Infidelidad

Categoría(s): Infidelidad, desamor, olvido

Todavía recuerdo la noche que cambió mi vida, una noche que me hizo venir hasta aquí, a contarles esta historia.

 

Todo comenzó una noche de 29 de diciembre cuando Isabella, mi esposa, se encontraba en casa y yo regresaba de mi trabajo, en un día como cualquier otro llegué con las esperanzas de encontrarla esperándome en la cama para dormir, lo que nunca me imaginé era que en mi lugar estaba uno de los ex novios de ella.

 

-¿pero qué significa esto Isabella?- pregunté

-amor, no es lo que parece-

-pero qué quieres piense, ¿que estaban jugando?-

 

En aquel momento sentí tanta rabia que tomé a aquel hombre y lo eché a la calle con toda su ropa, Isabella estaba tratando de explicarme las cosas.

 

-Jesús, por favor escúchame-

-no tengo nada que escucharte, lo que vi me dejó convencido, eres una zorra, una maldita zorra que se aprovechó de mi, claro, como viste en mi un jovencito que podía satisfacerte durante un tiempo para engañarlo cuando no te sirviera para más ¿sabes algo?, me largo de esta casa, no quiero verte el resto de mi vida-

-Jesús, déjame explicarte lo que pasó-

-no quiero explicaciones de nada, llamaré mañana a mi abogado para iniciar los tramites de divorcio-

 

Esa noche salí de la casa y llegué a mi apartamento, allí me emborraché con algunas botellas de aguardiente que tenía guardadas y dormí muy poco.

 

Al día siguiente desperté con dolor de cabeza, pero no fue impedimento para llamar a mi abogado, el cual llegó en cuestión de minutos, le expliqué uno a uno los motivos por los cuales quería divorciarme de Isabella, me explicó que sería un largo proceso a causa de la repartición de los bienes que ambos poseíamos.

 

En cuestión de días Isabella y yo nos volvimos a ver, pero esta vez fue en la notaría para firmar nuestra acta de divorcio, el notario nos dio unos minutos para que habláramos.

 

-Jesús, escúchame, por lo menos un minuto, para explicarte lo que pasó-

-está bien, hazlo-

-Jesús, yo nunca quise engañarte...-

-no quiero seguir escuchándote, ya con eso me basta, zorra-

Isabella me dio una cachetada por haberle dicho esto, no hice nada para defenderme.

-tu me provocaste-

-en cuanto a la repartición de los bienes, te regalo la casa y las acciones que tengo en tu empresa, en cuestión de días me iré para los EE.UU.-

-no te importa dejarme aquí-

-lo único que dejaré aquí serán los peores momentos de mi vida, allá estaré feliz porque nunca más volveré a ver tu cara-

-Jesús, no me digas eso-

-te lo digo y te lo repito, además tu ex te hará feliz en la cama, el tiene tu edad, el te puede dar lo que yo no pude-

 

Al terminar el proceso de divorcio vi como lloraba Isabella, pero no me importaba, porque me iba a conocer a mis parientes en los Estados Unidos, algo que añoré con mucha ansiedad.

 

Al llegar allá busqué la dirección de la casa de mi abuelo, por suerte me recibieron y me dieron una habitación.

 

-bueno Jesús, esta será tu habitación-

-Gracias tío Juan-

-tu abuelo nos habló mucho de ti, el tenía una foto de cuando eras un bebé, es el único recuerdo que teníamos de ti, pero has crecido muchísimo-

-¿y mi padre? ¿usted sabe por qué me abandonó?-

-el no te abandonó, tu mamá le dijo que nunca más se acercara a ti, ella no lo quería...-

-entonces por qué me tuvieron a mi-

-según tu mamá porque fue en una noche de rumba, pero tu padre te quizo, aún sabiendo que no amaba a tu mamá-

-y dónde está-

-en su trabajo, viene esta noche, se sorprenderá cuando te vea-

-si, seguro-

 

El tío Juan se portó muy amable conmigo, lo mismo hicieron mis primos, iba a aprender mucho de esa familia. El reencuentro con mi padre iba a enseñarme muchas cosas, tendría que lidiar más tiempo con el.

 

Durante varios meses viví muchos buenos momentos, trataba de no pensar en Isabella y mis primos me llevaban a todas partes, conocí muchos lugares y viví las mejores experiencias de mi vida allá.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recuerdo que una tarde de verano uno de mis primos, James, me llevó a una tienda de piercings, me dijo que la dueña era una mujer muy abierta y que podía ayudarme a olvidar a Isabella. La dueña del local, una mujer de unos 32 años de edad, de cabello rubio, ojos verdes y de una sonrisa muy particular, tenía piercings en la lengua, nariz y labios.

 

-hola James ¿qué te trae por acá?- preguntó

-traje a mi primo Jesús que vino desde Colombia-

-un Colombiano eh-

-y en qué parte se va a hacer un piercing-

-no, el no vino a hacerse piercings-

-¿entonces?-

-se acaba de divorciar de su esposa y necesita tu ayuda-

-pobrecito ¿qué te hizo tu esposa Jesús?-

Mi primo se fue dejándonos solos.

-la encontré con otro hombre-

-y qué hizo para que se divorciaran-

-tuvo relaciones con el, los encontré acostados en mi cama-

-¿le pediste explicaciones?-

-no, ella trató de dármelas, pero no las quise escuchar, es más, no las quiero escuchar-

-Jesús, si tu esposa te hubiese dado sus explicaciones ¿estuviesen juntos ahora?-

-para qué las querría escuchar si me iba a decir que necesitaba deleitarse con un hombre de su edad-

-¿y cuántos años tiene ella?-

-36, yo tengo 20-

-Jesús ¿cómo puedes comprobar que era eso lo que ella quería?-

-para qué saber algo que está mas que claro-

-pues no, no está claro, tienes la mente cerrada a pensar algo que solamente imaginas y eso está errado porque, primeramente, tenías que escuchar su versión de los hechos ¿qué tal si ese hombre abusó de ella y tu solamente la juzgaste porque se acostó con otro?-

-pues entonces házmelo saber de una vez-

-¿ella te ama?-

-no lo sé-

-¿cómo la conociste?-

-todo comenzó cuando tenía 18 años, acababa de heredar la fortuna de mi abuelo, 1300 millones de dólares, sabía mucho de negocios, entonces decidí comprar las acciones de una empresa muy reconocida por sus productos de belleza, entonces allí la conocí, ella era la dueña de la empresa y quería hacerme un examen para probar mis conocimientos en los negocios, al ver que era muy bueno habló conmigo acerca de mi pasado, después de ganarnos mucha confianza nos hicimos novios y pasé unos momentos muy lindos junto a ella, un día terminé con ella por culpa de mi madre, pero todo se solucionó y volvimos a estar juntos, luego de unos meses nos casamos y vivimos tiempos muy felices, hasta que me engañó-

-según lo que me has dicho esta no es una mala mujer, ella te ama-

-si me amara no se hubiera acostado con otro tipo en mi propia cama-

-como veo que estás empeñado en olvidarte de ella te voy a dar una opción, será una prueba-

-usted dirá-

-primero que todo, no quiero que te hagas falsas ilusiones con esto. Quiero que hagamos el amor ¿serás capaz?-

Pensé bastante antes de decirle:

-y mucho más-

-entonces que no se diga más, quiero verte aquí esta misma noche, como a las 11:00-

-¿por qué no en tu casa?-

-porque mi esposo e hijos están allá, aquí estarás cómodo, tengo una habitación personal con suficiente espacio para los dos-

-y si tu esposo nos descubre, no puedes hacerle esto-

-el no se dará cuenta, está de viaje-

-aún así no debes engañarlo-

-sólo será una noche-

-pero aún así no haré el amor con una mujer casada, además no se cómo te llamas-

-me llamo Michelle-

-ni si tuviera las ganas lo haría contigo-

-Jesús, por primera vez, mírame como a Isabella-

-es algo imposible, pero haré el intento. Entonces quieres que esté esta noche a las 11:00-

-si-

-entonces espérame y prepara algunas agujas que me haré algunos piercings-

-ok-

 

Aquella noche llegué a la hora indicada, la encontré muy ansiosa.

 

-muy bien Michelle, aquí me tienes para hacer lo que me pediste-

-entonces qué esperas ¿llévame a la cama y hazme sentir tuya-

 

Aquellas palabras fueron recuerdos con Isabella, aún en la cama sentía sus besos, sus caricias, sus abrazos y su voz, no podía dejar de pensar en ella, hasta creo que en varias ocasiones repetí su nombre. Michelle se mostró satisfecha con aquel momento de satisfacción para ambos. Descubrí que tenía piercings en sus genitales.

 

-eres un experto haciendo el amor Jesús-

-esto es porque me olvidé de Isabella-

-y creo que si lo hiciste-

-cambiando de tema ¿preparaste las agujas?-

-si ¿en qué partes te harás piercings?-

-en la Lengua, cejas, labios, nariz y pezón-

-¿y en tus genitales?-

-pensándolo bien, si-

 

Fueron seis dolorosas perforaciones, pero que valieron la pena, me sentí mucho más aliviado y dejaba de pensar en Isabella cada día más. Con el paso del tiempo me hice un tatuaje en la espalda, un dragón enrollando una cruz, comencé a fumar y me acostaba con muchas mujeres.

 

Algo tan irónico que me pasó fue una noche de julio, llevaba cinco meses viviendo en los Estados Unidos cuando volví a ver a Isabella, claro, aún no la reconocía, la vi llorando en un parque, parada frente a una fuente, me le acerqué despacio y le pregunté:

 

-¿por qué llora señorita?-

Al voltear la mirada nos sorprendimos mucho.

-Jesús, pero ¿qué te has hecho en la cara? Estás todo lleno de piercings-

-Isabella, no has cambiado nada-

-¿por qué te has hecho tantos piercings? Ese no era el Jesús que conocí años atrás-

-porque he vuelto a nacer, el Jesús que conociste allá en Colombia murió el día en el que decidiste acostarte con tu ex-

-pero si no has dejado que te explique las cosas-

-para qué quieres explicarme algo que está más que claro, tu querías estar con alguien mayor para que te hiciera sentir mujer-

-eso no es así-

-sea lo que sea ya no quiero saber lo que pasó en verdad -

-pues no descansaré hasta que no sepas la verdad-

-¿y qué haces aquí?-

Isabella se quedó callada y se fue corriendo, no hice nada para alcanzarla.

 

El hecho de que no quisiera ver a Isabella no era impedimento para dejar de pensar en ella, todos mis sueños eran junto a ella, no había un momento de mi existencia en el que no me pasara por el pensamiento, pero mi orgullo me tenía cerrado a olvidarme de ella. Si en algo pensaba bastante era en un buen momento para estar con Michelle, pensaba que era el clavo perfecto para sacarme a Isabella del corazón, aunque tuviera esposo e hijos. Quise acudir a ella para pedirle un buen consejo.

 

-Jesús, si esta mujer no te respondió a tu pregunta y salió corriendo es porque... es obvio Jesús, ella vino a buscarte porque todavía te ama-

-pero yo la olvidé y ella se tiene que hacer esa idea en su cabeza-

-pues si esa es tu decisión no te arrepientas por lo que ella decida en un futuro-

-mi decisión será estar contigo-

-¡Jesús....!-

- se que no quieres hacerlo, pero....-

-no cometeré el mismo error que cometió tu Ex –

Aquellas palabras me dejaron con la boca cerrada, era verdad lo que Michelle me había dicho.

Esa noche salí de allí y llegué a mi casa con ganas de llorar, al entrar a mi habitación lloré descontroladamente, no podía negar que aún amaba a Isabella, pero que por mi orgullo no quería estar con ella, trataba de buscar la manera de olvidarme de ella acostándome con otras mujeres, pero lo que hacía era recordarla en cada relación.

 

Comenzaba el otoño cuando decidí buscar a Isabella, volví al parque donde la encontré la primera vez, estuve allí por varias horas, pero no la vi. Salía a caminar todos los días para buscarla, pero no había rastro de ella, tal vez se había regresado a Colombia. Llamé a la empresa en Colombia, pero ninguno me dio razón de ella, lo último que hice fue llamar a su casa, pero nadie contestó al teléfono.

 

Me había dado por vencido para recuperar a Isabella, fui donde Michelle llorando una noche, diciéndole que había perdido a Isabella para siempre.

 

-Jesús, te lo dije, si aún la querías podías volver con ella, ahora que se fue te arrepientes de no haberlo hecho-

-es algo muy doloroso, la última vez que la vi fue cerca de la fuente de los deseos-

-la famosa fuente en donde arrojas una moneda pidiendo un deseo-

-si-

-¿y qué te dijo?-

-me preguntó que por qué tenía tantos piercings en mi cara, no le respondí, pero le dije que no le debía importar lo que hiciera o dejara de hacer-

-Jesús.....-

Dudó en decírmelo.

-¿por qué te quedas callada?-

No me respondió.

-anda, dime lo que me ibas a decir-

-esta bien Jesús, no te voy a mentir ni te voy a decir algo que no te convenga, Isabella estuvo aquí-

-y a qué vino-

-vino a hacerse un tatuaje, un poco más abajo del ombligo, pero no es todo, también se hizo un piercing en el clítoris-

-¿para qué se hizo estas cosas?-

-aún no he acabado, ella me dijo que quería darle una sorpresa a un hombre que ella ama y que amará el resto de su vida y que si la vio con otro hombre fue porque abusó de ella-

Estas palabras me dejaron con la boca cerrada, no podía creer lo que me decía.

-Jesús, lo que más sorprende del tatuaje es que me pidió que colocara un mensaje en el-

-qué clase de mensaje-

-descúbrelo, Jesús, esta mujer vino aquí con el propósito de buscarte y recuperarte. Si quieres o deseas encontrarla se está alojando en el hotel A.R.V. cerca de tu casa-

 

Sin responderle, salí corriendo de ese lugar, le di las gracias a Michelle por haber estado conmigo en esos momentos difíciles que pasé, luego fui a ese hotel que quedaba cerca de mi casa. Toqué la puerta de su habitación y esperé que abrieran, al abrir la encontré en ropa interior , con una blusa y su panty.

 

-¿por qué viniste?

-quiero ver ese mensaje que te hiciste de tatuaje-

La cargué en mis brazos y la llevé a la cama. Pude comprobar lo que Michelle me había dicho, aquello del piercing en el clítoris y su tatuaje, era un corazón que tenía como mensaje “nadie más que tú me podrá tocar, Jesús”.

 

-¿por qué decidiste venir?-

-porque te amo, tu eres la mujer con quien quiero estar el resto de mi vida, no me importa lo que hiciste con aquel hombre, eso ya es pasado, lo que importa es el presente, saber que aún me amas-

-yo también se que me amas y que han pasado muchas cosas, pero que todavía nos amamos-

 

Después de un par de besos y promesas me quité los piercings de mi labio, cejas, lengua, nariz y pezón..

 

-Isabella, esta ha sido la noche más feliz de mi vida-

Isabella me miró a los ojos y sonrió.

-Jesús, esta noche quiero pedirte algo que nunca antes te había pedido, quiero tener un hijo-

Esto que ella me dijo no lo pensé, lo hice.

 

 

Pasaron muchas semanas cuando Isabella me dijo que íbamos a tener un hijo, ese fue el día más feliz de mi vida. Todo esto tuvo que pasar para que ella y yo tuviéramos una hermosa niña, la pequeña Isabella. Soy muy feliz, amo a mi esposa, amo a mi hija y se que ellas me aman a mi, mi bebita ya tiene 8 meses de nacida y mi esposa Isabella cumplirá la próxima semana 38 años.

 

Aquí termina mi historia, la historia de cómo me engañó mi subconsciente para que todo esto pasara y tuviéramos una niña.....

 

el lenguaje es un poco fuerte, me disculpo con el elctor si en algo atento contra su moral e integridad...

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Comentarios:

Escrito por: bluees4       13/04/08 15:37
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muy buena, felicidades, un beso,
bluees4
Escrito por: Agonia       03/04/08 15:47
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Esta historia me llamó mucho la atención, muchas veces no queremos escuchar, causamos y nos causamos demasiado dolor, le quitamos tiempo al amor, le escupimos en la cara a la vida. Afortunadamente tuvo un buen final.
Escrito por: valentinomontes       03/04/08 08:09
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espero q sean muy felises y recuerda q la comunicasion en una pareja es lo prinsipal
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