El arrepentimiento me persigue, hoy acabo de utilizar a mi cepillo dental de una forma brutal, no se que me paso, nunca trato asi a mis cosas, pero esta fue la excepcion. Después de esas grotescas palabras, no tuve mas remedio que llegar a casa, y cepillarme con una fuerza tal que el pobre cepillo pago las consecuencias de toda esa ira guardada, infeliz no se lo merecía, siempre me fue útil, y en su vida, que como todos sabemos tiende a ser mas bien corta, jamas dejo de desempeñar su labor, por las mañanas y por las noches, no importaba lo que bebía, fumaba o comía, el actuaba sin quejas ni retrasos, siempre presto para las emergencias y mis citas.
Lo de hoy fue fatal, esas ansias que hoy eran furia e ira, me hicieron desbocar, arrase con todos, desde mi triste compañera hasta el desgraciado que se atrevió a faltarme al respeto de esa forma; aunque es bueno no ser hombre de golpes, en esta ocasión debí de haber hecho algo mas, no solo insultar y ofender cuan rabioso perro ladrando a todos, si en lugar de eso hubiera dado, o al menos lanzado(dada la inexperiencia era probable que no acertara) algunos golpes, así tal vez mi cepillo estaría en mejor estado que en el que ahora le he dejado.
Me siento culpable, reduje su vida innecesariamente, dedicada y fiel, culpable no por arruinar mi cepillo, sin problema compraria otro, la culpa viene de despojar de su mision a algo que la cumplia cabalmente y sin lastimar a nadie mas que esos huespedes indeseados dentro de mi boca.
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