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"Este es el punto final" pronunció Isis con cierta amargura en el tono de voz apenas perceptible. Adonis lo notó, volteó a verla al tiempo que le decía: "respeto tu decisión aún cuando no la comparto" si eso es lo que deseas esta bien, de sobra esta el decir lo que te deseo, se volvió hacia la puerta para descender del auto de ella, salió y cerró la puerta con suavidad, alejandose caminando, con la cabeza en alto, porque él sabía que había cumplido tratando de complacer a Isis incluso en esa trde donde el incidente ocurrido no fue algo carente de solución.
Mientras caminaba, se repetía a sí mismo que no debía sentirse dólido o abatido, después de todo él le había brindado a ella lo que tuvo a su alcance, sin miramientos.
Sííí, se sentía muy triste, por concluir así de manera súbita, aquella relación tan magnifica; aunque ahondando en pensamientos reconoció, que, fue de esa forma, como conoció a Isis. El resto de la tarde procuró pensar en las actividades que le aguardaban en las próximas semanas; su agenda estaba saturada.
Isis mantenía sus manos todavía sobre el volante cuando recargó su cabeza en ellas, volvió a derramar más lagrimas era la segunda ocasión de aquella tarde que lo hacía, la primera por el incidente y ahora por habere decidido poner punto final a la relación con Adonis, durante algunos minutos ella permanecio así, instintivamente alzó la cara, desvaneciéndose al momento la ilusión de que la figura de Adonis apareciera la frente; qué ilusa soy, pensó, con todo seguía sintiendose enormemente mal.
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¡Demasiado fácil! No me gustó terminar así, se decía Isis a ella misma, aún se sentía mal, pero concluyó que ese malestar era debido a que dejó de decirle a Adonis muchas cosas el día anterior en su precipitación por terminarlo cuanto antes sin escupirle en su cara todo el daño que a su entender le había causado y además, ella esperaba una réplica o súplica de parte de él. Ahora tendría, muy a su pesar, que llamarle por telefóno para entrevistarse de nueva cuenta con Adonis, y sacar lo que todavía tenía dentro de sí.
Durante el día las cosas en el trabajo fueron intrascendentes, al llegar a casa y ver el aparato de teléfono, decidió llamarle al día siguiente.
Al despertar Adonis a la mañana siguiente al rompimiento, después de hacer su oración de gracias en la cual incluyó a Isis y por su bienestar se dedicó a atender los asuntos de su despacho, atendió a sus clientes según lo previsto cosa que hizo con el esmero acostumbrado; estaba en la certeza de que olvidarla no sería sencillo, hacia la tarde el recuerdo de Isis fue persistente, tanto que le hizo preguntarse ¿Te llegaré a olvidar, Isis? ¿Cómo podré olvidar a la mujer de mi vida?
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Las interrogantes del día anterior le robaron a Adonis más tiempo del que él hubiese querido dedicar a encontrar una respuesta, empero su carácter recio vendría en su ayuda en aquel momento en que se sentía en un atolladero; de ello no le quedaba la menor duda. Ocupado en sus actividades trnascurrió el día e iba a retirarse cuando sonó el teléfono, antes de contestar se dió tiempo para pensar en quién podría ser, ya no esperaba llamadas ese día y su secretaria se había retirado hacía poco mas de 40 minutos. No muy convencido levantó el aurícular y contestó:
- - Bueno -
- - ¿Hola como estas?es la pregunta que oyó al otro lado de la línea
- - Por ahora bien y ¿tu?
- - No tan bien......en realidad....... me siento mal y apenada por lo que te dije. Mencionó Isis en el otro extremo del teléfono. Quisiera verte......de ser.....ser posible .....hoy mismo.
Al tiempo que Adonis pensaba en porque quería verlo preguntó ¿Te parece bien dentro de una hora?
- - Me parece - dijó Isis; poniéndoce enseguida de acuerdo en el lugar en donde se verían.
La puntualidad de Adonis era una de sus características más notorias por lo que llegó con 10 minutos de anticipación al sitio convenido. Isis sabía de sobra que si quería verlo tendría que ser puntual, por eso, al llegar preguntó ¿Llevas mucho tiempo esperandome?
Como 13 minutos dijo Adonis -Binvenida- y le tomó la mano a modo de saludo sin dejar de verla a los ojos preguntó a su vez - ¿Cómo estás?
--Yo me siento......me siento......mal y te pido perdón por lo que te dije, perdoname repitió lo siento dijó y al hacerlo le echo los brazos al cuello. Adonis la abrazó a su vez y le dijo al oido: Isis al momento de descender de tu auto yo te perdone y no te debes acongojar si crees que me pudiste lastimar o herir con lo que pronunciaste. Ambos se miraron un instante, e instantaneamente unieron sus bocas en un beso apasionado, deseado, ardiente, repitieron la escena varias veces.
¿Te sientes mejor ahora? preguntó Adonis a Isis
- Un poco- fue su respuesta
Adonis siguió abrazándola al tiempo que con una de sus manos acariciaba su espalda, aunque la caricia de él era por encima de su ropa a Isis le traspasaba más allá de la piel y le caía de maravilla ese contacto.
- Adonis........me gustan tus caricias. Gracias por venir dijó Isis.
- Al contrario soy yo quien da las gracias a ti por haberme llamado, porque honestamente tenía la esperanza de que lo que me dijiste, aún cuando fue doloroso, no fuera cierto y que algún día nos dieramos el tiempo para aclarar lo sucedido y tampoco esparaba que este momento fuera tan pronto respondió Adonis. Asiendo su mano con la ella y entrelazando los dedos la acompañó hasta su casa, donde antes de despedirse volvieron a besarse intensamente, quedando de llamarse al día siguiente.
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-Hola- saludó Adonis, llamé para desearte un gran día y hacerte saber lo mucho que te amo.
Isis contestó a través del teléfono el saludo, sintiendo de nueva cuenta, esa lucha de emociones en su interior, porque por una parte le gustaba recibir ese tipo de atenciones, sin embargo había dentro de ella una parte que no le complacía y le desagradaba, esa que, le recordaba, que no debía ceder y que debía luchar y expulsar ese dolor que Adonis provocó.
Trancurrieron un par de días mas, al llegar el sábado Adonis se presentó en la casa de Isis con un enorme ramo de flores, las cuales fueron recibidas con cierta frialdad por ella; ¿me llevas a casa de una amiga?, por supuesto fue la repuesta de él. El rato que pasaron ahí lo disfrutaron fue una reunión agradable, y de regreso a casa mientras escuchaban música cada uno tenía remebranzas distintas, casi no habían hablado, formandose entre ellos un ambiente tenso, a Adonis este panorama no le era desconocido, ya que ese clima era el que permeaba en las últimas entrevistas con Isis.
Me debes un traje, dijo ella con tono demandante.
Es verdad, dijo él, tan pronto como sea pos...... porque no vamos mañana y te lo compro en el lugar donde acostumbras comprarlos y si hay alguno que te agfrade con gusto lo comprare para ti. Por lo pronto, llegamos a tu casa, quiso acariciarle la mejilla pero ella se aparto y le dijo -¿me invitas unos antojitos? . Desde luego que si, ¿quieres pedir lo que se vas a querer, mientras guardo el auto? Compraron los postres que ella ordenó y mientras los saboreban caminaron al jardín de su casa todavía convesaron un poco y quedaron en verse al otro día.
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Luego de recorrer varios lugares, Isis encontró algo que le gustó, además de que con el traje que eligió, se veía sensacional, ella era del tipo de mujer que con cualquier vestimenta que usara lucía espectacular, anuado a eso le ayudaba enormemente su físico y gracia natural. Después de eso fueron a almorzar; Isis hizo un comentario de forma ligera, acompañame a comprar unos zapatos, Adonis se quedó en espera de algún otro comentario pero no lo hubo, quedandole solamente preguntar ¿A que zapatería prefieres ir?
Ya sabes a cual me gusta ir a comprar mis zapatos dijo una Isis fria, cuando terminaron de hacer las compras fueron a la casa de la hermana de Isis a visitarle pasando ahí la tarde, comieron con ella , volvendo a la casa de ella cuando empezaba a hacerse oscuro.
El silencio que ambos mantenían no presagiaba nada bueno, lo cual se puso de manifiesto cuando Isis le volvió a decir a Adonis que ya no lo vería mas, que la relación que ambos mantenían ya no le satisfacía, sin tardanza expuso los motivos para terminar nuevamente con él. Adonis escuchó con atención las razones de ella, cuando termino de dar sus motivos, le dijo, sin aspavientos: Esta bien si esa es tu decisión, la acepto. Acto seguido dió media vuelta y se alejó con paso natural, algo le dolía profundamente en su interior, Su mente era una grn confusión, y de momento, no podía ordenar sus pensamientos. Si Isis esperaba noquearlo esa era la ocasión indicada para hacerlo. Pero ella no lo supo.
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No cabe duda que al paso del tiempo este hombre se pone cada vez mejor. Lorraine no pudo evitar emitir el comentario delante de Arabella, con quien tomaba un café; al descubrir mesas adelante a Adonis. Arabella volteó para saber quien era el aludido por su amiga descubriendolo a su vez a; ambas sin saberlo, habían sido en tiempos diferentes novias de éste; y es que en realidad Adonis sin ser un hombre muy agraciado o soltero codiciado, era un gran partido para cualquier mujer que quisiera una estabilidad en su relación. Arabella se preguntaba para sus adentros quien sería ahora la elegida de ese hombre , por quien solo al verlo emitió un suspiro que le evocó días de felicidad compartidos a su lado. Al mismo tiempo Lorraine también recordaba días similares en los brazos de Adonis y en el fondo ella no perdía la esperanza de volver con él; sin embargo también sabía y por experiencia que si Adonis tenía novia o alguna mujer le había cautivado ella no tendría la mas mínima oportunidad de concretar ese secreto deseo. A pesar de eso decidió acercarse a la mesa en la que Adonis esperaba lo que había ordenado, Arabella la vió dirigirse en esa dirección, acomódandose en su silla para observar el encuentro.
Lorraine era una mujer atractiva, con garbo, hermosa y un candor especial, por quien muchos hombres suspiraban. Ella tenía poco mas de seis meses de haber terminado su relación y aunque de momento se sentía bien sin novio no pudo evitar sentir el cosquilleo en su estomago al verlo a él, después de todo lo recordaba a menudo y había admitido que ese hombre le había dejado una huella intensa en su vida; esta sólo, pensó a medida que se acercaba a donde él estaba. ¿Esperas a alguien? dijo a modo de saludo. Adonis levantó la vista y reconoció a Lorraine. - No- respondió y la invitó a sentarse. Sobra decir que Lorraine experimentó una gran alegría al encontrarse en los brazos de él , siendo ella la mas efusiva en el saludo que siguió despues de la invitación de Adonis.
Cómo ha pasado el tiempo comentó Lorraine, y hoy te encuentro aquí, es mi día de suerte, no cabe duda.
A mi también me da gsuto verte ¿Has venido sola por aqui?
Lorraine quiso decir que si pero al saberse observada por Arabella, no tuvo mas remedio que señalar a donde hallaba ella. Adonis se dió cuenta e invito a Arabella para que uniera a ellos, se saludaron y enseguida dijo a ambas: Les propongo que el resto del día nos la pasemos agradable y festejemos este encuentro los tres ¿Que opinan?
Las dos asintieron de hacer de lado sus ocupaciones de ese día para dedicarse a pasear con Adonis, auque cada una habría deseado mas estar a solas con él. Los tres pasaron un día muy grato y supieron quew las dos habían sido novias de él en distintas épocas sin que esto provocase un conflicto entre ambas, en cierto momento, ya recién culminada la tarde; Arabella, viendo que, Lorraine pedía a grtitos quedarse a soloas con Adonis, para darle la oportunidad a ella de hablar a solas con Adonis de cosas mas personales.
Te recuerdo muy a menudo, le comentó Lorraine, ¿Tu, tienes novia ahora? Le preguntó a Adonis. Mas o menos respondió él. hacía quince días que Isis había decidido dar por terminada su relación, y él hasta ese momento no se había dado la ocasión de preguntarse como se sentía al respecto, porque todavía la amaba. Van quince días, se dijo mentalmente, qué rápido pasa el tiempo y en ese lapso él había vivido como autómata, desarrollando sus actividades de forma mecánica, pensaba en los quince días sin Isis. Lorraine se dió cuenta de su turbación y decidió arriesgar echando sus brazos al cuello acercando su cara a modo de que su boca quedara a su alcance y mirqandolo con intensidad repitió de nueva cuenta la pregunta ¿Adonis, tienes novia ahora? Reaccionó ante la pregunta y se alejó unos centímetros , los suficientes para esquivar el beso en la boca, el cual tuvo como destino final su mejilla derecha, al tiempo que respondía para serte sincero, hace unos días han terminado conmigo, pero yo espero, una entrevista próxima donde confirmen o contradigan lo que en su momento me dijeron. Lorraine buscó de nueva cuenta su boca para besarlo y él de nueva cuenta en forma hábil esquivo el beso yendo a parar a la mejilla del lado contrario. Este no es el momento mas adecuado para reiniciar una relación. En forma suve pero firme la apartó diciendole: Lorraine, no quiero que alentes falsas esperanzas, y yo no podría estar contigo pensando en otra mujer, agradezco tu interés por mi persona, te pido me des tiempo para aclarar las cosas con la mujer que recien me terminó y, en caso de no llegar a un acuerdo con ella yo te busco.
Lorraine sintió que algo se derrumbó en su interior al escuchar aquello, sin emabrgo sabía la gran determinación que poseía Adonis ante una situación de esa naturaleza. Dado lo cual de nada serviría lo que ella hiciera, además, corría el riesgo enemistarse con Adonis y en ningún modo era lo que ella deseaba, Solo anadió si las cosas no se arregaln entre ustedes, no .... no dudes en buscarme, lo abrazó de la manera mas amistosa que pudo al tiempo que se lamentaba el haber perdido a un hombre como áquel. Ella se escuchó tonta al comentarse eso y en modo reflexivo dijo que tonta era la mujer que dejaba a Adonis.
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Esa manña el sol era espléndido, el clima tibio invitó a Adonis a hacer una carrera a través del parque, se ejercitó como hacía tiempo no lo hacía disfrutando intensamente los movimientos, se sentía maravillosamente bien. De regreso a casa compró algo ya preparado para almorzar, al llegar dejo lo adquirido en la mesa, dirigiendose enseguida a la ducha, antes de entrar sonó el teléfono, en principio, lo dejó sonar varias veces, y luego se decidió a contestar con un poco de fastidio. -Bueno- dijo.
- Hola, ¿Cómo estas? fue la respuesta, y además escuchó otra ¿Podríamos vernos? Deseo hablar contigo, si es que no estas ocupado o tienes algo mas importante que hacer oyó decir a Isis a través del auricular. Precisamente me dispongo a almorzar pero si gustas alcanzarme serás bienvenida.
Te veo en tu casa en quince minutos, bye, bye.
Chao se despidió él y colgó.
Mientras caía el agua por su cuerpo Adonis recordó que Isis no había distinguido por ser puntual en sus citas con él y no pienso que ahora lo sea, por ello se dejo consentir por el agua que como experta terapeuta masajeaba su cuerpo a medida que lo recorría. No bien había terminado su baño cuando sonó el timbre, grande fue la sorpresa al ver la figura de Isis a través de la ventana, le hizo una seña para indicar que iba a abrir. Ella aún agitaba su mano cuando la puerta se abrió, Adonis desde el interior le dijo pasa, ella no se hizo repetir la invitación entrando lo mas pronto posible. Al cerrar la puerta él extendió su mano para saludarla; ella tomó su mano y le respondió el saludo, por breves instantes, ambos creyeron que iba a haber algo mas, pero también decidieron contenerse y respetar la formalidad del encuentro. Acabas de salir del baño acertó a decir Isis, Adonis con la toalla enrollada alrededor de su cintura asintió, acto seguido se dirigió a la mesa pra llvar las cosas que tenía para el almuerzo a la pequeña cocina ofreciendole a Isis un vaso con jugo. Ella dijo aja y al enseguida le preguntó ¿Tu cómo .....cómo has estado? Admirando en el torso desnudo como las últimas gotas recorrían lentamente ese cuerpo, si Adonis no hubiese estado tan ocupado como lo estaba, habría advertido que mas allá de verlo Isis lo acariciaba con la mirada. Adonis se volvió hacia ella para ofrecerle el jugo, ella tomó el vaso, rozando los dedos de él con los suyos, disfrutó mucho de ese contacto, luego el se dirigió de nueva cuenta a la cocina al tiempo que dijo el almuerzo estará listo en cosa de ocho o diez minutos máximo, espero no mueramos de inanición durante ese teimpo, expresó a manera de broma. Mientras tanto podemos..... platicar.
Isis que en verdad no esperab encontrarselo así, tenía mucha inquietud por la toalla que solo cubría una parte del cuerpo de Adonis cosa que la hacía sentirse turbada, aunque él fuera el hombre que todavía amaba, y que ahor gracias a ella parecía tan distante. Para ser sincera....no esperaba encontrarte así. Dijó Isis para romper su silencio, esperando llevar la plática a un terreno que la hiciera sentirse más segura, deseaba sentirse segura para cuando viera a Adonis a los ojos.
Si te hace sentir mejor, yo, por mi parte, tampoco desearía haberte recibido así, abrindo sus brazos se mostró a si mismo ante ella y se percató que la toalla dejaba casi nada a la imaginación, poniendo sus mejillas coloradas por la pena. Esto no pasó desapercibido para Isis lo cual le dió la confianza que requería para sentirse segura.
Adonis desvió la atención preguntando ¿A que se debe de que te hayas acordado de este humilde admirador tuyo? Isis contestó con una pregunta y ¿Tu no te acordabas de mi? Vió el respingo de él al momento de decir ¿Acordarme? Isis tu eres el motivo de gran parte de mis pensamientos del día todos los días. ¿Porque no me has llamado? arremetió ella.
Bueno, Isis, tu fuiste quien dió por terminada la relación, ¿recuerdas?
Entonces si no te llamo yo, tu no me llamas. ¿Ya no te intereso? ¿Ya no me amas? le ijo ella con un tinte de reproche.
Te repito, no fui yo quien dió por terminada la relación dijo él.
Pero, porque, no me buscaste ella le reclamó Isis, y viendo como se acongojaba Adonis ante sus palabras ella sintió su orgullo de mujer complacido. Él suspiró hondo antes de responder para hacer acopio de tranquilidad, sabes que a ninguna la persona la tengo conmigo en contra de su voluntad, y en el momento que tu decidiste terminar conmigo ese fue tu deseo, yo no me opuse a ello. Y a pesar de eso te seguí amando, como puedes preguntarme que si ya no te amo, que clase de personas crees que soy, ¿Acaso crees que fuiste un pasatiempo para mi? Tu me hiciste sentir un amor.....muy.....muy....intenso y si mkiras en mis ojos veras la verdad de lo que te digo. Adonis estaba haciendo un enorme esfuerzo por mantenerse ecuánime, tenía hambre y se había propuesto disfrutar su desayuno cosa que haría incluso si Isis estaba ahi. por lo que la conminó a probar el almuerzo que en verdad estaba apetitoso. Esto aminoró en mucho el ánimo de discusión entre ellos. Adonis en cierto momento se acercó al oido de ella para preguntar en forma suave ¿A que has venido?, sabía de antemano que ella dificilmente confesaría que deseaba regresar, y por eso lo había querido ver.
Isis levantó la vista hasta encontrar la de él, pensó y deseo que Adonis la besaría. Él sintió que su toalla se aflojaba, llevó sus manos a la cintura y la ajustó de nuevo, luego llevó las manos a los hombros de Isis ella se estremeció al contacto, Adonis no fua ajeno a su reacción bajó sus manos hasta el talle, ella respondió echandole sus brazos al cuello atrayendolo hacia sí, se besaron con intensidad, él la alzó en sus brazos y ella se dejó llevar ambos se susurraban lo mucho que se habían extrañado durante ese tiempo sin verse, así la llevó al sillón de la sala e iniciaron un tórrido intercambio de besos y caricias, las cuales se sucedían incontenibles; ella retiró la toala de la cintura de él y lo acariciaba con fruicción en un momento por demás erótico para ambos, Adonis retiró las ropas de Isis con delicadeza y los dos se disfrutaron al estar piel a piel, se brindaron el uno al otro sin recato; ese momento estaba contenido en sus corazones; el destino corroboraba nuevamente que estaban hechos el uno para el otro. Varias veces se amaron hasta quedar exhaustos, extasiados. Adonis acariciaba el pelo de Isis al tiempo que le decía: Todo este tiempo solo ha habido una idea en mi mente y esa idea tiene que ver contigo.
De que se trata preguntó Isis verdaderamente interesada.
Quiero que tu compartas conmigo los amaneceres, estando tu entre mis brazos y que al despertar tu te encuentres a mi lado y te de a ti mi primera sonrisa de la mañana y vivir junto a ti lo que el destino nos depare. Al terminar de pronunciar esto los ojos de Adonis brillaban con igual intensidad que los de Isis. Ella dijó: Me complace mucho escuchar tus palabras, y ahora mismo estoy muy emocionada y feliz, pero quiero meditar mi respuesta y dartela posteriormente porque yo tambien he querido disfrutar a plenitud de tu compañia, y he anhelado durante mucho tiempo compartir mi vida contigo.
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