Interludio, 3

Categoría(s): cuentos de Caos

Primero, el sol. Una lluvia de plasma calentando el ambiente, el polvo, la gente, quemándolo todo. Acabo de terminar Farenheit 451 y tengo ese ánimo triste y dulcísimo de Bradbury, al cual le gusta incluso, destruír el mundo con ternura. Campos, alineados y listos. Llevo la libreta de predicciones. La gente se mueve en olas perfectas y la turbulencia es notable y se reordena, de acuerdo a la música.

 

Sagrario me mira, preocupada: tenemos que dividirnos. Marta la Muda lleva a sus propios chicos, así que no se ocupará de nosotros. Pasada la revisión, saco la libreta de notas. Tengo que predecir absurdos. El celular satelital suena. Cristián

-Cómo andan las cosas?

-Tengo que predecir

-Anotaste algo?

-Nada aún

-Bien, entonces comenzaré las preguntas…así, tendremos un margen, vale?

-De acuerdo. Así no podrán decir que lo inventé todo o que ya lo sabía. No he visto a nadie, de paso…

 

Trato de pasar desapercibida. Parece que es fácil entre 48 mil personas, pero no lo és. Uno se encuentra a quienes menos se imagina en medio de una multitud tan grande

-Quienes vienen?

Mi respuesta es inmediata

-Todos. No habrá pretextos esta vez. Vienen todos. Incluso, estará EL. Y tocará a Bela. Uniformes negros, pero informales. Bob lleva el cabello largo

-Qué tocarán?

-Casi entero el life on the murder scene. Y dos que nunca han tocado en vivo

-Estarán juntos? Tendremos frerard show?

 

De pronto, todo es oscuro. No hay respuesta

-No. No lo están ya. La tensión será incómoda. Y notoria. Tal vez uno de ellos haga algo. No lo sé

-“No lo sé”? No es tu estilo decir esas cosas; habrá desórdenes?

-Muy poco. Tocan sólo para niñas, en un sentido

-Tienes algo más que añadir?

Tomo aire. Un aire denso y caliente; me lagrimean los ojos.

-Las niñas se autoengañan, pibe. Esto NO es real. Fue un buen intento. Y están tratando desesperadamente de sostenerlo, pero no funcionará. Ellos cometieron un error al retroalimentarlo. Cuando presentemos ese escenario a Huxley, espero que nos deje en paz

-A eso iba. Qué posibilidades le ves a Hux?

-Sinceramente? Yo me dedicaría a alguien más. Ignoro por qué se está encaprichando con un imposible. Si hasta para él, que puede hacer tanto, es imposible, no debería bastarle como señal?

 

Casi pude percibir su desaliento. Creo que todos estábamos hartos del asunto. Era un fracaso rematado, en muchos sentidos. Quizá habíamos ejercido demasiada presión por el resultado, como obligar a una semilla a crecer en concreto armado. Con mucha vigilancia, cuidados y ambientes artificiales y controlados, tal vez habría crecido. Pero no de forma natural. Huxley estaba forzando las cosas a un sinsentido y de paso, enredándose en éste

-Qué harás si todo fracasa?

-No es la pregunta correcta

-Está bien, qué haremos cuando fracase?

-Quizá así Hux nos comprenda. Por primera vez, no tiene al tiempo de su lado. Primero, tendría que lograr no matarlo. Y después, ganárselo. Su proyecto inicial -darle una vida feliz, a su modo- simplemente no funcionó…es decir, no lo está haciendo. Podemos mentirle…pero no por mucho tiempo. Creo que eso es lo que lo tiene así, que en el fondo, sabe el resultado. Y no tiene el suficiente valor para matarse, pese a que ya no quiere seguir vivo…

-En verdad crees eso?

-"Uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos revela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada."

-Pavese?

-Más o  menos. Cambia “mujer” por “hombre” y para el caso, dá lo mismo. Comprendo que no pueda afrontarlo, pero esas son crisis de creación, también. Tendría que sacarle provecho

-Sagrario tiene razón

-En qué tiene razón?

-Dijo que eras cruel

-Sólo digo la verdad

-Pero eres cruel. E implacable, Tija…Huxley es…

-Alguien maravilloso, pibe. Esa es la verdad. Alguien tan genial que nuestras vidas serían un desperdicio de no haber estado cerca de él. Crees que no me molesta verle en ese estado por…un chiquillo?

 

La risa de Cristián fue absolutamente franca. Estática borrando la llamada, de repente. Me acerqué a la antena de transmisión. Su voz se recuperó

-…celosa…jajaja, estás celosa

-Puedes pensarlo

-Lo pienso. Y la creatividad de Huxley no ha bajado. Dos EPs y dos álbumes nuevos. Son como 15 canciones. Está sacando buen provecho del dolor, pese a lo que tú digas,  escritora

-Te daré un punto a favor por eso. Lee la crónica en el internet. Nos llamamos mañana, vale?

-De acuerdo. Y Tija…

-Dime

-Lamento que estés celosa

 

Me reí, un poco

-Bueno, yo sí sé reconocer cuando pierdo. Bye.

 

Me aproximé al escenario, leyendo a la gente, con toda calma. Es algo que siempre me ha gustado hacer. Maquillajes y pelos coloridos, mezclilla y polvo caliente. Helados, agua y cerveza. Comida rápida. Más gente. Especie humana de todos los tamaños y colores y edades. Incluso niños. Camisetas con los emblemas de todos los grupos. Trato de percibir un campo nuevo. Nada. De pronto, me topo con él.

 

Andy

Me guiña un ojo. Qué demonios está haciendo aquí? Pero si la pregunta es tonta. Está haciendo lo mismo que yo. Lo mando Hux? Claro que no. Vino por su cuenta. Está ansioso de ganar puntos a su favor, de comandar a todos los recién nacidos de esta primavera que son sólo unos cuantos –siete u ocho- y de demostrar que puede ser digno de vivir al lado de Hux algún día, como hoy está Oli y el resto, estudiando el arte de ser un perfecto asesino…sin matar jamás a nadie.

 

Más alto que yo, los ojos de un negro tan profundo como el de su cabello y la aparente inocencia en su sonrisa son de temerse. Es el mismo niño dulce que trató de asesinar a la anciana Eve y que puso en riesgo a La Muda. Quizá está deteniendo mis campos. O creando falsos. O no me deja sentir nada.

 

Saco los lentes oscuros que nos diseñó Shelly y me los pongo. De inmediato, su mirada deja de hacerme efecto y lo miro tal y como es; un adolescente tímido y asustado, engolosinado con el maligno poder que tiene ahora. El se da cuenta; es inútil que intente algo. No puede matarme y tampoco puede usarme. Aparece un gesto de fastidio en su rostro infantil. Le sonrío y me acerco a saludarlo

-Qué hay?

-Nada nuevo, Tija…cómo van tus predicciones?

-Caminando

-Podría adelantarte algo…

-NO!!!!-la gente que nos rodea se vuelve a mirarnos- Nnno, es decir, sabes que no debo de saber nada…

-Pero estoy entre los fans que irán a la fir…

-No me interesa, Andy-cambio de tema-Cómo está Hux?

 

Su rostro cambia. Huxley se encarga siempre de que todos los que lo rodeamos sintamos una especie de apetito por él y Andy no es inmune a este sentimiento. Puedo leerlo. Está tan celoso como yo y aún más inseguro

-Ya sabes cómo está. Nada lo compone…crees que podamos ayudarle?

Recuerdo que soy adulta, más que el

-Espero que sí

 

El evento comienza. Y la lluvia. Oleadas de viento y lluvia increíble, en contraste con el enorme calor que ha hecho…La lluvia se arremolina alrededor de la gente y la gente baila y canta como enloquecida. El agua jamás toca el piso. Es impresionante ver el polvo del piso saltar al aire y como la lluvia no lo detiene. Dejo que moje mi rostro e intento saber si sabe a vino, como dice Clarice en Farenheit. De pronto, estoy triste. Detesto los ciclos y sus cambios de ánimo. Algo ruge en mi interior. La gente ruge afuera.

 

Involuntariamente, miro por primera vez el escenario. Uno de los técnicos lleva una guitarra con el nombre escrito al lado; Bela. Es un golpe seco en el estómago. Entonces, eso confirma todo. ÉL vino. Veremos qué sucede. Percibo a Sagrario, en alguna parte. Y a Andy. Me duelen los hombros, ardidos de sol y lluvia. La gigantesca pantalla los anuncia: los reconozco. Ahora, no puedo disfrutar de nada. No estoy para ello, sino para leer, para leer con todas mis fuerzas. Me acerco a codazos, hasta el sostén de la cámara grúa. Sé que hasta ahora, lo que predije se ha confirmado, sin que yo tuviese información alguna. Queda por ver si pasa algo. No puedo evitar sonreír y se me empapan las manos cuando reconozco la familiar y pequeña figura, los guantes negros de esqueleto sin las puntas de los dedos y el cabello, cortado como yo lo llevo ahora. No escucho la voz de Gee desde afuera, sino en algún lugar dentro de mí. En ese instante, percibo que no ocurrirá nada. Absolutamente nada. Que todas mis predicciones son ciertas. Que Huxley se nos morirá pronto o tendremos que hacerle lo que le hizo Eve cuando murió Leonardo; anestesiarlo un medio centenar de años.

 

Un punto de tensión en el tejido del campo.

 

De pronto, EL se arroja al piso, de rodillas, la guitarra en las manos. Gee lo mira dos larguísimos segundos. Percibo  que la distancia es artificial. Algo está ocurriendo, pero en ese momento, un chorro de agua –el tubo de la grúa- me empapa la cara. Doy un salto; Gee masturba el micrófono y obtiene un alarido sumamente corto de la gente. Eso fue todo. El “algo más” que yo sabía que iba a pasar. Ah, todos visten de negro. Informal. No resta nada.

 

Estoy partida en dos; el éxtasis de la música y el más profundo de los desalientos. Lealtad, al fondo. Eso es lo que siento por Huxley, más que cariño en sí. Escucho a Andy llorar dentro de mi mente, el delineador escurrido en su joven cara. Miro la de preocupación de Sagrario…

 

En un eco sordo, lento, la gente se retira, despacio. 12 horas de música drogan a cualquiera con endorfina suficiente como para andar trepado en nubes sin necesidad de yerba alguna. Me preparo para entregar malas noticias

 

No sé dónde hace más frío, si dentro o fuera de mí. De pronto, ideas. Saco la libreta

 

No vale la pena ser

diferente?

Por qué los demás

nos temen a ese grado?

 

Doloroso me es

el camino que has tomado

Indefinido, serpeante

Necesitado de “normalidad”

De la aceptación de la

gente –del resto-

 

La mitad de mí no puede

creerlo

La otra mitad reposa

frustrada

…otros dos que dan marcha atrás…

No sabes cuánta tristeza siento

Camino a ciegas

Después del sol brillante

La lluvia de noche

El viento –alfileres- en la cara

Solo me queda

La definitiva ausencia

Aprendí a caminar sin ti, como idea

Sin nada

Las cuentas de la mala

Pasan por mis dedos

Orando por ti, por él

 

En verdad

Me siento perdida

Sin la idea de ustedes

No consigo reaccionar…

No puedo escribir

Mi mano se detiene ante la pena…

 

No considero luto más grande

 

La gente sigue caminando a mi alrededor. Encuentro a Sagrario en el punto de reunión, junto con Marta y sus chicos, quienes hablan animadamente su lenguaje a señas, alzando las manos como si gritasen. Uno de ellos, altísimo, David, de paso tiene la mirada nerviosa del hiperkinético. No ha dejado de saltar y todos ríen. Andy se reúne con ellos. Ellos no saben lo que él es. No saben que tan igual es a ellos.

-Acertaste en todo…-dice Sagrario

Me limito a suspirar y asentir

-Deberías al menos sentirte satisfecha…

Me froto los cabellos, aún están empapados

-Créeme, Sagra, pese a lo que tú y Cristián piensan, no me gusta lastimar a nadie.

-Y ahora?

-Ahora, que el resultado ha sido el previsto desde que iniciamos con esta estupidez, presentaré mi renuncia de inmediato. Y Huxley tendrá que aceptarla…tenemos un límite para dirigir los flujos y los campos. Por algo pasan las cosas y esto estaba condenado a no darse, desde el principio

-Pensé que eras enemiga de “por algo pasan las cosas”. Pensé que creías que podíamos dirigirlas

-Russell

-Quién Russell?

-Bertrand Russell…

-El no dijo nada de Caos

-No. Le preguntaron si moriría por sus convicciones. Dijo “No. Podría estar equivocado”. Esa es la ventaja de la ciencia. Y los errores son sanos de cometerse, Sagra. Nunca sabemos nada…esa es la verdad

Sagrario me miró, una sonrisa diminuta

-Qué, ahora?

-No renunciarás

-Claro que lo haré

-Oh no. No lo harás. Te equivocaste ahora y sólo encontratrás mejores y más retorcidas formas de hacerlo Tija, no intentes engañarme. Y Huxley es igual de necio que tú, los dos sois iguales, por eso te eligió. Y ambos se están retando mutuamente, para ver de lo que son capaces –soltó la carcajada al fin

 

No le conteste. Tal vez tenía razón. Más de lo que podía admitirme. Algo se me pegó en el tenis; una foto de Gee, enlodada. No pude evitar sonreír y la guardé en mi bolsillo. Caminamos, cansadas, hasta la salida del parque. Estaba lloviendo otra vez.

 

JUSTIFICAION TEÓRICA

Sobre la misma línea del anterior interludio, Tija nos demuestra de lo que és capaz. Sobre la realidad -mis propias predicciones- acerté en todas. Nadie -ni siquiera el MCRmy, que es el club oficial- sabían la alineación final del grupo, si vendría Frank o no y cuál guitarra tocaría -Si a Bela o a Sinatra- ni cuál uniforme usarían. Adrede, frené toda la información los últimos días. Tenía que resultar, porque así son las leyes de la intuición. Pero no estoy satisfecha. Espero que el monólogo de Huxley, antes de enterrarle por cien años, esté listo pronto.

Namasté y gracias por leerme. 

 

 

 

Registrarte y comentar la historia

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Anunciar    -     Publicar poesía