Jhon, necesito tu cuerpo.


 

__ ¿Cuándo será que tú vas a actuar?, ya me tienes cansado de tanta amenaza.__ le dijo entre sueños. El hombre se despertó. Estaba bañado por un sudor pegajoso. El cuarto era oscuro, apenas imágenes se dibujaban por el paso de los rayos de la luna a través de las rendijas de las cortinas. A su lado dormía aquella mujer ajena. Se recostó nuevamente sobre su almohada, la mujer lo abrazó y lenta, pero; intranquilamente, se quedó dormido de nuevo.

Cuando despertó la mañana siguiente no había mas que soledad en la cama. Una nota con un “te amo” en el gran espejo y el sostén de la chica en la almohada que estaba a su lado. Aun estaba desnudo. Se quedó tendido, con una sonrisa dibujada en los labios. Permaneció así por media hora mas. Cuando el reloj dio las nueves se decidió a levantarse. Camino hasta la ventana, abrió la cortina y sintió los rayos del sol calentar su cuerpo desnudo mientras miraba la ciudad desde el vigésimo piso del hotel. El cielo estaba azul pero, a lo lejos, una nube gris se acercaba desde el este, casi como si persiguiera al sol.

__ ¿Cómo amaneces Jhon?__. Le preguntó una voz que venia desde su espalda y que lo asustó. Ahí estaba él con sus aterradores ojos negros. Sentado en la cama, vestido todo de blanco. Tenía un hermoso traje de Armani y unos zapatos muy limpios. Sus piernas cruzadas y su cabello salvajemente peinado; ninguna hebra parecía estar fuera de lugar. Todo en él parecía perfecto.

__ ¿Qué haces aquí?__ preguntó rápidamente mientras se cubría sus partes con la cortina. Él hombre rió y dijo irónicamente:

__Yo te enseñé lo qué es la desnudez. Y ahora te avergüenzas frente a mí__. Y volvió a reír.

__ Me gustaría que me dejaras en paz.

__ ¿En paz?, ¿sabes lo qué es eso? No me hagas molestar__, le dijo, y con un movimiento brusco de su mano; el cual fue seguido por una brisa fuerte, le arrancó la cortina detrás de la que se ocultaba el hombre. __ Yo no he conocido nunca esa palabra, y no me ha hecho falta para nada eso que tú llamas “paz”.

__ ¿Qué quieres?__ preguntó Jhon.

__ Ya sabes… ¡mi pago!... su alma. Ya te di lo que deseaste.__

__ Yo no voy a matarlo para ti. ¡Estas loco!__. El hombre desapareció ante sus ojos y reapareció cerca de donde estaba Jhon. Lo tomó por el cuello y lo pegó contra el cristal de la ventana. Y le dijo con voz sulfurada: __ Escucha Jhon, y escucha muy bien, si tú no me consigues un alma yo me quedaré con la tuya o con la de ella. ¡Capitchi!__. Y nuevamente se desvaneció delante de sus ojos y volvió a reaparecer en la cama, esta vez acostado y con el sostén de la chica en las manos. Se lo acercó a su nariz y aspiró.

__ ¡Ah!... El sexo… ¡mmm! Un día de estos  voy a disfrutarlo a plenitud. Y tú, mi amigo Jhon, me ayudaras a ello.

__ ¡Eres un maldito! El trato nunca fue que yo te daría un alma y menos la mía.

__ ¿Y qué esperabas: comer sin pagar? No muchachito, yo nunca pierdo, __ y volvió a aspirar la prenda profundamente y con los ojos cerrados. Jhon se movió hacia el sofá y se sentó con las piernas juntas y arriba, y las abrazó entre sus manos. Respiró profundamente y dijo, casi en susurro:

__ ¡Yo no puedo matarlo! Él no es culpable de nada.

__ Te equivocas Jhon. ¡Si es culpable!… de que tú y tu…__. Se quedó pensativo un momento y luego se preguntó __ ¿cómo le diríamos a eso que los hombres aman mas que a su alma?,__ divagó unos segundos en silencio y luego, como resignado, agregó: __ …bueno; tu pequeño amigo…__ y completo la frase mas conforme, __…de que tú y tu pequeño amigo sean infelices.

Jhon permaneció callado mientras veía al hombre oler, de manera descarada, la prenda de su amada; luego metió su cabeza entre sus rodillas. El teléfono repicó y la habitación se llenó del riingg del aparato, Jhon se alertó con el sonido y se levantó para contestar, pero el hombre de blanco levantó la bocina. Cuando abrió su boca la voz que salió fue la del propio Jhon, y no la de él. Cruzó algunas palabras cortas y cortó la llamada.

__ ¿Quién era?

__ Ella.

__ ¿Qué quería?

__ Verte.

Luego agregó con voz triste y mientras miraba al muchacho de pie; con su cuerpo delgado y blanco, sus ojos verdes, sus pies grandes, su cabellera castaña y corta; su sexo dormido... completamente desnudo. __ Se conforma con tan poca cosa__, y rió. __Pero te ayudaré con eso. Hoy, cuando ella venga, no serás tú quién la reciba. Seré yo.

__ ¿Qué?, ¿a… a qué te refieres con qué no seré yo quién la reciba?__ tartamudeó el chico.

__ Bueno; en apariencias serás tú claro, no creo me acepte a mi así no mas. Pero yo estaré contigo.

__ ¿Conmigo?, no estoy entendiendo nada.__, dijo el muchacho. El hombre se levantó de la cama, con la prenda en su mano izquierda, y se acercó a Jhon, rozó con la prenda, la cara del chico mientras le miraba directo a los ojos verdosos. Se acercó aun más a Jhon. Sus cuerpos casi se rozaron. El hombre colocó su cara al lado derecho de la cara de Jhon, el cual temblaba por enfrío infernal que lo embargaba, y justo en su oído le susurró con voz viperina: __ Tú cuerpo y mi alma, se unirán. Anoche fue tu noche, hoy es la mía.__ Y, terminado de decir esto, se desvaneció. Los ojos del chico se blanquearon, su cuerpo se estremeció en un temblor de pies a cabeza, y cayó de rodillas. Permaneció, por un minuto exacto, en una especie de trance, con sus ojos cerrados. Cuando reaccionó, tomó la prenda que había caído en el suelo, se puso de pie; con los ojos aun cerrados y el cuerpo rígido. Trastabillo al caminar y se acercó al espejo. Se paró frente a el. Se observó de pies a cabeza; desnudo como estaba. Estudió cada parte de su cuerpo detalladamente, y sonrió. Tomó la nota que estaba metida en el marco del espejo y la leyó. Volvió a sonreír, luego aspiró la prenda que traía en la mano izquierda y se perdió en la contemplación del brillo de sus ojos negros.

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Comentarios:

Escrito por: pajarote       12/10/07 05:20
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Muy buena historia Ruben, esta es una de tus mejores historias..

Te felicito.
Escrito por: Rina       11/10/07 21:34
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Concuerdo en lo predecible del final. Pero fue un placer leerla.
Me gusto mucho
Escrito por: ricardo48       11/10/07 18:13
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Me encanto la historia Rubén, me atrapo desde el comienzo y a pesar de ser predecible el final me fue muy grato leerla. Un abrazo
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