


| Escritor: | CARICIA |
| Públicado: | 30/07/2007 |
Concluyó la llamada y se dirigió al baño, no tenía muchos ánimos pero debía ducharse antes de salir, había todavía una toalla en su vestidor, Daniela se despojó de la pijama que tenía puesta, tomó la toalla y se envolvió con ella, al tenerla en sus manos, llegó hasta ella el aroma de Rogelio, y su mente obcecada por pensar en él, la llevó al instante en que se duchaban juntos... era un momento delicioso, sentía en su cuerpo desnudo, la caricia del agua tibia y las caricias de Rogelio, sus brazos fuertes atrayéndola hacia él, hubiera querido estar así por toda una eternidad, eran otros tiempos y ella creía haber encontrado el amor finalmente; luego de una gran búsqueda.
Sacudió la cabeza para espantar los fantasmas que la perseguían y se duchó rápidamente. Regina quería verla y charlar antes de su partida, tenía que estar en la cafetería de la esquina en media hora más o menos.
Se vistió con la última muda que estaba fuera de su equipaje, quería viajar cómoda así que sólo había dejado fuera un juego de pants y sus tenis, al tomar la sudadera no pudo evitar evocar el momento en que Rogelio y ella salieron a correr aquella mañana, los cálidos rayos del sol le acariciaron el rostro deliciosamente, ella bajó antes que él y recordó claramente que Rogelio tardó poco menos de 10 minutos en salir, se le hizo extraño y al volver sobre sus pasos para averiguar que sucedía, se encontró con Rogelio que finalizó bruscamente una llamada telefónica; nerviosamente se guardó el celular y dijo ser una llamada de negocios... fué el principio de la larga cadena de sucesos extraños que la llevaron a descubrir una verdad que no se podría imaginar y que la hicieran cambiar su vida totalmente.
Continúo con desgano su arreglo y cuando ya casi salía, el teléfono volvió a sonar, dudó en contestar pero pensó que tal vez Regina llamaba para avisar su demora o cancelar, tomó el teléfono y la voz en el auricular, la hizo saltar; era Rogelio...
-Hola -dijo tan solo.
Por un momento sintió el impulso de colgar, pero no lo hizo.
-Hola -contestó secamente.
-Sé que te vas hoy y quise despedirme de tí
-Que amable -contestó Daniela en tono irónico- pues ya te despediste y, yo ahora estoy por salir, Regina me espera asi que...
-Espera, no cuelgues -la interrumpió- ¿nos podriamos ver?, sólo un momento, a decir verdad, estoy afuera de tu departamento.
El corazón de Daniela dió un vuelco, se acercó a la ventana y lo vió, estaba enfrente del edificio.
-No creo que sea conveniente Rogelio, yo... estoy tratando de olvidar y verte no me ayuda.
-Daniela, por favor, es un momento... sólo quiero verte, no te puedes ir así.
Daniela suspiró -Está bien espera, bajo enseguida.
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