Aquella noche Laura no podía conciliar el sueño. La película que había visto en la televisión le causaba pavor. Se le repetía cada una de las imágenes mas terroríficas de aquel film. Aquello era demasiado sangriento para su inocente conciencia.
Se abrigo en la cama, tapándose hasta la cabeza intentando protegerse así de no sabia que. Aunque tener las sabanas por la cabeza le aumentaba la sensación de inseguridad. Era como si alguien fuese a aparecer y darle un susto de muerte. Por lo que decidió correr el riesgo de destaparse un poco.
Busco en su cuarto, un objeto con el que pudiera entretener su mente y de esta manera alejar sus temores. Pero por mas que busco no hallo ninguno de interés, ni tan siquiera aquel póster de su cantante favorito consiguió alejarle aquellos pensamientos. Sin saber muy bien como, su mirada fue a topar con los ojos de una muñeca de porcelana de la estantería.
De siempre aquel juguete que le había regalado su abuela cuando era muy pequeña, le daba pánico. Aquel rostro pálido le recordaba al rostro de un cadáver. Y aquellos ojos celeste, mirando a la nada le inquietaban. Era como si se dedicara a vigilarla, con su traje de época queriendo dar la impresión de niña inocente. Tuvo ganar de levantarse y darle la vuelta para que le dejara de mirar, pero mas miedo le daba de moverse de allí.
Atrapada por la magia de la muñeca, la miro a los ojos, y vio reflejado en sus pupilas el vaso de agua que había en la mesita de noche, lo que le incito a tomar un trago para calmar los nervios, aunque no se atrevió a hacerlo.
Tal vez fuera que en el interior del vaso vio unas pequeñas burbujas señalaban al lado
izquierdo de la habitación, justamente donde estaba el armario. Según siempre le habían
contado dependiendo de donde saliesen las burbujas en el vaso de agua, en esa parte de la habitación vivirían los espíritus.
Miro al armario y vio la puerta abierta, lo que le hizo pensar que de allí pudiera salir
cualquier cosa. Además las cortinas se movían por el frío viento de la noche. Toda estas
cosas, amilano su animo, ayudándole a dar el paso de no permanecer en la habitación. Sin dudarlo dos veces, puso sus pies desnudos en el gélido suelo, sintiendo como un sudor le recorría la espalda de tan solo pensar de que una mano saliese de debajo de la cama, arrastrándola a su interior.
A todo correr salio del cuarto, buscando el refugio de la cama de sus padres. Pero para llegar hasta allí debía cruzar un largo pasillo, para encontrar al final de este un enorme espejo de cuerpo entero. Anduvo con rapidez y paro frente a el, descubriendo en las sombras su silueta reflejada. Se observo con detenimiento, viendo en el, la niña asustadiza y mimada que era, lo que le provoco la risa, anda que asustarse por cuatro tonterías, ella que era casi toda una mujercita como solía decir su tía Encarna. Pero toda la alegría se evaporo en un momento cuando tras su espalda vio pasar una sombra, lo que le sobresalto. Tal vez fuera su hermana Lucrecia que había ido al baño. Por si acaso, no espero a comprobarlo, entrando en el cuarto de sus padres, metiéndose de un salto en la cama, en medio de sus progenitores. Solo cuando se sintió lo suficientemente segura logro conciliar el sueño.
Sin saber muy bien como, Laura se despertó en medio de un bosque solitario. Seguía siendo de noche, y el sonido de un búho daban un cierto aspecto tétrico al lugar. Nerviosa intento escapar de aquel paraje, corrió sin rumbo concreto, llegando a la orilla de un lago. Un impulso irrefrenable que no podía controlar por mas que quisiese, le animaba a adentrarse en sus aguas, viéndose al poco con el agua al cuello, nado infatigablemente intentando salir, pero por mas que lo intentaba sus esfuerzos eran en balde. Con los brazos cansados por el chapoteo, la fuerza le fallo, hundiéndose hasta el fondo del lago. No podía salir, su cuerpo se hundió hasta dar su pies con el fondo. El agua comenzó a introducirse por cada una de sus vías respiratorias. Su muerte estaba resultando lenta y dolorosa, de la forma que siempre le había causado mas pavor para morir.
Pero su animo se mejoro al darse cuenta de que todo aquello había sido. Aunque aun no se sentía tranquila del todo, por lo que levanto la cabeza para ver si sus padres estaban a su lado, dándose de bruces con que se encontraba en un ataúd. La sensación de agobio y falta de aire se incremento aun mas que en el agua, y con terror incomprensible araño la caja hasta caer exhausta.
Solo cuando llegaron los primeros rayos de sol logro descansar plenamente, pues el
aterramiento sufrido la pasada noche habían llevado a Laura a la muerte. Incluso instantes antes de morir sintió miedo, que le esperaría detrás de aquel túnel luminoso, existiría tal vez algo....
...En los rincones mas oscuros se esconde los monstruos que atormentan nuestros
corazones...
Edu Rodríguez .
Dedicado a todos aquellos que alguna vez en la vida haya sentido miedo, en especial a
Beatriz, la mayor fuente inspiración de este relato.
|
Imprimir |
Enviar historia |
