


| Escritor: | LizAhumada |
| Públicado: | 25/01/2008 |
Kido se enfrenta a su preparación de kamikaze, tiene el deber de imaginar su trágica muerte día tras día. Antes de dormir, su oración nocturna es una plegaria para vencer el miedo a enfrentar tal situación. Acciones como cruzar una línea férrea un segundo antes de que el tren pase o lanzarse de un brinco al agua desde el puente mas alto de la ciudad, son tareas habituales y las ejecuta con pasión. Hoy su inefable desidia le hizo optar por el más leve de los acercamientos al otro mundo; preparó una taza de té con veneno para ratas, intuyó la dosis que sólo le acercaría al final de su vida. Una vez preparado el casi mortal líquido, lo acercó a sus labios y su cuerpo tembló inusitadamente, sus manos sudorosas denotaron el miedo de sentir una muerte lenta y dejan resbalar la taza con todo su contenido.
No vacilaré mañana, piensa, no vacilaré.
Esa noche kido se desvela pensando en la dosis exacta que utilizó, sin poder recordarla. Aquel olvido lo aterra.
|
Imprimir |
Enviar historia |


