I
-Es un campo, señor. Reviste todas las características de uno. Con creodos y propuesta. Incluso los niveles de turbulencia, mas la vuelta al orden por las bifurcaciones
-Atractor extraño?
-Con toda seguridad- Rupert señaló la gráfica. El biólogo sabía menos de teoría del Caos que su interlocutor, pero se había preparado bien y podía seguirlo. Señaló la gráfica-uno de ellos funciona como tal. El otro, equilibra la mariposa. Ambos dejan de ser eventos y vuelven al flujo laminar, tarde o temprano
Huxley asintió. Rupert se enderezó un poco. Pese a ser hábil y amable con las personas, le ponía nervioso asistir a las reuniones con su principal patrocinador, pese a la afabilidad de éste
-Qué necesita, doctor?
Rupert saltó, involuntariamente. Estaba tratando de clasificar qué clase de animal sería Steven Huxley un truco que usaba para memorizar y para evaluar a las personas- y la imagen de algo más salvaje y aterrador de lo que pudiera imaginarse aunado a la suave voz de Huxley lo habían asustado
-Todo ha marchado muy bien, señor. Su ayuda ha sido básica, fundamental y generosa hay toda una serie de experimentos que están marchando bien, lo que nos dá la base para intentar los Siete Primordiales
Me concentré un poco. Todo lo que tenía que hacer era despejar su temor para leer cada pensamiento. Rupert era brillante. Elemental, pero brillante; una inteligencia que valdría la pena aprovechar, mientras estuviera vivo. Demonios, por qué había pensado eso? Mientras estuviera vivo. Busqué las palabras adecuadas
-Usted quiere saber por qué lo ayudo, doctor Shelly, podemos ir al grano?
Rup Shelly asintió e intentó sonreír
-Bueno, señor nuestro trabajo ha sido calificado como herejía; los escépticos nos atacan por todos lados y aunque los experimentos son funcionales, en su mayoría, no tenemos todavía un esquema completo de vigilancia y no es una causa prioritaria para una gran mayoría de investigadores
El beep del intercomunicador interrumpió a Shelly. Steven hizo un gesto de molestia
-Sip
-Jonathan, señor. Necesitan su firma
-Ok, dejalo entrar
Shelly sabía que Huxley se dedicaba a muchas cosas, pero no esperaba ver entrar a los tres toscos rockstars, tatuados, rastas y haciendo jolgorio y medio. Steven los miró por encima de los espejuelos y fue cuando Shelly pensó que el entrenamiento para manejar y crear campos mórficos a nivel mental, era algo que Huxley conocía a la perfección. En 15 segundos, firmó papeles y se deshizo de ellos sin que se dieran cuenta.
Huxley advirtió que Shelly lo había percibido. Sonrió, como niño mentiroso al que sorprenden haciendo una travesura
-Bien, ahora, ya sabe por qué apoyamos su investigación, doctor Shelly
El científico lo miró cuidadosamente
-Cómo lo hace?
-Hacer?
-Se bajó los lentes y los miró sin ellos un campo creado por mirada, de acuerdo a Aristóteles es teórico, es Rupert miró al techo, soltando una carcajada- una locura!! Y no hemos logrado constatar su existencia!!
Fue turno de Huxley para reír
-Cómo ?
-Lo adiviné? No lo adiviné, señor Huxley. Igual que usted. Método y años de observación.
-Tengo que aumentar sus fondos, Shelly. Llevo años esperando al sagaz científico que me descubra. Podría decirle cómo lo hago y jamás me creería de modo que no se lo diré. Pero le daré una pista; Aristóteles tenía razón. Concéntrese en probarlo. Y en cuanto a los expertos en Caos que necesito que entrene
Huxley puso las cuatro carpetas sobre la mesa.
II
Radiación de campo. Silencio. Luego, nada. El dolor en mi sien izquierda fue intolerable por segundos, así como la luz blanca. Me bebí el agua helada de tres sorbos, tratando de contener la ola de dolor. Mis rodillas golpearon el piso. Sagrario dejó caer los papeles, en cuanto me vió
-Tija!! Dios mío -Me tomó del brazo y me llevó hasta el sofá. Mi nariz sangraba. La imagen desapareció frente a mis ojos. Sagrario negó con la cabeza, molesta, mientras secaba mi nariz. Hice lo que pude para recuperarme del desmayo
-Qué fue ahora?
-No estoy segura. Una serie de imágenes, muy rápidas. El ruido blanco de un aeropuerto pero eso es obvio. Una tensión intolerable. Y dolor
Sagrario me pasó una toalla empapada, con la que envolver mi cabeza; el mechón me caía por un lado. No podía dejar de temblar. Las visiones comenzaron a deslizarse, una tras otra
-¿Por qué hacen eso, Sagra? Los matan, los acuchillan, los encierran en sótanos horrendos, los atan con cadenas, los atormentan con vampiros, abusan de ellos de todas las formas posibles, los drogan, los envenenan, los enloquecen y se supone que los aman qué no se dan cuenta?
Comencé a llorar
-No deberías preguntarlo
-Somos lo que somos, Sagrario!! Caólogas!! No adivinamos el futuro, no caminamos hacia el futuro; CREAMOS futuro!! No tememos a las consecuencias; DEFINIMOS las consecuencias cómo es posible que no se enteren??
Lloré, desconsodaldamente.
-Sólo son niñas están en sus inicios. Y no tienen entrenamiento
-Destruyendo? Asesinando?? Sabes las alternatividades horrendas que ocasionarán?? Con razón este mundo camina al revés!!!
Soltó la carcajada
-Exageras, querida. Como siempre
Cruzó los brazos; luego se recogió el cabello. Sabía que las dos tendíamos a perder la paciencia fácilmente. Quizá era un rasgo distintivo de las dos. O lo era de todos los nuestros el esperar resultados rápidos
-Cuántos has leído?
-980
-Pocos
-Contra 110 mil? Claro. Y estoy hablando de los sitios; de sólo texto, són 28 mil clasificados
Sagrario rió
-Detesto las estadísticas. No sé como tú y Cristián las adoran
-A veces, son nuestra única forma de medir las cosas, querida. Todo lo demás, es incertidumbre. Realmente podemos hacer un efecto?
Suspiró. Me gustaba verla suspirar, con el largo cabello rubio un poco revuelto. Realmente somos distintas; ella es una doctora de bata blanca. Y yo, una hippie de la vieja escuela.
-Y lo de Shelly?
-Después del ataque? Es un correoso. Te aseguro que alguien entre los de su equipo imaginó y creó el posible escenario. Un loco japonés hiriéndolo en el muslo con un kata y casi un milagro que no lo matara. No sé que decir. Ya sabes lo que opino de los casi milagros, Sagra
Ella asintió, sonriendo. Claro que ella tiene fé aún en Alguien o Algo. Pero yo no, y sabía que cuando ocurría algo que era casi un milagro, alguno de nuestros caólogos lo había estado programando, desde tiempo atrás y había seguido ese experimento paso a paso, pese a todas las turbulencias posibles, hasta verlo completamente desarrollado, con todas sus consecuencias
-Cómo va el dolor?
-Mal. No pasará hasta dentro de dos días, cuando se hayan ido
Nos miramos las dos, despatarradas en la sala
-Tija, no has pensado que cada paso hacia el protocolo de Telepatía te está haciendo más daño que bien?
-Yo no iré a a matar a Shelly, si te refieres a eso
El señor Sui había decidido asesinar al doctor Shelly después de participar en los experimentos de telepatía y escuchar voces que le ordenaban matarlo. Evidentemente, el asunto había desencadenado una enfermedad mental que ya existía.
Y mi rating
de aciertos rebasaba el 65 %, así que considerando el panorama, valía la pena
que continuase. Aunque
El problema principal era el dolor. Parecido a la migraña. Lleno de visiones rápidas, de sensaciones. Me imagino que eso es lo que debe sentir un escanner; chasquidos bruscos en su interior, electricidad, un instante de luz y dolor. Y ha capturado una imagen, de repente, sin enterarse. Su memoria de aparato, de computadora, no tiene capacidad para comprender la de la imitación de Dios que lo maneja.
-Luego entonces, Dios te maneja y tú eres el scanner que recoge las imágenes que El quiere que ambos vean. O que él necesita impresas
Las dos nos reímos
-Dudo mucho que alguien como yo pueda ser el instrumento de algún Dios
-Qué viste?
Tomé el cuaderno de notas
-Son mas bien sensaciones no sé cómo explicarlo. Las imágenes claras son momentáneas. Hacia el mediodía, escalofríos en mis brazos. Y luego, la absoluta certeza de que él pensaba en mí. Y luego, cambió; no estaba pensando en mí, sino en el otro. Por diez segundos orgásmicos, yo era ese otro. Una sobredosis de amor o de placer tan grande, que no tengo palabras. Más escalofríos. Y luego, las baldosas del piso, un piso blanco, deslizándose, el sonido de aviones y de gente. Una chaqueta oscura no tengo más imágenes
-¿Qué concluyes?
-Que están aquí o por llegar. Por la luz, es de día. Es obvio que vienen en avión, así que los ruidos de aeropuerto no cuentan
-Y Miles?
-Está dormido desde el amanecer. Si ha sentido algo, no le causan gran impresión. De sobra sabes que no le agradan siempre les dá la espalda cuando los escuchamos
-Eso podría ser una señal
-Marta no ha venido y es ella quien interpreta al gato
-No. Se está preparando para mañana
Tap tap tap. Mi pié contra el piso. Un fastidio. Doce horas de concierto, situadas en cinco diferentes puntos. Leyendo gente. Leyendo emociones, sentimientos. Y música.
-Qué harás?
Me encojo de hombros
-Preparo mi uniforme. Jeans, la camisola. Lentes oscuros, tenis
-Tenis?
-Así les decimos acá a lo que ustedes llaman zapatillas de hacer deporte
-Ah
-Y tinta azul
-Para?
-El cabello. Los chicos llevarán tinta plateada o rosa. Es su oportunidad para disfrazarse
Por un momento, nos quedamos calladas
-Entonces, son todas las imágenes que tienes?
-Todas. Y sigo sin comprender. Leer me lastima, sabes? Hace unos días, hablando con una de las niñas, le dije que lo escrito por ella me hacía llorar. Y se burló de mí. No me comprendió. Pensó que yo me burlaba de ella. No supe que hacer y me desconecté. Ayer, ayudé a Lolin y a Merche a diseñar un personaje; un zombie. Decidieron que había muerto envenenado. Y buscaron todas las formas posibles de matarlo; talio, sarin, todo lo que te imagines. Y sabes por qué se detuvieron? Porque se dieron cuenta de que matar a alguien con veneno, es horrible. Duele. Muchísimo. Y puedes tardar días en morirte. No es como en las pelis. Y, como es su personaje estamos hablando de alguien ficticio, no de carne y hueso- decidieron que mejor lo matarían de otra forma, que no fuese tan terrible ni implicase tanta maldad. El dibujo que hizo Merche para el cómic es tierno, dulce, infinitamente dulce tiene unos ojos - de repente, me dí cuenta a quien se parecía
-Es ?
-Jodido hijo de puta!! Me las pagará!!!
-Pero Tija, qué te ha picado?
Conecté
El agraciado rostro, los ojos azules y el cabello rubio sobre la camiseta negra no tardaron en definirse en la pantalla
-Vaya!! A qué debo el honor?- encantador, como siempre
-Guardémonos
de cortesías, Huxley
no te quiero cerca de los chicos. Ni los míos ni los de
Huxley me guiñó un ojo
-Sabes que no los tocaría
-Sabes que no confío en ti
Pese a la distancia, la tensión entre ambos podía respirarse claramente, como un gas helado y venenoso
-Pago muy bien por lo que están haciendo, Tija
-Lo que no te dá derechos sobre ellos, Huxley. Antes, había balas de plata. Ahora, hay cocteles antirretrovirales
Rió, su risa cristalina, adorable. Habría dado lo que fuera por callarlo con mi boca
-Me estás amenazando?- su leve rugir, agazapado al fondo de sí mismo. Me miró sobre los lentes. Comencé a temblar.
Sagrario puso mi mano en su hombro
Cálmate. Señas desesperadas.Me calmé
-Pongo a cada quien en su sitio, Huxley. Hacemos lo que nos pides para que se cumpla lo que quieres. No nos metemos con tus razones. Y de paso, no es fácil, así que te suplicaría que
-No te preocupes. No soy capaz, pese a que no lo creas tienes alguna novedad?
Su mirada perfectamente fría. Azul. Los lentes en su sitio, de nuevo. Respiré
-Están aquí. Desde hace algunas horas.Estaremos observando
Yo era un pequeño insecto, atrapada en el alfiler de su mirada. Alfiler de acero
-Me gustaría saber por qué los mataste
Estaba acostumbrada a los trucos y maldades de Huxley, pero seguían molestándome. El sabía que yo sabía lo que él sabía. Un conjunto de saberes. Complicidad mutua y guiño de por medio
-Es decir, estás aterrada por lo que escriben las niñas, como las llamas. Te condueles y tú haces lo mismo, sobre el papel? Ése es el escenario que me estás creando? No contradice el trabajo del resto del equipo de Shelly? Por cierto, por si les interesa, ya se encuentra mejor
Tragué saliva. Sagrario arrugó la nariz, detrás del monitor. No te enfurezcas. Paso a pasito, Tija. O ya sabes lo que pasará
-Estoy cansada de ellos, Huxley. No me interesa lo que no sigue mis patrones ni puedo plantear ecuaciones de la forma que quieres, con tantas variables que ni siquiera un SQUID o un KRAKEN podrían manejar. Desperdicio mis campos en una causa perdida. Y necesito trabajo en serio y no esto. Me molesta
-Qué? ¿Que eres una neurótica perfeccionista que quiere dominar el mundo a su modo? Por favor, Tija, eso ni siquiera yo puedo hacerlo Hace mucho que se me quitaron las ganas de jugar a Dios, sabes?
El frío en sus ojos pareció derretirse. Nuevamente, ambos sabíamos lo que estaba pensando el otro. Huxley, en él. Y yo, en que Huxley pensaba en ÉL.
Recordé lo que nos dijera Morgan, el enviado de Shelly
-Hux, si tú también eres capaz de coordinar un campo, si puedes crearlo para qué..?
-No funcionan así las cosas, querida. Yo no debo saberlo, para que funcionen. Por eso, ustedes sueñan por mí
Me dí por vencida y bajé la mirada
-Podrías estar aquí mañana, hoy mismo, intentar algo de algun modo. Está vivo aún
Su voz fue suave. Sagrario me hizo una mueca. Qué cruel eres!!
-Sabes de sobra que no puedo tienes que hacerlo tú.
-Pero
-Eres la mejor. Y escribes bien. Y tienes a los mejores y más desquiciados. Por favor por favor no lo arruines percibí la desesperación en su voz. Increíble ¿Qué podía faltarle? Ni juventud sería eterna, debido a su condición- ni belleza ni dinero ni siquiera amor.
-Necesitaría algo como el tablero de cristal
-Cristián sigue diseñando un KRAKEN adecuado no vuelvas a matarlos
-Tengo que deshacerme de los personajes. Me está afectando. Mi siquiatra
-Fuentegracia dice que estás estable. Puedes soportarlo hazlo por mí
Nuevamente, aquel acento de ruego desesperado.
Manuel Fuentegracia era mi siquiatra desde hacía años. Vigilaba todos mis ciclos. Ambos sacábamos buen jugo de mi bipolaridad; él trazaba perfiles criminales con mi ayuda y yo me mantenía razonable gracias a su batería de químicos. Y Huxley pagaba todo. De pronto, la amenaza constante de la locura me volvía hipersensible. Y telépata. Claro, necesitaba cuidado y evaluación. No podía hacer caso a todas mis visiones; podían ser meros juegos del lado oscuro. Pero para eso servían las estadísticas; porque ellas confirmaban mis aciertos.
Esa misma sensibilidad me hizo reconocer la mirada precisa de Huxley. No estaba molesto. No me amenazaba con el terrible don de sus ojos. Estaba desesperado. Humanamente desesperado, él, que era tan inumano. Frágil, a punto de quebrarse, los labios entreabiertos, la punta de uno de sus colmillos asomando. Podía jurar que sus dedos temblaban
No podía negarme. No podía escribir más sobre ellos, eso era todo. No eran mi tema podían irse al diablo- ni mi especialidad. Era como poner a un cirujano a rebanar jamón en una tienda, sólo por el hecho de que sabe manejar bien un cuchillo. Pero de eso se trataba el Caos, el Orden Complejo, de hallar órdenes diferentes, con distintas reglas.
-Lo lamento. No voy a arreglar el texto. No corregiré ni una línea y sabes por qué? Porque lo soñé, Huxley. Estoy impidiendo que pase, al mencionarlo. Vé con Morgan o con el mismísimo Shelly y consulta los archivos de sueños. No tienes idea de cuantos se cumplen y de ellos, cuántos quedan sin mencionar. Como tu mismo lo dices, si vienes y lo persigues, no podrás conseguirlo. Por eso, nos pusiste a soñar en tu lugar. Es una contradicción doble. Y no sé si es un presentimiento. Si sólo es un temor, no pasará nada
-Desviarás la trayectoria. Tardará más
-Ya saltamos las condiciones iniciales es tarde para eso. Y te aseguro que se les han ocurrido formas mucho peores de matarlos, a las niñas
Ambos nos quedamos callados. Pensé en Cristián, desesperadamente. Necesitaba que llamara o algo. Que me alejara de Huxley. 10 mil kilómetros y me estaba contagiando su frustración
-No me acercaré a los chicos. Créeme.
La imagen se apagó, repentinamente. El suspiro de las dos fue simultáneo
-Y ahora?
Me froté los ojos con las manos. Repentinamente, el dolor se había ido. El campo había desaparecido. Sabía que tendría un momento de paz, ahora, antes de la siguiente oleada. Y cuando ésta llegara, para eso estaban las tabletas.
-Ahora, hay que preparar todo para mañana, Sagra
-Corregirás ese cuento?
Lo pensé dos minutos
-No lo sé. Tal vez después del concierto. Tal vez cuando termine los dibujos. No lo sé.
Apagué la computadora.
JUSTIFICACIÓN TEÓRICA
Un SQUID es un interferómetro magnético, a nivel cuántico, hecho con un metal superconductor. Es la base de una malla cuántica, que podría usarse para computación cuántica...lo que incrementaría la memoria de cualquier computador a nivles por hoy desconocidos. Un KRAKEN es un súpercomputador teórico, formado por series de squids, con un superconductor que funcione a temperatura alta y no a cero kelvin. Teóricamente, un KRAKEN tendría el mismo tipo de capacidades y adaptabilidad que un ser humano, en un sentido, y las rebasaría, en otro. Tija necesita por lo menos el primero, para poder calcular todas las posibilidades de su algoritmo. Y no quiere hacerlo, sin importar cuanto pague Huxley. Seguiré con esta historia sólo para deshacerme de ese par.
Namasté y gracias por leerme.
p.d. No me gusta matar a nadie. No soporto eso. Ni en el papel.
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