Advertencia: La siguiente PARODIA puede herir la crencia religiosa que usted tenga, si es así, por favor no lo lea... no está obligado a hacerlo.
Atte: Ysaías Núñez
Dedicado a: Anne Rice
Jesucrito el turista
Soy Jesucristo. ¿Me recordáis? El de pelo rubio, ojos azules, alto y delgado, el que profesaba verdades que para otros era blasfemias. Pues, déjame que te relate mi historia, historia que yo sólo sé y sobre todo lo que sentí
Después que me ataron y me escupieron
me llevaron a la Gólgota (la Calavera) portando un madero
las colocaron formando una cruz, yo no quería y a la vez quería ser crucificado, pero me encantó sentir la madera exquisitamente tallada, y los hombres que me miraban con su boca carnosa, me hacia estremecer hasta la médula espinal. Si, la cruz era hermosa, la sentía fría, y caliente a la vez, la tela que me cubría era deliciosa al tacto. Me encantaba las lanzas que portaban los militares que allí estaban, también quería tocar esas cuchillas que emitían un brillo casi divino. Al cabo de un rato, sentí una exquisita sensación en mi palma. ¡Qué rico! eran los clavos delicadamente forjados que los enterraban cerca de mi muñeca, y luego el otro
¡Aún mejor! era fantástico, podía sentir el aliento inodoro y tibio de esos hombres y luego, el último clavo que fue el éxtasis de todos
traspasó mis dos pies, yo reía porque era placentero.
¡No la cruz, no!grité. No quería que se manchara con mi sangre, quería hacer con ellas unos mubles al estilo Reina Ana, o un estilo victoriano, si porque yo sabía que eso iba a pasar. Quise llorar porque se vieron frustrados mis sueños por hacer un juego de sala.
Pasó el tiempo y la sangre escurría por la cruz, formando un delicado río, era hermoso. Un hombre se acercó y comenzó a pintar, los dos hombres que estaban al lado mío, tenían una nariz perfecta, unos ojos hermosos y la boca carnosa, quería tocarlos pero no podía
¿cómo? Así que el tipo con su lienzo y sus pinturas nos dibujaba. Él también era hermoso, todos eran hermosos. Luego María, que hablaba por celular con Judas culpándole por lo que había hecho y María Magdalena que me bailaba al frente la Danza del vientre, movía sus caderas que ni la mismísima Shakira lo haría mejor
Desde las alturas yo estaba asustado porque María Magdalena llevaba unos tacones de muerte, me dieron ganas de besarle los pies. Los militares caminaban, algunos se pusieron a jugar Dominó y Monopolio esperando a que lloviera y se cumpliera las escrituras. El pintor agarró sus óleos y se fue amotinado porque los otros dos no paraban de moverse debido a que los mosquitos le picaban el culo.
No sé, pero de vez en cuando venía un olor dulce, como a caramelos, a algodón de azúcar, a jazmín <<Es el olor de los muertos>>recordé. Allí tenía que haber un espíritu
No seas estúpidodijo uno de los hombres que estaba crucificadono ves que estamos cagados.
Pasaron tres días y yo no quería ser bajado de la cruz, es que era lo mejor estar allí, podía contemplar los pájaros, hasta sus excrementos eran exquisitos. De pronto las nubes se acumularon en una parte y dejaron escapar un rayo que cayó y rompió la cruz.
¡MI CRUZ!grité. Y caí en el suelo. Y vino Maria Magdalena a bailarme la Mazucamba (una vil copia de lo que hace Shakira) y le dije: Por Dios
es mejor que dejes de bailar, te morirás de hambrey se puso a llorar.
Luego en una profunda depresión, y mudo me llevaron a un cripta pensando que estaba muerto, pasaron veinte días hasta que me fui.
De camino me encontré con unos hombres.
Maestrome dijeronpensé que habían robado tu cuerpo.
Nohombre,dijees que no aguantaba el tufo que tenía, ¿sabes lo que son veintitrés días sin bañarse?
Ellos se quedaron callados (con mi poder de la mente me di cuenta de que miraban la corona de espinas que llevaba en la cabeza) y se fueron.
Luego fui a Florencia, Rusia (todo clandestinamente) después a Nueva Orleáns y me vieron por allá (joder) y formaron una religión llamada la iglesia de Jesucristo de los últimos días. Me elevaba por los cielos, dejando que el polvo cósmico se metiera entre mis ojos y sentir ese picor exquisito, leía Dickens mientras volaba. Me gustó ir a México y ver Santo y el Enmascarado de Plata, era tremendo, pero escuchar a Thalia era terrible; así que me fui del país y me dirigí a Venezuela
Salí loco de allí; mi estadía duró sólo un minuto, cuando vi al presidente
No, hasta allá no llego yo, me dije. Bueno, creo que me estoy desviando en mi relato.
Luego fui a otros países montado en un triciclo, en plena carretera hacia quién diablos sabe (oops) llegó una luz, pensé que era de un ángel, pero era la de un camión y no pude esquivarlo y me atropelló y salí volando por los aires (¿por dónde más?) y luego se apareció otra luz (esta vez si), y me dijo:
Vente, es hora de que te vayas
¿Adónde?pregunté.
Ay por Dios no te hagas el loco.
Luego me monté en el carro-luz. El chofer-luz me dio un fuerte golpe en la cabeza y mi corona de espinas podridas se cayó describiendo un círculo exquisito. Y me fui al cielo
Entonces ¿por qué he escrito esto?, pues, porque no soporto que se digan más mentiras sobre mí, esa ha sido la razón por la cual estoy sentado ahora frente a mi Laptop-luz o Notebook-luz, escrutando a ver quien es el osado a escribir sobre mí. Sé que leerás este cuento varias veces, lo sé pequeño
porque es mi verdad, es la verdad.
Nota del autor:
Todo esto es ficción, cualquier parecido con la realidad es obra de la coincidencia
Ysaías Núñez
DERECHOS RESERVADOS
23 de Abril de 2007
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