


| Escritor: | monikageller |
| Públicado: | 18/03/2008 |
- ¿De qué zona?
Durante un momento me quedé callada. Lo típico. ¿Y si le conocía?
- Por arriba de la feria contesté. Ala, ya estaba hecho. Lo había dicho.
- Qué lejos, corazón.
Cerré la ventana. Otro que no vale. ¿Qué es eso de llamarme corazón a la primera de cambio? En ese momento me acordé de Valentín. Él jamás me había llamado corazón. Me encantaba cómo me trataba. Me acordaba de cada detalle, y eso que hacía mucho, mucho que lo dejamos. Bueno, que me dejó.
- Toc, toc?
Otra ventana se abrió. Nick: Paul. ¿Le contesto lo típico? ¡Qué rollo!
- ¿Quién es? si me hubiese visto la cara te aseguro que no habría seguido.
- El jinete de tus sueños.
Ná, otro menos. Mejor cerrar el ordenador. Valentín me iba a regañar. Lo estaba intentando. Con lo tímida que eres Prueba el chat. No seas tan negativa ni te cierres en banda tan pronto. Al fin y al cabo, tienes sólo 30 años.
Recordarlo era un hachazo.
- Hola.
Por fin se abre una ventana con una frase que no me enfada.
- Hola.
Sí, soy seca, qué le vamos a hacer. Es un defecto que debería cambiar. Pero también debería dejar de fumar y perder algún kilo que otro.
- ¿Edad?
Me gusta, va al grano.
- 30, ¿tú?
- 44, ¿te importa?
Yo lo había intentado. Por la noche hablé con Valentín.
- Eres muy negativa.
- ¿Negativa yo? No, de ahí no puede salir nada bueno.
- Ya sabes que es repetitivo, pero sigue intentándolo, a mi me fue bien.
- No, no lo voy a intentar. No me voy a poner a buscar en el chat algo que ni siquiera sé si quiero en la vida real.
- Yo te digo, que el día que menos te lo esperes, le conocerás. Así conocí yo a mi novio, y ahora no concibo nada sin él.
No me lo recuerdes.
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