


| Escritor: | king_of_pain |
| Públicado: | 12/11/2007 |
Mi uniforme perfectamente blanco casi ciega mis ojos grises y este tapa-boca, rasgado por mis colmillos, esta asfixiándome, pero ya casi llego.
-Buena noche doctor- Me saluda amablemente el regordete guardia mientas rasca su asqueroso abdomen apretado por esa pobre casaca azul marino.-Es usted nuevo en el hospital?- Mientras escondo con gracia y agilidad mi nombre le confirmo la pregunta y apresuro el paso, cerca esta mi meta.
Entro con pasos sordos al frío pasillo, las paredes con cristales y espejos me ayudan a pasar por desapercibido, mi corazón muerto me pide alimento, mis labios secos, partidos, con yagas al rededor ya no lo soportan, tengo que obtenerla...
Al cruzar la sala encuentro a un letrero de salvación que dice con letras rojas sobre fondo blanco "Banco de Sangre", abro discretamente la puerta, pero no pude contener el cerrojo y el "clic" atrajo dos miradas, una anciana portando un ridículo gorro de enfermera que me pide identificarme, levantando sus lentes puntiagudos dirigiendo esa nublada y perdida vista, cansada pro los años hacia mi pectoral izquierdo buscando mi identificación, mi respuesta fue simple y contundente, solo rápidamente me precipite a ella tomándola del cuello, y con un leve movimiento y viendo fijamente a la otra enfermera, escuche como su aguado y verrugoso cuello se quebraba en la palma de mi sedosa mano.
Antes de que aquella fémina tuviese oportunidad ya estaba a su lado, sonriéndole, indicándole que su tiempo había llegado, mi sed ya no podía más contener, esos pechos altivos solo podían de ser de una veintiañera, los saboreé con mi lengua tapándole la boca, ella mordía mis dedos y yo sus pezones, le arranque el uniforme, ella desmayo de la impresión, o de dolor o no se si en verdad desmayó.
La tire al suelo y abrí sus piernas llevando mi filosa lengua a sus labios mayores, y hacia adentro, con mi nariz toqueteaba su clítoris, ella gemía, no se si dormía, si estaba inconciente, o solo fingía y los gemidos de placer salían como gas en tubería de presión, la poseí y mientras eyaculaba en su sexo, bebí de la ultima gota.
Jure' no matar a ningún ser humano por mi sed, pero, ellos lo piden a gritos, quieren ser míos, debo de desistir de la idea y resignarme, mi destino es el sabor de su sangre en mis labios.
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