si misma una superación interior.
Ese era el, no había duda de su marcada diferencia con el resto de la gente.
Y una pregunta golpeaba en su cabeza, una inquietante duda que lo ha perseguido desde algún tiempo lo empezó  a carcomer nuevamente. Pero es imposible responderla, piensa; como dar respuesta sin saber el motivo de la cuestión, sin saber el como y el porque de su duda, como atreverse a aceptar su situación, su diferencia sin la mas mínima cuota de raso sobre su existencia. Su madre no tenia, o quizás, no podía darle respuesta. Su padre solo se dedicaba a educarlo y corregirlo, con su método habitual que era una mezcla de cariño y respeto, pero que no convencía al muchacho, necesitaba conocer y aprender más, pero donde buscar, se sentía solo e incomprendido, necesitaba encontrar el rumbo.
 -Katar la cena esta servida-Llamó su madre desde el comedor.
Bajó por el ascensor personal de su pieza, siente una extraña sensación al utilizar este ingenioso aparato, las celdas antigravitatorias alteran la densidad relativa del aire que se encuentra debajo de la estructura ultraliviana del ascensor, y esta suavemente flota hacia el piso inferior. Mediante una sencilla reacción, provocada por una fusión nuclear de dos átomos de colgenio en pequeña escala, el ascensor se eleva y por el mismo proceso de flotación llega al piso superior.  
Cabizbajo enfrento a su familia que se aprestaba a cenar. Saludo a su padre, un obrero de la empresa de servicios sanitarios del planeta que era  administrada por el gobierno central, que, además, estaba a cargo de todos los servicios públicos, tanto el agua, energía, salud, seguridad, todo era manejado con una gran eficiencia y perfección absoluta, nunca hubo, ni habría algún problema de abastecimiento o servicio. Eso era una de las cosas que le causaba extrañeza, pero porque, debería estar acostumbrado a algo tan normal, siempre desde pequeño había sido así. Cuando lo había discutido con sus compañeros, estos lo habían mirado extrañado, nunca se les había ocurrido que alguno de los servicios fallara o inclusive que algún integrante de los ministerios  cometiera algún error que repercutiera en la sociedad. Todo era tan normal para los demás, pero para el, todo tenia algo extraño, algo oculto, esta manía de buscar  lo escondido siempre le había traído mas de alguna complicación.  

 

-Se que algo te aproblema hijo, recuerda, somos tus padres, puedes confiar en nosotros. Tu madre me ha contado que has pasado mala noche, tus sueños te perturban cierto. Muchas veces has escuchado que los sueños son viajes astrales del alma a otros lugares del estrato real o imaginario en el que vivimos, deber es asimilarlos y controlarlos para poder disfrutar y aprovechar esta hermosa oportunidad de conocer nuevos estratos, inténtalo pequeño. Tú lo puedes hacer -
Si, su padre tiene razón, no había pasado buena noche ahora que lo recordaba, durante el día no le había dado mayor importancia; pero, ya se había hecho repetitivo. A diferencia, para variar, de sus compañeros, sus sueños no los podía controlar, solo se daba cuenta que soñaba cuando despertaba agitado por alguna rareza de su mente que lo transportaba a algún lugar imaginario del mundo de los sueños. Algunas veces montando una bestia sudorosa entre una nube de polvo y un arma empuñada en su mano, brillando filosa ante un temerario rival que le hacia frente desde el suelo con un trozo de madera, el cual, astillado en mil pedazos caía, siendo cercenada la cabeza de su propietario por el filo sangriento del agresor que era el. Otras veces, se veía rodeado  de pequeños chicuelos alegres que se le acercaban sonriendo; pero, al entrar en contacto con ellos, estos comenzaban a gemir despacio y tiraban  de sus ropas mientras otros niños salían de sus casas, se acercaban. El clamor comenzaba a subir de intensidad y jirones de ropa se abrían paso entre los dedos de los pequeños hacia el suelo rojizo de la aldea. Siempre terminaba arañado, aturdido por el llanto melancólico e inconsolable de esos niños extraños para el, de piel cobriza, ojos rasgados y oscuros, cabellos y opacos, labios gruesos y mirada melancólica. Una mirada de temor, de búsqueda  y fracaso asomaba por esos ojos diminutos. Y así, entre otros sueños largos y cortos que lo deslumbraban y desconcertaban a la vez.   
Pero el de anoche era diferente, no sabia porque, pero lo presentía, Desde hacia tiempo que soñaba prácticamente el mismo sueño, con diferentes escenarios, pero al fin, el mismo sueño.
En aquella noche se veía montado en una especie de escoba voladora, sobre una multitud que lo vitoreaba y recibía su mensaje a través de panfletos que vaciaba del interior de un morral adosado en su espalda. El era seguido y custodiado por un grupo de personas que presuntamente lo defendían y seguían su causa, estas personas, todos varones, permanecían siempre fieles a su lado y se encontraban presentes en todos sus sueños. Todo era paz y tranquilidad, los niños corrían y jugaban por el lugar ante la atenta mirada de sus padres que, interesados comentaban el mensaje de los panfletos desparramados en forma peculiar por este simpático profeta. Entonces, desde algún lugar inesperado, aparecían en perfecta formación cientos de soldados armados que comenzaban a asesinar a los presentes, algunos de estos corrían y arrancaban, las madres cogían a sus pequeños que eran arrebatados de sus brazos y lanzaban a un gran precipicio que se abría paso entre ellos, todo era terror y desolación. El desde el aire contemplaba impotente aquel salvaje exterminio, mientras era llevado por sus seguidores a un lugar seguro.   
 En ese momento comenzaba un murmullo, casi inaudible entremedio de esa batahola de gritos, golpe y desesperanzas, un murmullo que subía en intensidad mientras se alejaban, un murmullo que se transformaba en canto, un hermoso canto de voces comunes y algo desafinadas, pero que, entonadas con sentimiento, superaban al sonido lastimero de la muerte, que con paso cansino, barría el campo de masacre con su gran hoz del terror. Este canto entregaba paz y tranquilidad a los que ya no tenían otro destino que enfrentar a la muerte y, además, fuera y esperanza a los que tenían que vivir con ella.

 

No lo entiendo padre, nunca e visto tanta violencia en mi vida, ya no existen las armas, ni tampoco ejércitos, no hay posibilidad de muertes violentas y a la misma muerte se le representa como un ser benevolente que recoge a los seres que ya han cumplido su destino en esta vida y los guía al nivel superior para poder seguir la vía ascendente a la perfección. Porque la veo tan temible, porque padre tengo miedo de morir, todos comprenden que es un paso al próximo nivel, pero que es el próximo nivel, quizás ni siquiera estoy preparado para este.   
Los dos padres se miraron, no se necesitaron escanear para saber lo que estaban pensando. Había comenzado el proceso que mil veces les explicaron, y realmente se estaban dando cuenta que tal vez, no se sentían preparados para la misión encomendada. El cariño por el pequeño que llego a sus brazos aquella mañana les impedía divisar el destino del cual  dependía no solo su vida, sino de los planetas habitados por ellos.

 

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